Marcos Arturo Beltrán Leyva (La Palma, Badiraguato, Sinaloa, 5 de febrero de 1958-Cuernavaca, Morelos, 16 de diciembre de 2009) fue un narcotraficante mexicano, cofundador del Cártel de los Beltrán Leyva, junto con sus hermanos (Carlos, Héctor, Amberto y Mario Alberto) en 2008. Asumió el liderazgo de su propia organización tras la ruptura con el Cártel de Sinaloa por la captura de Alfredo Beltrán Leyva, que fue visto como una traición, y mantuvo ese cargo hasta su muerte en diciembre del 2009 durante un operativo del Ejército Mexicano dentro de una lujosa zona residencial en Cuernavaca.
Antes de fundar su propia organización, Beltrán Leyva fue durante mucho tiempo un miembro de alto rango del Cártel de Sinaloa. Su organización era responsable de la producción, transporte y venta al por mayor de cocaína, marihuana, heroína y metanfetamina. Controlaba numerosos corredores de tráfico de drogas hacia los Estados Unidos y era responsable del lavado de dinero, el tráfico de armas y otros actos de violencia contra hombres, mujeres y niños en México. La organización estuvo vinculada con los asesinatos de numerosos funcionarios encargados de hacer cumplir la ley en México.
Desde mediados de la década de 1990, Arturo Beltrán Leyva supuestamente lideró poderosos grupos de asesinos para luchar por las rutas comerciales en el noreste de México. Para 2008, mediante el uso de la corrupción o la intimidación, logró infiltrarse en el sistema político, judicial y de seguridad pública de México, e instituciones policiales para robar información clasificada sobre operaciones antidrogas, e incluso se infiltraron en la oficina de Interpol en México.
Fue abatido el 16 de diciembre de 2009, durante un enfrentamiento entre elementos de la Armada de México y miembros del cartel, en la ciudad de Cuernavaca, Morelos.
Arturo Beltrán Leyva nació el 5 de febrero de 1958 en el rancho La Palma ubicado en el municipio de Badiraguato, Sinaloa. Fue hijo de Carlos Beltrán Araujo y Ramona Leyva Gámez. Comenzó como escolta del narcotraficante Amado Carrillo Fuentes (El señor de los cielos) con quien aprendió a familiarizarse en el ámbito del narcotráfico y la venta ilegal de sustancias. Luego de la muerte de Carrillo, Arturo junto a sus hermanos Carlos, Alfredo y Héctor, comenzó a trabajar para el Cártel de Sinaloa liderado por Joaquín "El Chapo" Guzmán con quién estableció una buena relación los primeros años. El 11 de diciembre de 2006 sin embargo, la administración del entonces presidente de México, Felipe Calderón, da inició a una guerra contra el narcotráfico siendo detenido en ella Alfredo Beltrán Leyva. Este hecho hizo deducir a Arturo que su hermano había sido entregado por el propio Chapo Guzmán en un acuerdo con el presidente Calderón a cambio de protección.
La influencia de Alfredo Beltrán Leyva había penetrado profundamente en la oficina del Procurador General de la República al sobornar al ex zar antidrogas de México, Noé Ramírez Mandujano, y otros funcionarios de alto rango. Ramírez Mandujano, quien era el jefe de la principal unidad contra el crimen organizado del país SIEDO, recibía 450.000 dólares por mes para avisarles sobre cómo, cuándo y dónde se llevarían a cabo acciones u operaciones en su contra.
El 30 de mayo de 2008, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos sancionó a Beltrán Leyva conforme a la Ley de Designación de Capos Extranjeros del Narcotráfico (a veces denominada simplemente como la "Ley de Capos"), por su participación en el tráfico de drogas junto con otros tres delincuentes internacionales y tres entidades. La ley prohibía a los ciudadanos y empresas estadounidenses realizar cualquier tipo de actividad comercial con él, y prácticamente congelaba todos sus activos en Estados Unidos.
El cártel se extendió rápidamente e inició el reclutamiento de jóvenes para la venta ilegal de estupefacientes y armas. Durante la guerra contra el narcotráfico en México, el cártel de los Beltrán Leyva se convirtió en uno de los más fuertes y el más grande en el sur del país. Los Beltrán Leyva dominaron la actividad criminal en la Ciudad de México, Morelos, Guerrero, Estado de México, Puebla, Veracruz y en parte de Sonora con la intención de convertirse en el principal cártel armado. Arturo Beltrán se ganaría el respeto de otros y el apodo de Jefe de jefes.
