Guillem Agulló i Salvador (Burjasot, España, 6 de septiembre de 1974 - Montanejos, 11 de abril de 1993), joven militante de movimientos independentistas de izquierdas, fue asesinado de una cuchillada en la localidad de Montanejos. Numerosas organizaciones de izquierda denunciaron que el motivo del crimen había sido político, ya que los que intervinieron en dicho asesinato eran conocidos por su ideología de extrema derecha.
En el momento de su muerte militaba en la organización juvenil de la izquierda independentista Maulets en Burjasot y en el movimiento antirracista y antifascista SHARP (Skinheads Against Racial Prejudice). También era miembro de la grada ultra Fuerza Levante del Levante Unión Deportiva. En el año 2020 los padres de Guillem, Guillem Agulló i Lázaro y Carme Salvador i Roig, fueron galardonados con la Creu de Sant Jordi, «por su compromiso con la lucha antifascista y por combatir el crecimiento de la extrema derecha, tras la muerte de su hijo a manos de un militante neonazi»
La madrugada del 11 de abril de 1993 Guillem Agulló se encontraba en Montanejos, por vacaciones de Semana Santa de acampada con unos amigos.
Ya de noche se acercó a la plaza del pueblo con dos amigas. En la zona de fiesta se encontró con un grupo de amigos de ideología fascista que procedentes del barrio obrero de Marchalenes, en Valencia. Fueron asaltados por este grupo de jóvenes fascistas al grito de «Sieg Heil» y «¡Arriba España!», y uno de ellos le dio una cuchillada en el corazón, lo que le causó la muerte. Los agresores se marcharon cantando el himno fascista español «Cara al Sol».
Los familiares y las organizaciones de izquierdas e independentistas denunciaron que el motivo del crimen había sido político, ya que los jóvenes que intervinieron en el asesinato eran conocidos por su ideología españolista y fascista y que también sabían de la ideología antifascista de Guillem. Todos los partidos políticos condenaron los hechos, menos el Partido Popular, Unión Valenciana y la Falange Española.
Por el asesinato fueron arrestados: Gerardo Mora, Juan Manuel Sánchez (alias el Picha), José Cuñat (alias el Pollo), Francisco García (alias el Mody) y Pedro Cuevas (alias el Ventosa), este último como autor material del crimen. Todos formaban parte del grupo valenciano de extrema derecha «Komando Marchalenes IV Reich», denominación en honor del régimen nazi.
El juicio del caso se celebró en Castellón de la Plana entre 1995 y el 19 de febrero de 1996. Fue bastante controvertido y originó bastante polémica entre los medios de comunicación. El juez aceptó un extraño testimonio 'X', presentado por la defensa, que declaró, bajo secreto, con un casco puesto y detrás de una mampara. Maulets, que ejercía la acusación popular, se retiró del juicio. Finalmente el juez sentenció al confeso autor de la cuchillada, Pedro Cuevas «el Ventosa», a 14 años de prisión por homicidio y absolvió a los otros cuatro acusados, puestos en libertad una semana después de la sentencia. El juez despolitizó el caso rechazando el carácter ultra del asesinato afirmando que fue una "pelea entre chavales".
Durante el proceso judicial la prensa, encabezada por el diario Las Provincias, dirigido por la ultra María Consuelo Reyna, puso en marcha campañas de criminalización de la víctima y de los colectivos antifascistas e independentistas a los que pertenecía Guillem.
En su sentencia, que se hizo pública el 10 de marzo del mismo año, los jueces Felipe de la Cueva Vázquez, Eloísa Gómez Santana y Antonio Martínez Zamora[cita requerida] condenaron a uno de los acusados y autor confeso de la cuchillada, Pedro Cuevas, a 14 años de cárcel por homicidio y absolvieron al resto del grupo. De los 14 años de condena a prisión, Pedro Cuevas sólo cumplió 4 por buen comportamiento.
