Tal Día como Hoy

Astor Piazzolla

Bandoneonista y compositor argentino

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Astor Pantaleón Piazzolla (Mar del Plata, 11 de marzo de 1921-Buenos Aires, 4 de julio de 1992) fue un bandoneonista, director de orquesta, arreglista y compositor argentino considerado uno de los músicos más importantes del siglo XX​​ y uno de los mayores exponentes de tango en todo el mundo.​

Descendiente de italianos, cuando tenía tres años su familia se mudó a Nueva York, donde comenzó a tomar clases de música y bandoneón, interpretando piezas clásicas en el instrumento, aunque no tangos. En 1934 conoció a Carlos Gardel en Manhattan y realizó una pequeña aparición en la película El día que me quieras haciendo de canillita. Fue junto a Gardel cuando Piazzolla tocó su primer tango en un asado que reunió a varios argentinos que estaban en la metrópoli estadounidense. En 1937 volvió a Argentina decidido a tocar tangos y comenzó a trabajar de forma profesional tocando el bandoneón, y desde finales de 1939 haciendo arreglos para la orquesta de Aníbal Troilo, al mismo tiempo que tomaba clases de música con Alberto Ginastera. En 1944 abandonó la orquesta de Troilo para emprender su propia carrera. Sin estar completamente convencido de hacer tango o música clásica, en 1954 viajó a París para estudiar con Nadia Boulanger, quien terminó de convencerlo para que compusiera tangos. Durante su estadía en París grabó y editó su primer álbum de duración extendida, Sinfonía de tango, dando inicio a una extensa y fructífera carrera discográfica en la que editaría alrededor de cuarenta álbumes de estudio grabados entre Argentina, Europa (por lo general Italia y Francia) y Estados Unidos. Además grabó varios álbumes en colaboración con importantes músicos, como Summit con Gerry Mulligan y The New Tango con Gary Burton, entre otros.

Sus obras revolucionaron el tango tradicional, en un nuevo estilo denominado tango de vanguardia o nuevo tango, menos bailable y pensado para una escucha atenta. Entre las innovaciones que emprendió, su nuevo tango incluyó instrumentos pocos usuales para el género como percusión, guitarra eléctrica y vibráfono e integró elementos de la música académica y el jazz tales como el contrapunto, las fugas o improvisaciones jazzisticas. Si bien al comienzo de su carrera se asoció con cantores de tango como Francisco Fiorentino, posteriormente eliminaría a los cantores de sus agrupaciones para hacer música meramente instrumental, aunque compuso destacables obras líricas como el emblemático tango-vals «Balada para un loco» y su ópera ligera María de Buenos Aires, ambas en asociación con Horacio Ferrer. Estos cambios le acarrearon varias críticas por parte de los exponentes más ortodoxos del tango. Incluso cuando Piazzolla era arreglista de la orquesta de Troilo, algunos músicos juzgaron negativamente sus arreglos. Cuando en los años cincuenta y sesenta los tangueros tradicionales —que lo consideraban «el asesino del tango»— decretaron que sus composiciones no eran tango, Piazzolla respondió con una nueva definición: «Es música contemporánea de Buenos Aires».​​ Durante años, los tangueros y críticos musicales lo consideraron un «esnob» irrespetuoso que componía «música híbrida» con exabruptos de armonía disonante. Pero, en contraposición al mito que creó tanto la prensa como el propio Piazzolla, su música sí fue valorada por una considerable cantidad de gente: en los años cincuenta hacía composiciones y arreglaba profesionalmente, y para mediados de la década de los sesenta sus álbumes se vendían considerablemente bien, al punto de lograr firmar contratos discográficos en condiciones muy favorables para el músico. También trajo algunas novedades para el mercado discográfico argentino: editó el primer álbum en vivo grabado en el país, Piazzolla en el Regina en 1970, y el primer álbum doble, la banda sonora de María de Buenos Aires en 1968.

Bandoneonista virtuoso, lideró una gran variedad de conjuntos, desde la orquesta típica, sextetos, octetos, nonetos y el quinteto, cuya formación sería la más ampliamente usada durante su carrera, mientras que su celebrado octeto electrónico abrió las puertas a la fusión del tango y el rock. Compuso también música para cerca de 40 películas.​ Si bien es difícil cuantificar la cantidad de piezas que compuso, ya que muchas fueron regaladas, olvidadas e incluso destruidas, el SACEM (Société des Auteurs, Compositeurs et Éditeurs de la Musique) de Francia lo categorizó como un compositor «inusualmente prolífico», y se estima que escribió cerca de tres mil obras.​

