Arturo Armando Molina Barraza (San Salvador, 6 de agosto de 1927-California, 19 de julio de 2021) fue un militar y político salvadoreño, quien fue Presidente de El Salvador desde 1972 hasta 1977.
Nacido en una familia con arraigados valores y conexiones en la esfera política salvadoreña, Molina desarrolló desde temprana edad un interés por los asuntos públicos y el servicio a la comunidad.
Molina asumió la presidencia de El Salvador en un momento de desafíos políticos, sociales y económicos. Su mandato estuvo marcado por la lucha contra la insurgencia de movimientos sociales que buscaban reformas en un país marcado por la desigualdad económica y la inestabilidad política, las cuales ha provocado las manifestaciones de un grupo de estudiantiles de la Universidad de El Salvador provocándose así la masacre estudiantil de 1975 perpetrada por las Fuerzas Armadas, Durante su presidencia Molina enfrentó una serie de desafíos que incluyen la gestión de la violencia política, la revitalización de la economía y la promoción de la reconciliación nacional.
En su intento por abordar estos desafíos, Molina implementó una serie de políticas destinadas a fortalecer las instituciones gubernamentales, desde posturas anticomunistas, mejorar la seguridad ciudadana y fomentar el desarrollo económico. Su enfoque pragmático y su compromiso con la estabilidad política le valieron el apoyo de ciertos sectores de la sociedad salvadoreña, mientras que generaron críticas por parte de otros que lo acusaban de autoritarismo y violaciones a los derechos humanos.
La presidencia de Molina estuvo marcada por momentos de tensión y controversia. Su gobierno fue objeto de críticas tanto a nivel nacional como internacional por su manejo de los derechos humanos y por su supuesta represión a la oposición política y a los movimientos sociales, Molina fue considerado por los medios como un dictador. Estas críticas, junto con la persistente violencia política y la falta de avances significativos en la agenda de reformas sociales, generaron divisiones y tensiones dentro de la sociedad salvadoreña.
Molina nació el 6 de agosto de 1927 en San Salvador, El Salvador. Proveniente de una familia de clase media, creció en un entorno que le inculcó valores de responsabilidad y servicio. Desde joven, demostró interés por la política y el derecho, lo que lo llevó a estudiar Derecho en la Universidad de El Salvador.
Ingresó a la Escuela Militar "Capitán General Gerardo Barrios" en 1945. Se graduó en 1949 con el grado de subteniente de infantería. Desarrolló una larga carrera dentro de la Fuerza Armada de El Salvador. Fue ascendido a coronel en 1969.
En 1971 el presidente saliente Fidel Sánchez Hernández lo nombró candidato presidencial del gobernante Partido de Conciliación Nacional (PCN) para los comicios del año siguiente.
Arturo Armando Molina representaría al oficialista, Partido de Conciliación Nacional (PCN). Esta sería la tercera elección en donde el PCN, daría su participación como partido oficialista esta elección significaría un cambio y giro radical hacia el PCN, ya que la población preferiría elegir a un civil para presidente, se especuló que su antecesor Fidel Sánchez Hernández propondría a Reynaldo Galindo Polh como candidato presidencial, pero este declinó la propuesta, a lo cual se terminó eligiendo a Arturo Armando Molina para presidente junto con Enrique Mayorga Rivas para vicepresidente, Molina tenía experiencia en el ramo militar a solo 3 años de la Guerra de las 100 horas fue ascendido a coronel.
Mientras por la oposición que era representada por La Unión Nacional Opositora una coalición de 3 partidos políticos entre ellos: Partido Demócrata Cristiano, Movimiento Nacional Revolucionario, y Unión Democrática Nacionalista (cual era una facción del Partido Comunista Salvadoreño) elaboraron una alianza y propuso a José Napoleón Duarte para la presidencia ya que el fungió como Alcalde de San Salvador entre 1964 a 1970 lo cual durante su gestión en la comuna lo impulso para la candidatura, junto a Duarte se unió al Dr. Guillermo Ungo para la vicepresidencia. Ungo trabajaba en la facultad de derecho de la Universidad de El Salvador, ya que desde 1968 contribuyo al apoyo y formación de movimientos sociales.
