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Asalto al tren postal de Glasgow-Londres

El asalto al tren postal de Glasgow-Londres fue un conocido robo ocurrido el día 8 de agosto de 1963​ en un puente ferro

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El asalto al tren postal de Glasgow-Londres fue un conocido robo ocurrido el día 8 de agosto de 1963​ en un puente ferroviario cercano a Aylesbury, Buckinghamshire, a unos 65 km de Londres. El suceso fue bautizado por la prensa de la época como «el robo del siglo»,​ debido a su meticulosa planificación y a lo cuantioso del botín, unos 2,6 millones de libras esterlinas​ (equivalente a 40 millones de libras en la actualidad), la mayor parte del cual nunca fue recuperado.

La idea del robo comenzó a gestarse tres años antes de producirse en la mente de Bruce Reynolds. Hijo de un sindicalista de la planta de la compañía Ford de Dagenham, Reynolds, un ladrón de poca monta, se encontraba encarcelado en la prisión de Durham, cuando otro recluso le habló sobre el discreto traslado de dinero que, procedente de la recaudación de los bancos, realizaba periódicamente el Royal Mail en trenes secretos y al amparo de la noche, entre la ciudad escocesa de Glasgow y Londres.​

Cuando salió de prisión, Reynolds se trasladó a Londres, donde comenzó a seleccionar a los socios que necesitaba para llevar a cabo su plan. Ya había reclutado a Buster Edwards, Jim White y Roger Cordrey cuando se encontró por casualidad a un antiguo compañero de correrías, Ronnie Biggs. Tras pasar un tiempo en prisión por delitos menores, Biggs se había trasladado a vivir a Surrey, donde parecía haberse reinsertado, había montado una carpintería, se había casado y esperaba su primer hijo.​ Reynolds necesitaba las dotes de mando y los contactos de Biggs, por lo que le contó a este sus planes y le ofreció dirigir la operación. Biggs aceptó unirse a la banda y, tras reclutar al resto del personal, se trasladaron al que sería su cuartel general, una granja que John Weather, el encargado de la intendencia del grupo, había alquilado cerca del lugar donde tendría lugar el asalto.​

A las siete menos diez de la tarde del miércoles 7 de agosto de 1963, el tren Up Special de la Oficina Postal Ambulante (Travelling Post Office, TPO) partió de la estación central de Glasgow hacia la Estación de Euston en Londres. El convoy constaba de doce vagones y transportaba a setenta y dos trabajadores de la Royal Mail. El segundo vagón en la parte delantera del tren era el coche que contenía los envíos certificados, gran parte de los cuales contenían dinero en efectivo. Generalmente, el importe total de estos paquetes habría estado en torno a las 300.000 libras, pero debido a que había sido un fin de semana festivo en Escocia, el total del dinero que transportaba el convoy aquella noche ascendía a 2,6 millones de libras esterlinas.​ No fue casualidad que la banda planificara el asalto para ese día, según se descubrió en las investigaciones posteriores, unos meses antes, un confidente habría dado el soplo sobre la especial cuantía del transporte a Gordon Goody, uno de los lugartenientes de Edwards. Nunca se pudo identificar a este misterioso personaje cuya identidad fue finalmente revelada por el propio Goody en 2014.​

A las 3 y cuarto de la madrugada del 8 de agosto, el maquinista Jack Mills, detuvo el tren frente a un semáforo en rojo que previamente la banda había manipulado.​ El ayudante del conductor bajó entonces del tren y se dirigió al teléfono del poste para comunicarse con la estación más cercana, sin embargo, los cables habían sido cortados. Fue en ese momento cuando se vio rodeado por los asaltantes. A partir de este momento, los hechos ocurrieron de forma rápida y precisa. Tom Wisbey y Robert Welch maniataron al ayudante. Charles Wilson irrumpió en la locomotora, donde el maquinista ofreció resistencia y fue golpeado en la cabeza (este fue el único acto violento del asalto). Buster Edwards y Roy James desengancharon el vagón de correos y obligaron al maquinista a conducir el tren hasta un puente cercano, bajo del cual esperaba un camión con el resto de la banda.​ En apenas unos minutos cargaron en el vehículo 118 de las 126 sacos de dinero que transportaba el convoy y huyeron sin que el personal de correos se percatara de lo que acababa de suceder.​ La policía llegó al lugar de los hechos 45 minutos más tarde.

