Jean Nicolas Arthur Rimbaud (Charleville, 20 de octubre de 1854-Marsella, 10 de noviembre de 1891), conocido como Arthur Rimbaud, fue un poeta francés simbolista, célebre por su poesía transgresiva y temáticas surreales que influyeron en la literatura y artes modernas como el decadentismo, la prefiguración del surrealismo y la generación beat. Fue considerado por el Nobel de Literatura Albert Camus como «el más grande de todos los poetas».
Nacido en Charleville, a los dieciséis años comenzó a escribir poemarios parnasionistas y luego simbolistas, que publicaba en diarios. Abandonó su hogar para ir a París en medio de la Guerra franco-prusiana y la crisis que afectaba a su país. Tuvo una desastrosa relación amorosa con el poeta simbolista francés Paul Verlaine, con quien después se fue a Inglaterra, donde vivieron pobremente. Volvió a Francia tiempo después, y de esta experiencia centró la única obra que publicó él mismo: Una temporada en el infierno.
Compuso la mayor parte de su producción literaria durante su adolescencia tardía y su edad adulta temprana. Dejó de escribir por completo a los veinte años, después de preparar Iluminaciones, poesía en prosa, a excepción de Marina y Movimiento, escritos en verso libre, que fue uno de los primeros europeos en usar junto con Jules Laforgue, Gustave Kahn y Stéphane Mallarmé.
Se convirtió al catolicismo y vio por última vez a Verlaine en 1875 en Alemania, cuando ya había dejado la literatura. Después de esto, siguió viajando por todo el continente europeo. En el verano de 1876, se enroló como soldado en el ejército colonial neerlandés para poder viajar a la isla de Java, y después desertar inmediatamente; volvió a Francia en barco. Luego viajó a Chipre, y en 1880 se radicó finalmente en Adén, Yemen, como empleado de cierta importancia en la compañía comercial fundada por Alfred Bardey.
En 1884 abandonó su trabajo y se transformó en comerciante por cuenta propia en Harrar, Etiopía, donde hizo una pequeña fortuna como traficante de armas.
Rimbaud falleció en Marsella el 10 de noviembre de 1891, después de volver a Europa a causa de un carcinoma en la rodilla derecha que había degenerado de una sinovitis, cuyo primer diagnóstico había sido artritis y cuyo primer tratamiento fue inútil.
Su padre, Frédéric Rimbaud, capitán de infantería, nació en Dole el 7 de octubre de 1814, mientras que su madre, Vitalie Cuif, era originaria de Roche, donde llegó al mundo el 10 de marzo de 1825. Ambos se casaron el 8 de febrero de 1853, y se domiciliaron en un apartamento en la calle Napoleón en Charleville, departamento de las Ardenas. Debido al trabajo del padre, la pareja no se veía más que en raras ocasiones o en fechas de suma importancia, como el nacimiento de sus cinco hijos: Jean Nicolas Frédéric, el 2 de noviembre de 1853, Jean Nicolas Arthur, el 20 de octubre de 1854, Victorine Pauline Vitalie, el 4 de junio de 1857 (quien murió al mes de nacida), Jeanne Rosalie Vitalie, el 15 de junio de 1858 y Frédérique Marie Isabelle, el 1 de junio de 1860. Después del nacimiento de esta última, el capitán Rimbaud abandonó a su familia y no volvió jamás a Charleville.
La madre se declaró viuda y en 1861 se mudó con sus hijos al número 73 de la calle Bourbon, en un barrio de obreros de la ciudad. En octubre del mismo año, el pequeño Arthur entró a la escuela Rossat, donde obtuvo sus primeros reconocimientos. Figura rígida, obsesiva con la responsabilidad y vigilante en la educación de sus hijos, Vitalie Rimbaud transformó el clima familiar en asfixiante para los niños. A finales de 1862 se mudan de nuevo, pero esta vez a un barrio burgués, en el número 13 de la calle de Orléans. En 1865 Arthur entra al colegio municipal de Charleville, donde rápidamente destaca como un alumno brillante y superdotado; obtiene premios en literatura, lenguas y otras asignaturas. Compone en latín fluido poemas, elegías y diálogos. Pero, como dice en su poema «Los poetas de siete años», ya desde esa edad estaba lleno de conflictos internos y de sentimientos de rebeldía.