Además, de Molina y Duarte también hubo participación de dos partidos que estaban a favor del oficialismo. Los cuales fueron Partido Popular Salvadoreño, que tenía como candidato a José Antonio Rodríguez Porth, un abogado de carrera y político de trayectoria profesional graduado de la Universidad de El Salvador que, desde 1944; durante la huelga de brazos caídos que acabaría con la dictadura de Martínez, comenzaría sus inicios en la vida pública. y el Frente Unido Democrático Independiente, que tenía como candidato a José Alberto Medrano quien fungió como director de la Guardia Nacional durante el gobierno de Fidel Sánchez Hernández también ayudó a formar los Paramilitares del ORDEN para la vigilancia las zonas rurales, y dirigió tropas militares durante la Guerra contra Honduras. Las elecciones presidenciales se desarrollaron el 20 de febrero de 1972. La oposición –que pretendía quitar el poder a los militares que gobernaban con sus miembros desde 1932– formó una gran coalición, la Unión Nacional Opositora (UNO) y presentó como candidato al democristiano José Napoleón Duarte, apoyado por los Estados Unidos. En los días siguientes a la elección presidencial, la UNO presentó reiteradas denuncias sobre un fraude masivo en la votación y el escrutinio, pero José Napoleón Duarte, desmovilizó al pueblo que protestaba por el fraude electoral "normal". Las autoridades electorales ignoraron las denuncias y declararon presidente electo al coronel Arturo Armando Molina. En respuesta a esta otra imposición mediante el fraude, el 25 de marzo de 1972, un grupo de militares dirigidos por el Coronel Benjamín Mejía, Manuel Rafael Reyes Alvarado y Mayor Pedro Antonio Guardado, intentó realizar un contragolpe de Estado, para que se cumplieran los preceptos constitucionales, pero el intento fracasó a pesar de haber tomado prisionero al presidente Fidel Sánchez Hernández, quien fue respetado en su vida. El coronel Molina se encontraba en los Estados Unidos. Duarte intentó aprovecharse del contragolpe, poniéndose a la orden de los alzados, por lo que al fracasar el movimiento, fue detenido y torturado por el régimen militar, y deportado a Venezuela. El Coronel Benjamín Mejía, Manuel Rafael Reyes Alvarado y Mayor Pedro Antonio Guardado, fueron exiliados hacia Argentina. El saldo de las acciones militares de este hecho, fueron 100 muertos y 500 heridos según la UPI. Esto no refleja las persecuciones posteriores a este movimiento, lo cual convenció a gran parte de la juventud a organizarse como grupos armados y que finalmente condujeron a la guerra civil que tuvo un saldo de 80 000 muertos, y un millón de exiliados.
Duarte cargó con las represalias del Gobierno, que aprovechó la circunstancia para deshacerse de un líder opositor visto como el mayor peligro para el régimen. Acusado de haber iniciado la conspiración, Duarte fue encarcelado y sometido a brutales torturas de las que salió muy maltrecho, con tres dedos de la mano izquierda mutilados y los pómulos aplastados con la culata del fusil. El tribunal que le juzgó le condenó a muerte por el delito de alta traición, pero las presiones internacionales forzaron a Molina permitirle que se exiliara en Venezuela. Unos años regresaría y después fungiría como Presidente de la República en 1984.
El coronel Molina asumió la presidencia el 1 de julio de 1972. Aprovechando la bonanza de los precios del café, lanzó un plan de construcción de infraestructura con el lema "una escuela por día". Se construyeron hospitales y escuelas y la presa hidroeléctrica del Cerrón Grande. En 1976, el presidente Molina propuso implementar un plan de reforma agraria cautelosa que fue rechazado por los sectores empresariales del país, la ANEP y la oligarquía rural. Este proyecto comprendía 59 000 hectáreas de la región oriental tradicionalmente algodonera para ser distribuida a 12 000 familias campesinas, y los dueños latifundistas iban a recibir el precio real en el mercado, pero este proyecto fue abandonado. Los propietarios afectados se unieron para formar el Frente de Agricultores de la Región Oriental (FARO) y junto a la ANEP se unieron para movilizar a casi todo el sector privado en contra de la reforma agraria propuesta.