Arturo Durazo Moreno (Cumpas, Sonora; 19 de octubre de 1918 - Acapulco de Juárez, Guerrero, 5 de agosto del 2000), conocido como «El Negro» Durazo, fue un político y policía mexicano, fue jefe del Departamento de Policía y Tránsito (hoy Secretaría de Seguridad Ciudadana) del Distrito Federal (hoy Ciudad de México), durante el sexenio del presidente José López Portillo y la regencia de Carlos Hank González.
Alcanzó gran notoriedad a principios de la década de 1980, cuando se revelaron algunas de sus millonarias propiedades y, sobre todo, por la publicación del libro Lo negro del "Negro" Durazo'', escrito por quien fue uno de sus ayudantes, José González González. Por otro lado, este político tiene un pasado oscuro, derivado a que se tiene evidencia que fue un visionario al intentar introducir el crimen organizado en la ciudad de México, debido a que él controlaba la comercialización de sustancias ilegales como la cocaína y la marihuana, con el fin de venderla más económica y generar un grupo de consumidores, provocando un alto índice de delincuencia, esto para generar mayores arrestos y a su vez una red de delincuencia que fuese continua junto a las detenciones continuas.
De extracción pobre, Durazo Moreno nació en el estado de Sonora, el 19 de octubre de 1918, del matrimonio formado por Jesús Raúl Durazo Ruiz y Josefa Moreno Galindo. Emigró a la Ciudad de México en busca de oportunidades económicas. Durante su infancia y adolescencia, vivió en la colonia Roma, de la Ciudad de México. Ahí, entabló amistad con Manuel Rodríguez empresario zacatecano y amigo íntimo de José López Portillo, lo que le redituó el ser considerado por éste para ocupar la jefatura de la policía durante su gobierno. De acuerdo con el periodista, escritor e historiador Humberto Musacchio, Durazo Moreno estudió en la Escuela Superior de Comercio y Administración (ESCA), del Instituto Politécnico Nacional,[cita requerida] y después, durante el gobierno del general Manuel Ávila Camacho y durante parte del gobierno de Miguel Alemán Valdés, fue empleado del Banco de México.[cita requerida] Hacia finales de 1948, cambió de funciones, y se desempeñó como Inspector de Tránsito de la ciudad, hasta 1950. Poco después, se convirtió en agente de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y posteriormente, hacia 1958, obtuvo su ascenso como comandante de la misma corporación. Se presume que a finales de los años 60 y a principios de los 70 formó parte de la dirección de las "Brigadas Blancas", agrupación gubernamental encubierta destinada a actuar como represora de los movimientos políticos y sociales durante la "Guerra Sucia". Durazo Moreno, falleció a los 81 años, víctima de cáncer de colon.
Al lograr su ascenso al poder, José López Portillo lo nombró jefe de la desaparecida Dirección General de Policía y Tránsito (DGPyT) de la Ciudad de México, cargo en el cual se mantuvo durante todo el sexenio lopezportillista (1976-1982). Según las investigaciones efectuadas años después en los archivos de la ahora desaparecida institución y también según el testimonio de muchos oficiales de policía, se encontró que el ambiente que prevaleció durante su ejercicio fue la "mordida" o "entre" que todos los oficiales debían entregarle. La extorsión a sus subalternos era materia conocida por muchos.[cita requerida]
Instauró también, en 1976, la creación de la División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia (DIPD), institución cuya siniestra fama de albergar a agentes policíacos corruptos y despiadados fue célebre entre la población. Dicha corporación fue dirigida por su amigo Francisco Sahagún Baca. Era común que los policías adscritos a esta división "amadrinaran" (protegieran) a delincuentes probados para liberarlos posteriormente a su captura, bajo un espectro de corrupción muy extendido y enraizado. Dentro de esta premisa, los mismos policías capitalinos, ante dicha impunidad, tuvieron libertad de realizar asaltos a bancos y a diferentes comercios, así como también la extorsión y privación