Pocos días después, otro de los acusados, Juan Manuel Sánchez, participó en otra agresión con navaja en el barrio del Carmen de Valencia.[cita requerida]
Por otro lado, el semanario valenciano El Temps, a lo largo de todos estos años, ha investigado y denunciado el vínculo entre el principal grupo neonazi que apareció en Valencia, los grupos de ultras de extrema derecha del Valencia CF y el grupo neonazi español Acción Radical.
Los jueces de la Audiencia Provincial de Castellón rechazaron la alegación de la acusación de que se había tratado de un asesinato político y redujeron la agresión a una pelea juvenil, de ahí que la sentencia solo fuera de 14 años de prisión. Sin embargo, según un testimonio posterior, los agresores, después de perpetrar el asesinato, cantaron el Cara al sol e hicieron el saludo fascista. Asimismo, según sostiene el padre de Guillem Agulló, un miembro del grupúsculo de ultraderecha Acción Radical de Burjasot fue el que avisó a los agresores de la presencia de su hijo en Montanejos. El padre también asegura que un amigo de Agulló le confesó que estaba amenazado por grupos neonazis y que había pensado marcharse de Valencia. Con todos estos nuevos datos, en 2013, el padre solicitó a la fiscalía la reapertura de la investigación.
El nuevo juicio a Pedro Cuevas por neonazi
Tras salir de la cárcel después de cumplir cuatro años de la condena por buena conducta, Pedro Cuevas se presentó en las elecciones municipales de 2007 como candidato en las listas del partido ultraderechista Alianza Nacional en el número 4 por Chiva. Sólo recibió 23 votos, el 0,34% del total de votos. Y otro de los implicados, Manuel Canduela, presidió desde 2004 hasta 2018, el partido ultraderechista Democracia Nacional (DN).
En 2005, dos años antes de presentarse a las elecciones, Pedro Cuevas fue detenido en la llamada «Operación Panzer» que desmanteló una presunta red neonazi que actuaba bajo la denominación de Frente Antisistema (FAS). La Guardia Civil se incautó en su casa de 40 brazaletes con esvásticas, una daga nazi y puños americanos, como moldes para producir hebillas con las siglas SS. Junto a Cuevas fueron encausados otros 17 miembros de FAS, entre los que se encuentran dos militares. Según la acusación el grupo estaba encabezado por uno de los principales dirigentes de Alianza Nacional en Valencia, Juan Manuel Soria, en cuya vivienda de Chiva se encontraron escritos sobre el nazismo así como un carné de Nueva Acrópolis. También está imputado en la Operación Panzer, Alejandro Serrador, segundo concejal en Silla (Valencia) por el partido político ultraderechista España 2000 cuyo presidente José Luis Roberto es su abogado defensor. Según la fiscalía, el concejal guardaba objetos de «parafernalia neonazi» además de una decena de armas blancas.
Sin embargo, en el juicio a los dieciséis acusados, celebrado en 2014, se declararon como pruebas nulas las escuchas telefónicas practicadas a los acusados, por vulnerar el secreto de las comunicaciones, y la aplicación de la doctrina del fruto del árbol envenenado, que anula cualquier prueba derivada de una prueba anulada, condujo a su absolución.
Grupos neonazis de Valencia han mantenido el acoso a la familia de Agulló durante muchos años desde el asesinato. Cada aniversario del crimen se recibía puntualmente una llamada, además de otras a medianoche; ante su casa de Burjasot aparecían pintadas con cruces celtas —también dirigidas a sus compañeros: «Moriréis como vuestro amigo. MONTANEJOS 93»—; recibían cartas anónimas en las que les decían: «Rojos, os vamos a matar»— y llamadas al móvil de una de las hermanas de Agulló. La policía no ha detenido hasta ahora a nadie por estos hechos.
En 2018 el padre del asesinato denunció en un programa de radio de À Punt que tras el asesinato la familia continuó recibiendo amenazas incluso durante el 25º aniversario de la muerte de su hijo, y les han pintado la casa con cruces célticas. Por falta de pruebas no ha habido ninguna actuación judicial.