Tal Día como Hoy

Armada Invencible

Flota de invasión hispánica contra Inglaterra, 1589

Anúncio

La Grande y Felicísima Armada o Gran Armada de 1588 (apodada posteriormente Armada Invencible)​ fue una expedición militar marítima que, tras el triunfo en la batalla de Lepanto y la consolidación del poder español en Europa, fue planificada por el monarca español Felipe II para destronar a su contraparte Isabel I e invadir Inglaterra. El ataque que llevó a cabo ocurrió en el contexto de la guerra anglo-española de 1585-1604,​ y aunque fracasó, la guerra se prolongó dieciséis años más y terminó con el Tratado de Londres de 1604, favorable a España.​

Felipe II decidió articular el ataque conjuntamente y de manera compleja desde los puertos del litoral atlántico español (de Andalucía a Guipúzcoa pasando por Portugal —desde donde zarpó el grueso de la flota—, Galicia, Asturias, Santander y Vizcaya; y desde las posesiones españolas en los actuales Países Bajos). Se armó una gran flota en puertos españoles que recibió el nombre de Grande y Felicísima Armada. Las naves enviadas desde la península ibérica participarían en el combate, mientras que las fuerzas españolas que salieran simultáneamente desde los Países Bajos, con los Tercios de Flandes, se encontrarían entre el canal de la Mancha y el mar del Norte con las que habían partido de la península ibérica, con el objetivo de desembarcar en Inglaterra.​ Esta invasión no pretendía la anexión de las islas británicas al Imperio español, sino la expulsión de Isabel I del trono inglés, y respondía a la ejecución de María Estuardo, a la política antiespañola de piratería y a la guerra de Flandes.​ Debía gobernarla el almirante de Castilla Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, pero falleció poco antes de la partida de la flota, y le sustituyó a toda prisa Alonso Pérez de Guzmán (VII duque de Medina Sidonia). Estaba compuesta por 137 barcos que zarparon de Lisboa, y de ellos, 122 barcos entraron en el canal de la Mancha.​

Las turbulentas condiciones meteorológicas en el mar causaron el naufragio de muchas naves. Sin embargo, 87 barcos —unas dos terceras partes de la flota— regresaron a España​ sin haber cumplido su misión de derrotar a las fuerzas inglesas y de favorecer el ataque desde Flandes.​​ En 1589 Inglaterra llevó a cabo una expedición militar para destruir los barcos españoles que estaban siendo reparados en La Coruña, Santander y San Sebastián, así como para iniciar una insurrección antiespañola en Lisboa. Esta expedición fue conocida como la Invencible Inglesa, o Contraarmada, y también fracasó en sus objetivos.​

En 1558 el Imperio español se extendía por América y Filipinas, además de haberse anexionado los territorios del Imperio portugués por derechos sucesorios. El interés de España por Inglaterra era geopolítico, al ser un reino de importancia que podría ser un perfecto paraguas para sus posesiones en los Países Bajos frente a ataques franceses o rebeliones protestantes.

Felipe II contrajo matrimonio con la reina católica de Inglaterra María I, de modo que el hijo que tuvieran pudiera reinar en España y en Inglaterra. María I, a instancias de su consorte, Felipe II, comenzó a construir una armada inglesa moderna, bautizando al primer barco como Felipe y María en conmemoración de su casamiento. María I falleció en 1558 sin dar a Felipe II un heredero, lo que llevó a la hermanastra de María, la reina Isabel I de Inglaterra, a acceder al trono. Isabel comenzó a reinstaurar la reforma anglicana en Inglaterra y Felipe II intentó detener el proceso y asegurarse la alianza con Inglaterra, proponiéndole matrimonio a la que fuera su cuñada, proposición que fue rechazada.​

Felipe II de España e Isabel I de Inglaterra convivieron de manera pacífica durante su primera década de reinado. A la postre, España había sufrido constantes ataques en sus virreinatos de ultramar y de sus barcos mercantes por parte del pirata John Hawkins y de su primo Sir Francis Drake, que actuaban con expediciones financiadas por Isabel I, pero sin perder su condición de piratas y tratantes de esclavos africanos. En 1568 Hawkins y Drake, practicaban su actividad corsaria en las costas del Nuevo Mundo, pero en una tormenta, buscaron refugio en un puerto de Nueva España (actual México), lo que España vio como una ocasión para atacarles, librándose la batalla de San Juan de Ulúa, que se saldaría con una victoria española. Isabel respondió a este ataque a naves inglesas atacando cinco galeones españoles cargados de oro.