ilegal de la libertad de muchos ciudadanos que transitaban como cualquier otro en las calles de la ciudad para "sembrarles" delitos varios como tráfico, lenocinio, homicidio, robo, violación y otros, para inculparlos por estos delitos que no habían cometido y solapar a criminales de su propia corporación policiaca. La impunidad fue, pues, uno de los rasgos notables de su desempeño como jefe policíaco. La tortura fue otro de los aspectos que prevalecieron en esta corporación, ya que cualquier delincuente que era remitido y no era considerado dentro de los cotos de poder era sometido a interrogatorios bajo actos de tortura, ya fuese para confesar sus delitos o bien para aceptar otros no cometidos. Mucha gente inocente fue víctima de sus métodos. También durante sus funciones fue creado el Colegio de Policía (hoy Instituto Técnico de Formación Policial, de la SSPDF).[cita requerida]
Durazo Moreno fue nombrado por el presidente General de División, sin tomar en cuenta que previamente debió haber cursado una carrera militar para ello, por lo cual se decía que el presidente López Portillo lo nombró "general de plumazo" y por decreto presidencial, lo que en consecuencia provocó que se ganara la antipatía de muchos militares, entre ellos el Secretario de la Defensa Nacional, el general Félix Galván López. Sus amistades cercanas le aplicaban el mote de "El Moro de Cumpas", en referencia a un corrido mexicano muy famoso, y también el mote de "El Negro", por las características de su rostro. El sobrenombre de "El Negro" Durazo fue el común entre los habitantes de la ciudad. El evidente abuso del poder se puso de manifiesto al implementarse operativos arbitrarios, los cuales las más de las veces eran efectuados para favorecer a algún familiar o conocido cercano entre algunos actos esta la desaparición de varias familias en el bajío por orden de su compadre, un acto que fue silenciado de inmediato por la esfera del PRI. El enriquecimiento ilícito e injustificable adquirió alturas insospechadas pero evidentes. Por mucho tiempo, se le vinculó con bandas de narcotráfico, sobre todo con carteles que tenían poder y hegemonía en aquel momento, como el de Rafael Caro Quintero. A fecha de hoy, esto aún no está confirmado, sin embargo.[cita requerida]
Situación laboral de los elementos de la DGPyT
De igual modo los actos de corrupción en la DGPyT se incrementaron, de tal modo que en la corporación la situación laboral para todos los policías en servicio era bastante deplorable, contrastando con la imagen de modernidad que proyectaba al aparentar entregar una corporación limpia. Algunos ejemplos de ello fueron los descuentos de sueldo sin razón o motivo aparente, con los que resultaban afectados los fondos para aquellos elementos caídos en cumplimiento del deber, así como la asignación de retenciones de los mismos elementos que aparentemente debían ir a los fondos de pensión para cuando estos se retirasen, las cuales generalmente iban a parar a cuentas bancarias creadas para este propósito, bajo una red de varios prestanombres, también con las compras de equipo para la corporación que luego se cancelaban y reducían las órdenes, y este mismo se "embolsaba" la diferencia, así como el hecho de no dar de baja a los policías que había cesado, lo que hacía que él mismo cobrara esos salarios.[cita requerida]
Asimismo, los elementos tenían que cumplir con una especie de "cuota" quincenal que les exigía regularmente Durazo Moreno, y, para poder obtener ese monto, los agentes abusaban de su autoridad y extorsionaban a la ciudadanía. También, se autorizaban sólo 20 litros de gasolina diarios a cada elemento con vehículo asignado; el resto del tanque y las reparaciones correspondientes se financiaban con dinero proveniente de extorsión. También, por decreto, los siete depósitos de tránsito debían estar llenos a máxima capacidad, y la brigada de grúas debía llevar 1200 vehículos diarios a estos mismos, y así se infraccionaba o se "mordía" sin dar parte ni reporte a la Tesorería del Distrito Federal.