Athelstan (del nórdico antiguo Aðalsteinn, también llamado Æthelstan, Æþelstan, Æðelstān o Atelstán, el Glorioso; c. 894-27 de octubre de 939) fue rey de los anglosajones de 924 a 927 y rey de Inglaterra de 927 a 939. Su reinado suele ser pasado por alto por los historiadores modernos, interesados más en el de su abuelo, Alfredo el Grande, o en el de su sobrino, Edgar el Pacífico. Sin embargo, su periodo fue de importancia fundamental para el desarrollo político del siglo X.
Fue el primogénito de Eduardo el Viejo, rey de Wessex, y de Egwina. Pese a que sus padres se casaron, fue declarado ilegítimo al subir su padre al trono en 899. La baja condición social de su madre fue el motivo por la que se apartó de su lado y se casara con la que sería considerada su reina y primera esposa, Elfleda.[cita requerida]
Su padre ascendió al trono del reino de los anglosajones, formado por Alfredo, no sin dificultad. Su tía, la hermana de Eduardo, Ethelfleda, rigió Mercia Occidental en su representación después de la muerte de su marido, el ealdorman Ethelredo, en 918. A la muerte de Ethelfleda, Eduardo tomó rápidamente el control de Mercia y, a la muerte de este, Athelstan directamente reinó los reinos anglosajones al sur del estuario del Humber.
Cuando Eduardo murió en julio de 924, Athelstan fue aceptado como rey por Mercia. Su hermanastro Ethelweard pudo haber sido reconocido como rey en Wessex, pero murió a las tres semanas de la muerte de su padre. Athelstan encontró resistencia en Wessex durante varios meses, y no fue coronado hasta septiembre de 925. En 927, conquistó el último reino vikingo que quedaba, York, lo que le convirtió en el primer gobernante anglosajón de toda Inglaterra. En 934, invadió Escocia y obligó a Constantino II a someterse a él. El gobierno de Athelstan fue resentido por los escoceses y los vikingos, y en 937 invadieron Inglaterra. Athelstan los derrotó en la batalla de Brunanburh, una victoria que le dio gran prestigio tanto en las islas británicas como en el continente. Tras su muerte en 939, los vikingos retomaron el control de York, que no fue reconquistada definitivamente hasta 954.
Athelstan centralizó el gobierno; aumentó el control sobre la producción de charters y convocó a figuras destacadas de zonas distantes a sus consejos. A estas reuniones asistían también gobernantes de fuera de su territorio, especialmente reyes galeses, que reconocían así su señorío. De su reinado se conservan más textos legales que de ningún otro rey inglés del siglo X. En ellos se muestra su preocupación por los robos generalizados y la amenaza que suponían para el orden social. Sus reformas legales se basaron en las de su abuelo, Alfredo el Grande. Athelstan fue uno de los reyes sajones occidentales más piadosos, conocido por coleccionar reliquias y fundar iglesias. Su casa fue el centro del saber inglés durante su reinado y sentó las bases de la reforma monástica benedictina de finales de siglo. Ningún otro rey de Sajonia Occidental desempeñó un papel tan importante en la política europea como Athelstan, y concertó los matrimonios de varias de sus hermanas con gobernantes continentales.
Habiendo sido criado en el reino de Mercia por orden de su padre, como una forma de conseguir la lealtad de este rebelde país a la dinastía cérdica, y a la muerte de este (17 de julio de 924), fue aclamado de inmediato rey de Mercia.[cita requerida]
Al morir su medio hermano, el rey Ethelweard, después de tan solo 16 días de reinado —al parecer asesinado por orden suya—, el 2 de agosto de 924, la Witan lo eligió como el nuevo soberano, y fue coronado en Kingston upon Thames el 4 de septiembre de 925.
Durante su reinado demostró ser un consumado diplomático, y prefirió las alianzas a la guerra. El 30 de enero de 926 casó a su hermana Edith con Sihtric ua Ímair, rey vikingo de Jórvik y de Northumbria. Sin embargo, Sihtric muere al año siguiente (927) y Athelstan aprovecha la oportunidad para anexionar Northumbria. Esto lo convierte en el rey sajón con la mayor extensión territorial hasta entonces; por esta razón, los demás reyes británicos se sometieron a su mando en Bamburgh. En la Crónica anglosajona se describe cómo cada uno de los reyes se inclina ante su supremo líder: "Primero Hywel, rey de Cornualles, y luego Constantino II, rey de Escocia, y Owain, rey de Gwent, y luego Ealdred de Bamburgh". El cronista Guillermo de Malmesbury añade al rey Owain de Strahtclyde entre los reyes sometidos.
