Arnulfo Mejía Rojas (Santa Cruz Aquiahuac, Tetlatlahuca, México; 15 de agosto de 1956 - José María Morelos Buenavista; 18 de abril de 2016) fue un arquitecto, artista y sacerdote católico mexicano. Se destacó por ser el creador de La Barca de la Fe, un proyecto arquitectónico y religioso que inició en 1974. Su obra más significativa fue el establecimiento de la denominada «Ruta de la Fe», un conjunto de más de doce templos de diversos estilos y dimensiones que construyó a lo largo de las comunidades de su parroquia.
Como arquitecto y sacerdote, Mejía Rojas logró fusionar su vocación religiosa con su pasión por la arquitectura, creando espacios sagrados que se caracterizan por su diseño innovador y su profundo significado espiritual. Su labor docente en diversas instituciones educativas contribuyó a la formación de nuevas generaciones de bachilleres y sacerdotes en el estado de Tlaxcala. La Barca de la Fe, su obra más emblemática, se ha convertido en un importante punto de referencia cultural y religioso en la región, atrayendo tanto a fieles como a estudiosos de la arquitectura religiosa contemporánea.
El legado de Mejía Rojas trasciende lo arquitectónico, pues sus obras no solo son espacios de culto, sino también testimonios de la integración entre fe, arte y comunidad. Su trabajo ha sido reconocido como un ejemplo sobresaliente de arquitectura religiosa moderna en México, combinando elementos tradicionales con innovaciones estructurales y estéticas.
Arnulfo Mejía Rojas nació el 15 de agosto de 1956 en Santa Cruz Aquiahuac, municipio de Tetlatlahuca, en el estado de Tlaxcala, México. Proveniente de una familia humilde, fue uno de once hermanos. Tras varios intentos, logró ingresar al Seminario de Tlaxcala, donde completó su formación sacerdotal.
Se ordenó como sacerdote el 21 de junio de 1979, iniciando su ministerio como vicario en la Catedral de Tlaxcala. Ese mismo año fue asignado a la Parroquia del Apóstol San Andrés, ubicada en la zona nor-poniente del estado, una región marginada que comprendía 14 comunidades dispersas entre valles y cerros.
Paralelamente a su labor pastoral, Mejía Rojas desarrolló una destacada carrera docente en el Colegio de Bachilleres de Tlaxcala (COBAT) de su comunidad, donde impartió asignaturas como Filosofía, Ética y Valores, y Psicología durante 31 años, hasta su jubilación en 2015.
Su influencia en la comunidad trascendió el ámbito religioso, convirtiéndose en una figura central para la organización de festividades y celebraciones locales. Su liderazgo llegó a ser tan significativo que en ocasiones su autoridad moral superaba a la de los funcionarios comunitarios. Complementó su labor pastoral con actividades agropecuarias, dedicándose a la crianza de ganado porcino y vacuno.
Dedicó más de 30 años de su vida al servicio de la comunidad de José María Morelos Buenavista, conocida por su devoción religiosa y actividades culturales. En los últimos años, su salud comenzó a deteriorarse debido a problemas médicos y tensiones dentro de la comunidad. Según informes, el 20 de diciembre del año anterior a su muerte, sufrió una embolia después de enfrentar una serie de conflictos con algunos miembros de la comunidad. Este evento lo llevó a ser hospitalizado de emergencia durante tres semanas. Posteriormente, se trasladó a la casa de su hermana Adelaida, en Contla de Juan Cuamatzi, donde continuó su recuperación.
Aunque logró recuperar gran parte de la movilidad corporal, las secuelas de la embolia le dificultaron el habla. Su condición de salud también fue afectada por decisiones administrativas de la Diócesis, incluyendo su desplazamiento como párroco por razones de salud.
Falleció en la madrugada del lunes 18 de abril de 2016, en la comunidad de José María Morelos Buenavista, donde había vivido y trabajado durante décadas. Según declaraciones oficiales del obispo de Tlaxcala, Francisco Moreno Barrón, su muerte fue consecuencia de complicaciones derivadas de la embolia sufrida meses antes.
Su sepelio tuvo lugar el 20 de abril de 2016, dos días después de su fallecimiento. La ceremonia se realizó en La Barca de la Fe, donde reposan sus restos en una de las cinco criptas que él mismo había mandado construir. El evento contó con la asistencia de aproximadamente 5,000 personas, quienes participaron en cultos fúnebres y eucaristías a lo largo del novenario.
En el último día de celebraciones, un grupo de danzantes aztecas ofreció un homenaje póstumo, reflejando el respeto y cariño de la comunidad hacia su figura. Tras su fallecimiento, dos sacerdotes asumieron temporalmente las responsabilidades parroquiales, uno de ellos siendo familiar del padre Mejía Rojas.
Diversas personalidades lamentaron públicamente la muerte del padre Arnulfo Mejía Rojas:
Serafín Ortiz Ortiz, político y hermano del exgobernador de Tlaxcala Héctor Ortiz Ortiz, expresó su pésame a través de redes sociales.
Jorge Rivera Sosa, alcalde de Tlaxco, destacó la importancia del padre Arnulfo en la promoción del corredor turístico "La Ruta de la Fe".
Francisco Moreno Barrón, obispo de Tlaxcala, emitió un comunicado donde reconoció su dedicación y lamentó su pérdida.
El impacto del Mejía Rojas en la comunidad de Tlaxco y en la región se reflejó en los homenajes realizados tras su fallecimiento. Con motivo del primer aniversario luctuoso, la exalcaldesa de Tlaxco, Gardenia Hernández Rodríguez, instauró la Medalla al Mérito Ciudadano «Arnulfo Mejía Rojas»,otorgada a ciudadanos destacados por su labor en beneficio de la comunidad.
Además, el bulevar principal de José María Morelos Buenavista fue renombrado en su honor, perpetuando su memoria como una figura emblemática de la región. Estas acciones reflejan el profundo respeto y agradecimiento de la comunidad hacia su legado espiritual, social y cultural.