Tal Día como Hoy

Artemisia Gentileschi

Pintora barroca italiana

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Artemisia Lomi Gentileschi (Roma, 8 de julio de 1593-Nápoles, hacia 1656)​​ fue una pintora barroca italiana.

Su formación artística comenzó en el taller de su padre, el pintor toscano Orazio Gentileschi (1563-1639), uno de los grandes exponentes de la escuela romana de Caravaggio. Aprendió de su padre la técnica del dibujo y el fuerte naturalismo de las obras de Caravaggio, con quien se la ha comparado por su dinamismo y por las escenas violentas que a menudo representan sus pinturas.​​ En sus cuadros desarrolló temas históricos y religiosos. Fueron célebres sus pinturas de personajes femeninos como Lucrecia, Betsabé, Judit o Cleopatra, en los que se han leído rasgos feministas.​

En mayo de 1611, cuando tenía 18 años, el pintor Agostino Tassi, maestro suyo y amigo de su padre, la violó. Suceso que se considera que tuvo influencia tanto en su vida como en su pintura.​

Dio sus primeros pasos como artista en Roma y continuó su carrera en distintas ciudades de Italia. En 1612 se mudó a Florencia. Fue la primera mujer en hacerse miembro de la Accademia delle arti del disegno de Florencia y tuvo una clientela internacional.​ Trabajó bajo los auspicios de Cosme II de Médici. En 1621 trabajó en Génova, luego se trasladó a Venecia, donde conoció a Anton Van Dyck y Sofonisba Anguissola. Más tarde regresó a Roma y, entre 1626 y 1630, se mudó a Nápoles. En el periodo napolitano, la artista recibió por primera vez un pedido para realizar la pintura al fresco de la iglesia de la ciudad de Pozzuoli, cerca de Nápoles. Durante el periodo de 1638 a 1641, vivió y trabajó en Londres con su padre bajo el patrocinio de Carlos I de Inglaterra. Luego regresó a Nápoles, donde vivió hasta su muerte.

Artemisia Gentileschi era la hija mayor del pintor Orazio Gentileschi y Prudenzia di Ottaviani Montoni,​ quien a su muerte, en 1605, dejó tres varones y a Artemisia, que tenía entonces 12 años de edad.​ Artemisia fue introducida a la pintura en el taller de su padre, mostrando más talento que sus tres hermanos, que trabajaban junto a ella.​ Aprendió dibujo, cómo empastar los colores y dar brillantez a los cuadros. Dado que el estilo de su padre, en aquellos tiempos, se remitía explícitamente al arte de Caravaggio (con el que Orazio tenía relaciones de familiaridad),​ también los primeros pasos artísticos de Artemisia se aproximaron al pintor lombardo. Pero su enfoque de los temas era diferente al de su padre. Al mismo tiempo, Artemisia tuvo que resistir la «actitud tradicional y la sumisión psicológica a este lavado de cerebro y los celos de su talento obvio».​

En 1610 firmó a los diecisiete años su primera obra​ (atribuida durante mucho tiempo a su padre): Susana y los viejos,​ conservada en la colección Schönborn. A diferencia del enfoque de otros autores, la mitológica Susana de Artemisia rehúye avergonzada la atención de los viejos.​

En 1611, dado que el acceso a la enseñanza de las academias profesionales de Bellas Artes era exclusivamente masculino y por tanto le estaba prohibido, su padre le dio un preceptor privado, Agostino Tassi. Con él estaba trabajando en aquel tiempo Orazio, en la decoración de las bóvedas de Casino della Rose dentro del Palacio Pallavicini Rospigliosi en Roma.

En mayo de 1611, Tassi la violó.​​ Al principio, prometió salvar su reputación casándose con ella,​ pero más tarde renegó de su promesa, pues ya estaba casado, y Orazio lo denunció en marzo de 1612​ ante el Tribunale Criminale del Governatore di Roma.​ La instrucción, que duró siete meses,​ permitió descubrir que Tassi había planeado asesinar a su esposa, cometió incesto con su cuñada y quiso robar ciertas pinturas de Orazio Gentileschi.​ Del proceso que siguió se conserva documentación exhaustiva.​ Durante todo el juicio, Artemisia sostuvo su testimonio de violación, incluso tras la tortura a la que fue sometida: un instrumento que apretaba progresivamente cuerdas en torno a sus dedos.​ Además, tuvo que someterse a un examen ginecológico para demostrar que había sido desflorada.​ Tassi fue condenado a un año de prisión y al exilio​ de los Estados Pontificios. Las actas del proceso han influido grandemente en la lectura en clave feminista, dada en la segunda mitad del siglo XX, a la figura de Artemisia Gentileschi.

