Arthur Koestler (Budapest, 5 de septiembre de 1905-Londres, 1 de marzo de 1983), registrado al nacer como Artúr Kösztler, fue un novelista, ensayista, historiador, periodista, activista político y filósofo social húngaro de origen judío nacionalizado británico (momento éste en que cambió su nombre).
Años de formación y primeras experiencias
Vivió intensamente la revolución dirigida por el líder comunista húngaro Béla Kun, sintiéndose Koestler un "comunista romántico". Tras la caída de la "Comuna húngara", escapó de Hungría con su madre y se instaló en Viena. En septiembre de 1922 Arthur se matriculó en la Universidad Politécnica de Viena para estudiar ingeniería, uniéndose a una fraternidad estudiantil sionista. En marzo de 1926 escribió una carta a sus padres diciéndoles que se iba a Palestina por un año para trabajar como asistente de ingeniería en una fábrica, con el propósito de ganar experiencia que le ayudaría a encontrar un trabajo en Austria. El 1 de abril de 1926 dejó Viena para Palestina.
1926-1931 Viajes a Palestina, París, Berlín y vuelo polar
Durante unas semanas Koestler vivió en un kibutz, pero su solicitud para unirse al colectivo (Kvutzat Heftziba) fue rechazada por sus miembros. Durante los siguientes doce meses se mantuvo con trabajos insignificantes en Haifa, Tel Aviv y Jerusalén. Con frecuencia sin dinero y muerto de hambre, a menudo dependía de amigos y conocidos para sobrevivir. Ocasionalmente escribía o editaba hojas de periódicos y otras publicaciones, la mayoría en alemán. En la primavera de 1927 abandonó brevemente Palestina para dirigir la Secretaría del Partido Revisionista de Ze'ev Jabotinsky en Berlín.
Más tarde ese mismo año, a través de un amigo, Koestler obtuvo el puesto de corresponsal de Oriente Medio para el prestigioso grupo de periódicos Ullstein-Verlag, con sede en Berlín. Regresó a Jerusalén, donde durante los dos años siguientes produjo ensayos políticos detallados, así como algunos reportajes más ligeros, para su principal empleador y para otros periódicos. Viajó extensamente, entrevistó jefes de Estado, reyes, presidentes y primeros ministros, y realzó grandemente su reputación como periodista.
En junio de 1929, mientras estaba de licencia en Berlín, Koestler negoció con éxito en Ullstein para una transferencia lejos de Palestina. En septiembre fue enviado a París para ocupar una vacante en la oficina del Servicio de Noticias de Ullstein. Un año más tarde, en 1931, fue llamado a Berlín y nombrado editor científico del Vossische Zeitung y asesor científico del imperio de Ullstein. Ese mismo año fue la elección de Ullstein para representar al periódico a bordo del vuelo polar del Graf Zeppelin, que llevó a un equipo de científicos y al aviador polar Lincoln Ellsworth a 82 grados Norte (y no al Polo Norte). Koestler fue el único periodista a bordo: sus transmisiones inalámbricas en vivo, sus artículos posteriores y sus conferencias en toda Europa, le hicieron aún más célebre. Después fue nombrado redactor jefe asistente del Berliner Zeitung am Mittag que era una publicación de masas.
En 1931 Koestler, alentado por Eva Striker, e impresionado por lo que él creía ser los logros de la Unión Soviética, se convirtió en partidario del marxismo-leninismo, y el 31 de diciembre de 1931 solicitó ser miembro del Partido Comunista de Alemania.
Koestler escribió un libro sobre el Plan Quinquenal soviético, pero no contó con la aprobación de las autoridades soviéticas y nunca fue publicado en ruso. Solo la versión alemana, fuertemente censurada, fue publicada en una edición para ciudadanos soviéticos de habla alemana.
En 1932 Koestler viajó a Turkmenistán y Asia Central y tras conocer el régimen de Stalin en septiembre de 1933 regresó a París y durante los dos años siguientes estuvo activo en los movimientos antifascistas, escribiendo propaganda bajo la dirección de Willi Münzenberg, el principal director de propaganda del Komintern en Occidente.