En 1570 el papa Pío V promulgó una bula que excomulgaba a Isabel I y autorizaba a cualquier católico para asesinarla y a cualquier monarca católico para destronarla.​ Felipe II no se mostró interesado en dicha acción, pero el agente papal italiano Roberto di Ridolfi acabó presentándose ante la Corte de España y propuso al rey una conspiración para asesinar a Isabel I y sustituirla por la reina de Escocia, María Estuardo, de religión católica.​ El rey de España mandaría diversos agentes a Inglaterra para incitar a la rebelión, pero esta jamás llegó a estallar porque los espías de Isabel descubrieron el complot. Isabel decidió iniciar un contraplan para dar dinero y tropas a los rebeldes protestantes de los Países Bajos. A partir de 1572 Isabel comenzó a financiar las expediciones corsarias de Hawkins y Drake en las costas del Caribe, capturando botines de ciudades españolas. En 1585 Drake atacó diversos puertos de Galicia, atentando contra iglesias y matando a curas y a monjas,​ lo que motivó la acción de Felipe II de atacar por fin a Inglaterra.

Ana de san Bartolomé, secretaria de Teresa de Jesús, afirmó que una monja, de Portugal, María de la Visitación, brujuleaba por la corte incitando al ataque a Inglaterra.

Felipe II contactó con el duque de Parma, Alejandro Farnesio, que gobernaba los Países Bajos, y con el marqués de Santa Cruz, Álvaro de Bazán, almirante de la flota de Lisboa, para pedirles un plan de invasión de Inglaterra. El plan de Álvaro de Bazán era mandar una gran flota que desembarcara en Gran Bretaña y procediera a la invasión. Por su parte, la estrategia de Farnesio era una ofensiva relámpago a Londres por parte de los Tercios de Flandes. Felipe, en lugar de decidirse por uno, ordenó que ambos planes fueran combinados. El marqués de Santa Cruz debía salir de Lisboa a cargo de una Gran Armada y se reuniría con Alejandro Farnesio, cuyos 30 000 hombres desembarcarían en el condado de Kent y sitiarían a Londres. Esta era zona propicia, ya que no había fortificaciones entre la costa de Kent y la actual Londres.​

Isabel I fue informada por sus espías de los planes de invasión de Felipe II. Desde 1583 Inglaterra había fundado una Comisión Real para la Armada, que continuó la labor de modernización de la armada inglesa iniciada por María I. Todos los buques antiguos —como el Felipe y Maria que fue construido durante el anterior reinado de Felipe II como rey consorte de María I y rebautizado como el Nonpareil— se reacondicionaron para mejorar su velocidad, y todos los nuevos buques se diseñaban para ser más rápidos, presentando una proa más baja, castillos de popa, líneas más pulidas y cubiertas de cañones más largas.

A fin de ganar tiempo para disponer sus defensas, Isabel ordenó a sir Francis Drake atacar la bahía de Cádiz, donde se estaban construyendo barcos de la Gran Armada española. El ataque de Francis Drake, conocido como la Expedición de Drake de 1587, destruyó o capturó cerca de 100 buques españoles, lo que interrumpió notoriamente los preparativos españoles y retrasó los trabajos cerca de un año.

Cambio de mando de la Armada y la partida

Felipe II veía que la Armada se había convertido en un enorme gasto financiero y apresuró a Álvaro de Bazán para que atacara Inglaterra. Sin embargo, el 9 de febrero de 1588 Álvaro de Bazán murió en Lisboa aquejado de tifus, dejando a la Armada sin almirante. En la capital portuguesa no se encontraba ningún marino con un prestigio social a la altura de Bazán para liderar una empresa de esa envergadura, de modo que Felipe II recurrió al duque de Medina Sidonia, Alonso Pérez de Guzmán. El 19 de febrero de 1588, recibió el anuncio de la muerte del marqués de Santa Cruz y la orden de partir a Lisboa.​

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Armada Invencible | World in Stories