Este es el testimonio de Artemisia en el proceso, según los documentos de la época:

La pintura Giuditta che decapita Oloferne (Judit decapitando a Holofernes, 1612-1613), que se exhibe en el Museo de Capodimonte de Nápoles,​ de la que existe una segunda versión en la Galleria degli Uffizi de Florencia, pintada hacia 1620,​ impresiona por la violencia de la escena que representa y ha sido interpretada en clave psicológica y psicoanalítica como un deseo de venganza respecto a la violencia que ella había sufrido.​ Un mes después de que Tassi fuese exiliado, el 29 de noviembre de 1612, Artemisia se casó (en un matrimonio arreglado por su padre) con un pintor florentino, Pierantonio de Vincenzo Stiattesi​ (o Pietro Antonio Stiattesi),​ un modesto artista,​ lo que sirvió para restituirle a Artemisia (violada, engañada y denigrada por Tassi) un estatus de suficiente honorabilidad. De estos comienzos romanos data también la Madonna col Bambino (Virgen con niño) de la Galería Spada.​

Periodo florentino (1613-1620)

Artemisia y su marido se instalaron en Florencia en 1613.​ Allí, Artemisia disfrutó de un gran éxito. Fue la primera mujer en ingresar en la Accademia del Disegno (Academia del Dibujo) de Florencia.​​ Artemisia se convirtió en una exitosa pintora de corte.​ Mantuvo buenas relaciones con los artistas más respetados de su tiempo, como Cristofano Allori, y fue capaz de conquistar los favores y la protección de personas influyentes, comenzando por el gran duque Cosme II de Médici​ y especialmente de la gran duquesa Cristina. Tuvo una buena relación con Galileo Galilei con quien se mantuvo en contacto epistolar durante largo tiempo, mucho más allá de su periodo florentino.​​

Entre sus admiradores tiene un puesto de especial relieve Buonarroti el joven (sobrino del gran Miguel Ángel), empeñado en construir la Casa Buonarroti para celebrar la memoria de su ilustre antecesor, encargó a Artemisia la ejecución de una tela destinada a decorar el techo de la galería de pinturas. La pintura en cuestión representa una Allegoria dell'Inclinazione (esto es, una alegoría del «talento natural»), representada en forma de una joven mujer desnuda que sostiene una brújula.​ Se cree que la atractiva figura femenina tenía los rasgos de la propia Artemisia, que —como sostenían las informaciones mundanas de la época— fue una mujer de extraordinario atractivo.​ En efecto, se suele entender que en las telas de Artemisia, los rasgos faciales de las hermosas y enérgicas heroínas que allí aparecen tienen un parecido al rostro que aparece en sus retratos o autorretratos: a menudo el que le encargaba cuadros debía desear tener una imagen que le recordase visualmente a la autora, cuya fama iba creciendo. Su éxito y la fascinación que emanaba de su figura alimentaron a lo largo de toda su existencia rumores sobre su vida privada.​

Se ha considerado que durante este período florentino Artemisia también pintó La Conversione della Maddalena (La conversión de la Magdalena), y Giuditta con la sua ancella (Judit y su doncella), hoy en el Palacio Pitti. Artemisia pintó una segunda versión de Giuditta che decapita Oloferne (Judit decapitando a Holofernes), mayor que la versión de Nápoles y hoy en los Uffizi. Esta Judit y Holofernes o Degollación de Holofernes está considerada su obra maestra. Según afirma el historiador y experto en arte barroco italiano R. W. Bisell:

La oscuridad y gráfica violencia de esta obra, la frialdad con que Judit decapita a Holofernes, se atribuyen a su violación y al proceso humillante que le siguió.

Mientras estuvo en Florencia, Artemisia y Pierantonio tuvieron cuatro hijos y una hija. Pero solo la hija, Prudenzia, llegó a la edad adulta. A pesar de su éxito, debido a un exceso de gastos suyos y de su marido, el periodo florentino estuvo lleno de problemas con los acreedores y con su esposo. Es razonable suponer que fue esto lo que motivó su regreso a Roma, que realizó de manera definitiva en 1621, donde constaba como «cabeza de familia», con su hija Prudenzia y dos sirvientes. Más tarde se trasladó a Nápoles, lugar donde pintó su obra Betshabé y Lot y sus hijas.​

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