En 1935 Koestler se casó con Dorothy Ascher, una compañera activista comunista, de la que se separaría dos años después, coincidiendo con su viaje a Málaga en 1937 con la fotógrafa noruega Gerda Grepp.
En el verano de 1936, nada más empezar la guerra civil española, realizó una visita a la sede del general Queipo de Llano en Sevilla, por encargo del Komitern, fingiendo ser un simpatizante de Franco y usando para ello las credenciales del diario de Londres News Chronicle. Recogió pruebas de la participación directa de la Italia fascista y la Alemania nazi en el bando de Franco, que en ese momento los sublevados todavía estaban tratando de ocultar. Tuvo que escapar después de ser reconocido y denunciado como comunista por un ex colega alemán. De vuelta en Francia escribió L'Espagne Ensanglantée, que más tarde se incorporó a su libro Spanish Testament.
A finales de 1936 regresó a la España republicana para investigar, nuevamente a instancias del Komitern, sobre la implicación alemana en el golpe militar antes de la guerra. Busca en varias oficinas de Madrid sin éxito, y sale de España por Valencia. A comienzos de 1937 regresa nuevamente como corresponsal de guerra del diario inglés News Chronicle (en realidad para la Agence Espagne, órgano del Komitern apoyado por el gobierno de la II República y dirigido por Willi Mutzenberg), esta vez su destino es Málaga, que está a punto de ser conquistada por el ejército sublevado y viaja junto a la reportera noruega Gerda Grepp. Su misión es describir el grueso de fuerzas italianas que Mussolini ha enviado de apoyo a Franco y que van a estrenarse conquistando Málaga. Visita los frentes y, en el último minuto, decide quedarse para asistir a la caída de Málaga el 8 de febrero de 1937. Al día siguiente es detenido por el capitán Luis Bolín en casa de Sir Peter Chalmers-Mitchell, quien también está a punto de ser apresado. No es cierto lo que siempre se dijo en su biografía, que él no desmintió pero tampoco aseveró, de haber sido condenado a muerte cuando estuvo preso en Sevilla. La verdad material y formal es que fue detenido y como prisionero de guerra desde febrero a mayo de 1937. Un juez militar en la causa que se le había abierto le tomó declaración el 8 de mayo, el mismo día que el general jefe del Ejército del Sur ordenó su entrega para el canje mediante una orden extrajudicial, siendo canjeado días después. Lo que sobre él gravitó fue el riesgo de ser condenado a muerte. Cuando el juez militar, a finales de mayo, dictó auto de procesamiento contra Koestler por auxilio a la rebelión, este ya estaba en territorio británico, con la casi seguridad de la ignorancia de ello por el juez militar, no constando en el procedimiento que el juez indagara en ese momento por qué el procesado ya no estaba en la cárcel. Finalmente fue canjeado por la esposa del aviador del ejército sublevado Carlos Haya, gracias a la mediación del Foreign Office. Como señaló en su autobiografía, su esposa separada, Dorothy Ascher, había contribuido en gran medida a salvar su vida por medio de intensos meses de negociaciones en Gran Bretaña. Cuando llegó a Gran Bretaña después de su liberación, trataron de reanudar su matrimonio, pero la gratitud de Koestler hacia ella demostró ser un fundamento insuficiente para una vida cotidiana juntos. La irregularidad procesal de su excarcelación fue descubierta en 1941 por la Autoridad Judicial Militar de Sevilla indagando qué había pasado con el sujeto, y es cuando judicialmente se vino en conocimiento de la orden del canje y se sobreseyó la causa. El bulo sobre su condena a muerte proviene de la boutade que cometió con él la periodista falangista Nena Belmonte cuando le entrevistó a Koestler preso, y al que —maliciosamente o no— le habló de estar condenado a muerte pero sin asegurarlo del todo, para añadirle a continuación que la magnanimidad de Franco haría que le conmutara seguramente la pena de muerte. Dicha entrevista no se publicó pero en la causa que se instruía contra Koestler se le tomó declaración testifical a la periodista que aportó un texto de su entrevista con Koestler.