En sus últimos años de vida fue reivindicado por intelectuales, jazzistas y músicos de rock de todo el mundo, al igual que por nuevos referentes del tango, y en el siglo XXI se lo considera como uno de los músicos más importantes de la historia de su país.​​​

Astor Piazzolla nació el 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata, Argentina, hijo de Vicente Piazzolla y Asunta Manetti, ambos nacidos en Mar del Plata, hijos de padres italianos. El nombre Astor no existía en ese entonces y su padre se lo puso en homenaje a su amigo Astor Bolognini,​​ corredor de moto y primer violonchelista de la Orquesta Sinfónica de Chicago. En 1924 la familia Piazzolla se mudó a Nueva York, Estados Unidos, Astor vivió gran parte de su niñez en aquella ciudad, y aprendió su tercera lengua, el inglés, ya que sabía español e italiano. Astor nació con una malformación en una de sus piernas, hecho que lo marginó de los deportes. En 1927, sintiendo nostalgia por su Argentina natal, el padre de Astor le compró un bandoneón usado en una casa de empeños, por 18 dólares. El padre de Astor también tenía afición por la música, y de hecho tocaba un instrumento similar, el acordeón.​ En una entrevista del 1 de agosto de 1947 en el diario Noticias Gráficas dijo al respecto: «Era inútil pretender encontrar a orillas del Hudson un maestro de bandoneón y el pibe, por su cuenta, se dedicó a persuadir a los botones a que entregaran a sus dedos todos sus secretos. ¿No se cuenta por ahí que Blaise Pascal se inventó él solito la geometría?».​

La familia Piazzolla decidió retornar a Mar del Plata brevemente, y allí un inmigrante italiano Libero Paolini, que tocaba en la Cervecería Munich le enseñó los primeros acordes. Luego cambió de maestro y fue Homero, hermano de Libero, el que le enseñó algunas rancheras, valses y polcas. Si bien no tocaba tangos, Homero le dijo al padre que «el pibe tiene talento», y aunque todavía le quedaba un estilo estadounidense era un «tanguero de alma», a lo que el padre respondió «yo ya lo sabía, maestro».​ Pero el tiempo en que la familia se asentó en Mar del Plata fue escaso y volvieron a Nueva York. En ese entonces Astor tenía once años.​

Allí, Vicente logró ponerse bajo la protección de Nicola Scabutiello, dueño de una importante peluquería en el West Side y de varios billares clandestinos. Astor diría de esos años:

Un día frente a su ventana escuchó de una casa vecina algo que le llamó la atención, alguien en un piano estaba interpretando a Johann Sebastian Bach, se trataba de un húngaro al que Piazzolla le atribuyó la condición de alumno de Serguéi Rajmáninov, cuyo nombre era Bela Wilda: «Charlábamos de jazz, de los canelones, de la amistad, de la necesidad de estudiar seis y hasta ocho horas diarias para lograr la perfección. Con él conocí el verdadero amor a la música».​ Así fue como en 1933 tomó clases con Bela Wilda, de quien además señaló Piazzolla: «Con él aprendí a amar a Bach».​ También estudió con Terig Tucci.​ En el marco de un festival escolar debutó en 1932​ en un teatrillo de la calle 42, para lo cual Astor compuso un tango que tituló «Paso a paso hacia la 42», pero que su padre rebautizó «La catinga».​​

Piazzolla conoció a Carlos Gardel en Manhattan en 1934, al llevarle un presente realizado por su padre. A Gardel le cayó muy bien el joven y le resultó útil para realizar sus compras en la ciudad, ya que conocía muy bien la metrópolis, además que dominaba el inglés, idioma que Gardel desconocía totalmente. Al año siguiente el cantor lo invitó a participar en la película que rodaba en esos días, El día que me quieras, como un joven vendedor de diarios. Fuera de las cámaras, Piazzolla le enseñó cómo tocaba el bandoneón a Gardel, y este le dijo: «Vas a ser algo grande, pibe, te lo digo yo. Pero el tango lo tocás como un gallego». A lo que Piazzolla le dijo «el tango todavía no lo entiendo», y Gardel le respondió: «cuando lo entiendas, no lo vas a dejar».​ Gardel invitó a Piazzolla a unirse en su gira por América, pero su padre decidió que era aún muy joven. Por esta razón, su lugar fue ocupado por el boxeador argentino José Corpas Moreno. Esta temprana desilusión resultó ser una gran suerte, ya que fue esta la gira en la que Gardel y toda su banda perdieron la vida en un accidente aéreo. En 1978, en una carta imaginaria a Gardel, Piazzolla bromearía al respecto sobre ese hecho:​​​

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