Scotland Yard montó un extraordinario operativo policial para investigar el caso, al frente del cual se situó al inspector jefe Jack Slipper.​ Mientras tanto, los quince miembros de la banda se había escondido en la granja, donde pensaban pasar un par de semanas a la espera de que el ambiente se relajara. Las largas horas de inactividad y los nervios hicieron que, apenas pasados unos días, se repartieran el botín y se marcharan. Fue un vecino quien alertó a la policía de los extraños movimientos que se habían producido en la granja, pero cuando esta llegó no encontró más que sacos de dormir, grandes cantidades de comida y las sacas de correos vacías del tren robado.

Sin embargo, hubo un objeto que fue determinante en la identificación y posterior detención del grupo de asaltantes, un tablero de Monopoly.​ Los miembros de la banda habían estado jugando en él durante su estancia en la granja y habían dejado sus huellas dactilares, lo que permitió a los investigadores identificar y detener a casi todos los miembros del grupo.​

El juicio a los ladrones se inició en Aylesbury (Buckinghamshire) el 20 de enero de 1964 y duró 51 días. Todos recibieron condenas de al menos 30 años de prisión.

Bruce Reynolds principal cerebro del robo, logró escapar del acecho policial ocultándose en México y Canadá, hasta que finalmente regresó al Reino Unido, donde fue detenido en 1968. Reynolds cumplió condena hasta 1978.​

Charlie Wilson y Ronnie Biggs, que habían sido juzgados y encarcelados en 1964, se fugaron de la cárcel al poco tiempo de ingresar. Biggs escapó de Wandsworth Prison y, tras pasar por Francia, España y Australia, logró llegar hasta Brasil, donde permaneció huido 31 años, convirtiéndose en uno de los fugitivos más célebres del Reino Unido. En 2001 regresó voluntariamente a Inglaterra, donde fue inmediatamente detenido. Tras pasar unos años en prisión fue liberado debido a su avanzada edad. Falleció el 18 de diciembre de 2013.​

Charlie Wilson, por su parte, escapó de la cárcel Winson Green Prison de Birmingham y huyó a París, donde se hizo la cirugía plástica. En noviembre de 1965, Wilson fue visto en Ciudad de México visitando sus amigos Bruce Reynolds y Buster Edwards.

Principales miembros de la banda

Bruce Reynolds, considerado el principal ideólogo del robo, nació el 7 de septiembre de 1931 en Londres. Quedó huérfano de madre cuando contaba tan solo cuatro años de edad. Llevó una vida turbulenta al lado de su padre y su madrastra, por lo que finalmente se crio con sus abuelos. Desde los catorce años ejerció diferentes trabajos y, tras cumplir el servicio militar, comenzó a delinquir.​ Tras el asalto al tren postal, logró escapar a México junto con su esposa, Angela, y su hijo Nick. Allí llevó una vida de lujo con las aproximadamente 150 000 libras esterlinas que le correspondieron del botín, hasta que se le acabó el dinero y se mudó junto a su familia, primero a Canadá y después a Francia, usando identidades falsas. En 1968 regresó al Reino Unido con la esperanza de dar un nuevo golpe criminal, pero fue arrestado y condenado a veinticinco años de prisión. Finalmente cumplió una condena de diez años, siendo liberado en 1978.​ En 1995 publicó el libro autobiográfico Crossing the line: the autobiography of a thief. Falleció el 28 de febrero de 2013.​

Douglas Gordon Goody, considerado por los investigadores como uno de los cerebros que contribuyeron a planificar el asalto, nació en Putney, Londres en marzo de 1930. Todavía vivía en el apartamento de sus padres en el momento del robo. Desde principios de los años 60 formaba parte del círculo delictivo de Buster Edwards. Fue capturado en octubre de 1963 y pasó doce años en prisión. Tras recuperar la libertad en diciembre de 1975 se mudó al sur de España, donde llevó una discreta y tranquila vida regentando un chiringuito. En septiembre de 2014, durante el rodaje de un documental sobre el cincuenta aniversario del asalto, reveló el que hasta ese momento había sido el secreto mejor guardado por los planificadores del robo, el nombre del confidente que informó a la banda del día en que el tren postal iba a llevar el cargamento especial de 2,6 millones de libras. «El hombre del Ulster», como se había conocido a este misterioso personaje, resultó ser Patrick McKenna, un empleado de Correos natural de Belfast.​ Goody falleció en Mojácar (Almería) el 29 de enero de 2016.​

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