Arturo Beltrán Leyva y sus cuatro hermanos trabajaban como subjefes y jefes de seguridad para los líderes del Cártel de Sinaloa. La ruptura con el Cártel de Sinaloa se debió a la captura de Alfredo Beltrán Leyva, alias "El Mochomo", por el ejército mexicano el 21 de enero de 2008, captura que los hermanos atribuyeron a una traición de su jefe, Joaquín "El Chapo" Guzmán. Tras este incidente, los hermanos Beltrán Leyva y sus lugartenientes desertaron del Cártel de Sinaloa y se aliaron con el Cártel del Golfo y Los Zetas.
En 2008, Arturo y sus hermanos declaran una disputa contra Joaquín Guzmán y con la intención de ganar las plazas del narcomenudeo en Guerrero, Morelos, Puebla y otros estados del sur de México, Arturo funda el Cártel de los Beltrán Leyva ganando terreno también en estados del norte —que eran controlados por el Chapo— como Sonora y Sinaloa.
En mayo de 2008 es asesinado Edgar Guzmán, hijo de Joaquín Guzmán. Los medios concluyen con que la muerte del hijo del Chapo fue una venganza de parte de Arturo Beltrán por la captura de su hermano. Apenas algunas horas después, sicarios del Jefe de jefes asesinan al jefe de la Policía Preventiva, Édgar Millán Gómez quién lideró la operación para capturar a Alfredo Beltrán. Un mes más tarde, Beltrán hace alianzas con el Cártel de los Zetas para desmantelar al Cártel de Sinaloa. Tras la muerte del hijo de Guzmán su territorio se había extendido. El sicario Édgar Valdez Villarreal (apodado La Barbie) quien era uno de los escoltas de confianza de Arturo Beltrán funda la organización de sicarios denominada Los Pelones, a la cual se integraría Cleotilde Rentería. Instruido por La Barbie, Rentería comienza a trabajar para Beltrán y es asignada para el control de las plazas en el estado de Guerrero.
En agosto de 2008, el Gobierno de Estados Unidos interfiere legalmente en la infraestructura financiera de los Beltrán Leyva, para apoyar a las autoridades mexicanas en la captura de Arturo. Washington acusó a Leyva de introducir 200 toneladas de cocaína y grandes cantidades de heroína entre 1990 y 2008, además de contrabandear de regreso a México unos 5.800 millones de dólares en efectivo.
El operativo que terminó con la muerte de Arturo Beltrán Leyva se inició el 11 de diciembre de 2009 cuando elementos de la armada irrumpieron en una fiesta en un poblado cercano a Tepoztlán, Morelos, en la que se encontraba Leyva y Valdez Villarreal “La Barbie”. Ambos lograron escapar luego de una fuerte balacera en la que murieron tres gatilleros y otros cuarenta personas fueron detenidas junto con 24 prostitutas y el grupo musical Los Cadetes de Linares, incluido el conocido intérprete de narcocorridos Ramón Ayala. así como integrantes del grupo "Torrente". Después de declaraciones por parte de detenidos en dicha fiesta, la Marina ubicó una de las casas de Beltrán Leyva, una propiedad de lujo en Cuernavaca. De los cuarenta detenidos, once fueron procesados en enero de 2010 por autoridades federales.
El 16 de diciembre de 2009, luego de un orquestado plan de operación, marinos de la Armada de México, siguieron su rastro hasta un edificio residencial conocido como 'Altitude' cerca del centro de Cuernavaca. Cerca de 200 marinos movilizados por tierra y aire y con inteligencia brindada por los Estados Unidos, rodearon el edificio, desalojando las residencias contiguas a la que se encontraba Marcos Arturo. Al momento de aproximarse, los marinos fueron recibidos con intenso fuego por parte de los narcotraficantes y estos repelieron la agresión. La confrontación duró cerca de 90 minutos, durante los cuales los sicarios arrojaron aproximadamente 20 granada de mano (granadas de fragmentación). Durante el enfrentamiento, los edificios del Hospital del Niño Morelense (HNM) y el Hospital General José G. Parres fueron utilizados como refugios para los civiles desplazados durante el enfrentamiento, aunque según un reportaje del Sol de Cuernavaca, el ambiente era tenso sobre todo para los pacientes y menores refugiados en la zona.