Se registran otros eventos similares en las marcas occidentales del dominio de Athelstan. Según Guillermo de Malmesbury, había sometido a los reyes del norte de Bretaña (lo que implica Gales) en Hereford, donde exigió un fuerte tributo. La realidad de su influencia sobre Gales es subrayada en el poema galés Armes Prydein Fawr y por la aparición de los reyes galeses como subreguli en las cartas de 'Αthelstan A'. En forma similar, dirigió Gales del Oeste (o sea Cornualles) fuera de Exeter y estableció la frontera entre Inglaterra y Cornualles a lo largo del río Tamar.
Athelstan es considerado como el primer rey inglés de facto. Alcanzó éxitos militares considerables sobre sus rivales, incluyendo a los vikingos, y extendió su dominio a partes de Gales y de Cornualles. Su victoria más grande, sobre una alianza enemiga que incluía a Constantino II de Escocia, fue la batalla de Brunanburh, en el otoño de 937.
Aunque estableció muchas alianzas a través de los matrimonios de sus medio hermanas con casas reales de Europa, nunca se casó ni tuvo descendencia. Sin embargo, crio como a su propio hijo a Haakon el Bueno, más tarde rey de Noruega.
Murió en su palacio de Gloucester el 27 de octubre de 939, a los 44 años de edad, siendo sepultado en la abadía de Malmesbury, en Wiltshire. No hay nada en la tumba bajo la estatua, ya que las reliquias del rey probablemente se perdieron en la Disolución de los monasterios de 1539. Los restos pueden haber sido destruidos por los comisionados del rey o haber sido escondidos antes de que llegaran dichos comisionados.
Bajo su mandato se hizo el conocido Salterio de Athelstan, hoy conservado en la Biblioteca Británica bajo el topográfico Cotton MS Galba A XVIII.
En 934 Olaf Guthfrithson sucedió a su padre Guthfrith como rey nórdico de Dublín. La alianza entre nórdicos y escoceses se consolidó con el matrimonio de Olaf con la hija de Constantino. En agosto de 937, Olaf había derrotado a sus rivales por el control de la parte vikinga de Irlanda y se lanzó a la conquista del antiguo reino nórdico de York. Por separado, Olaf y Constantino eran demasiado débiles para oponerse a Athelstan, pero juntos podían aspirar a desafiar el dominio de Wessex. En otoño se unieron a los britanos de Strathclyde bajo el mando de Owain para invadir Inglaterra. Las campañas medievales se desarrollaban normalmente en verano, y Athelstan difícilmente podía esperar una invasión a tan gran escala tan avanzado el año. Parece que tardó en reaccionar, y un antiguo poema latino conservado por Guillermo de Malmesbury le acusaba de haber «languidecido en un ocio perezoso». Los aliados saquearon el territorio inglés mientras Athelstan se tomaba su tiempo para reunir un ejército sajón occidental y mercio. Sin embargo, Michael Wood alaba su cautela, argumentando que, a diferencia de Harold en 1066, no se dejó provocar para actuar precipitadamente. Cuando marchó hacia el norte, los galeses no se le unieron y no lucharon en ninguno de los bandos.
Los dos bandos se enfrentaron en la batalla de Brunanburh, que se saldó con una aplastante victoria de Athelstan, apoyado por su joven hermanastro, el futuro rey Edmund. Olaf escapó de vuelta a Dublín con lo que quedaba de sus fuerzas, mientras que Constantino perdió un hijo. Los ingleses también sufrieron grandes pérdidas, incluidos dos primos de Athelstan, hijos del hermano menor de Eduardo el Viejo, Æthelweard.
La batalla fue relatada en los Anales del Ulster:
Una gran, lamentable y horrible batalla se libró cruelmente entre los sajones y los norteños, en la que varios miles de norteños, que no se cuentan, cayeron, pero su rey Amlaib [Olaf] escapó con unos pocos seguidores. Un gran número de sajones cayeron en el otro bando, pero Athelstan, rey de los sajones, disfrutó de una gran victoria.