En julio de 1869 participó en un concurso académico de composición en latín con el tema «Yugurta», el cual gana con facilidad. El director de su colegio dijo de él entonces: «Nada ordinario germina de esa cabeza, será un genio del mal o un genio del bien». Habiendo obtenido ya todos los reconocimientos posibles a los 15 años, el muchacho se siente finalmente liberado de todas las presiones a las que su madre lo había sometido en su infancia más temprana.
En 1870, durante sus clases de retórica, el colegial entabla amistad con su profesor, Georges Izambard, quien era seis años mayor. Izambard le presta libros como Los miserables, de Victor Hugo, que el joven Rimbaud lee a escondidas de su madre. Aproximadamente en esta época es también cuando publica su primer poema, «Los aguinaldos de los huérfanos», que apareció en la revista Revue pour Tous en enero de 1870.
Su orientación poética en este tiempo es la de los parnasianos, que por aquel entonces publicaban todos sus textos en la revista literaria Le Parnasse Contemporain (“El Parnaso contemporáneo”). El 24 de mayo de 1870, Arthur, ahora de quince años, escribe una carta al máximo líder del parnasianismo, Théodore de Banville, diciendo que tiene dieciocho años y transmitiéndole sus anhelos de «convertirse en parnasiano o en nada» y de que publiquen sus textos. Para esto adjunta tres poemas: «Ofelia», «En las tardes azules estivales...» y «Credo in unam». Banville respondió con afecto a su carta, pero nunca publicó los poemas de Rimbaud en Le Parnasse Contemporain.
Entonces comienza a soñar con ir a París y probar un poco del espíritu revolucionario del pueblo parisino, pues en su hogar se aburría mortalmente y los problemas con su madre aumentaban día a día, más que nada por la rebelde actitud que tomaba Rimbaud; como por ejemplo cuando salía a las calles de Charleville llevando carteles de «Muera Dios».
La teoría del voyant (vidente) en Rimbaud se desarrolla en dos cartas (13 de mayo de 1871 a Izambard y 15 de mayo de 1871 a Demeny), mucho antes de conocer a Verlaine, instalarse en París y comenzar a escribir sus trabajos más reconocidos. El sufrimiento y desarreglo del poeta («Imagine a un hombre injertándose y cultivándose verrugas en la cara»), o bien lo indicado para ser transformado en vidente, nunca resultó en vano...
Durante las vacaciones escolares de 1870, el 29 de agosto, Arthur, ya de quince años, logra escaparse de la vigilancia materna y huye con la sola intención de ir a París. Pero al llegar a la estación de trenes en la capital descubren que no tenía billete. Eran tiempos de guerra civil en Francia, las tropas prusianas se preparaban para sitiar París y crecían con fuerza los movimientos en pro de la proclamación de la Tercera República Francesa, por lo que las autoridades fueron inflexibles. Arthur terminó detenido en la prisión de Mazas.
Desde su celda, Arthur escribió a Georges Izambard, en Douai, para pedirle que lo ayudara con el pago de la deuda. El profesor lo hace y le paga igualmente el viaje hasta Douai, ofreciéndole su casa hasta que pudiera regresar al hogar junto a su madre.
Rimbaud parte hacia Douai el 8 de septiembre. Dudando por mucho tiempo si regresar a Charleville, permanece allí tres semanas. Durante este período, Rimbaud conoce al poeta Paul Demeny, viejo amigo de Izambard y director de una editorial. Esto atrajo inmediatamente la atención del joven poeta, quien le dejó a Demeny un fajo de hojas sueltas donde había copiado quince de sus poemas, con la esperanza de que tal vez fueran publicados.
Izambard, que había avisado a Vitalie Rimbaud de la presencia de su hijo en Douai, recibió como respuesta: «¡Atrápelo, que venga inmediatamente!». Para calmarla un poco, Izambard decide acompañar personalmente a Rimbaud hasta Charleville. Una vez llegan, Vitalie Rimbaud comienza a golpear a su hijo y a lanzar reproches, disfrazados de agradecimientos, a Izambard.
El 6 de octubre Rimbaud se volvió a fugar. Al encontrarse París en estado de sitio, decidió ir a Charleroi. Queriendo convertirse allí en reportero local, intenta, sin éxito, que el Journal de Charleroi lo contrate como redactor. Luego, con la esperanza de encontrarse con Izambard, se dirige primero a Bruselas y luego a Douai, donde su profesor llega unos días más tarde para enviar a Rimbaud de regreso escoltado por policías, por órdenes de Vitalie Rimbaud. Esto ocurrió el 1 de noviembre de 1870.