Arjona es un municipio y localidad española de la provincia de Jaén, en la comunidad autónoma de Andalucía. Está situado a 44 km de la capital de la provincia, Jaén, y a 77 km de la ciudad de Córdoba. Su población es de 5330 habitantes (INE 2025) y tiene una extensión de 158,45 km². Pertenece a la comarca de la Campiña de Jaén. Su territorio es mayoritariamente agrícola, con gran predominio de olivar.
En el municipio nació en 1194 Mohamed ibn Yusuf Ibn Nasar, conocido como Alhamar y que sería el futuro primer rey nazarí de Granada. Nació en el Alcázar, actualmente hospital de San Miguel y conocido como la Casa del Rey.
Dispone de monumentos de gran interés como la Cripta del Barón de Velasco, panteón familiar en el templo parroquial de San Juan realizado con la intervención del arquitecto Antonio Flórez Urdapilleta; el Ayuntamiento, antiguo Hospital de San Miguel, con muestras de obras de pintores arjoneros, como Manuel Ramírez Ibáñez; el Aljibe almohade, antigua fortaleza árabe, así como diversos monumentos religiosos, entre ellos la iglesia de Santa María, la iglesia del Carmen, la iglesia y la Torre de San Martín, donde la tradición sitúa en la capilla del Sagrario el lugar donde oyó misa y comulgó Santa Teresa de Jesús, que pernoctó en el municipio de paso para sus Fundaciones en Andalucía, el Santuario de los Santos y de las Sagradas Reliquias, donde se veneraban las Sagradas Reliquias de San Bonoso y San Maximiano y actualmente sede del Museo de los Santos y La iglesia de San Juan, con retablo de Nuestra Señora de los Dolores, copatrona del municipio junto a San Bonoso y San Maximiano.
Una de sus festividades más importantes, junto a la del Viernes de Dolores son las Fiestasantos, declarada fiesta de interés turístico de Andalucía, en honor a San Bonoso y San Maximiano con jornadas en las que los diversos actos religiosos, deportivos, lúdicos y culturales se suceden del 11 al 24 de agosto con distintas tradiciones que se celebran desde antiguo. Sin embargo, el día más importante es el 21 de agosto, cuando tiene lugar la procesión con las imágenes y las reliquias de los santos.
Arjona, topónimo que para algunos pude venir de la raíz líbio-fenicia Ur-Gabah, por ciudad excelsa, o griegas, Arge Bona por monte blanco, o iberas Argiu-ta. En el Atlante Español de Bernardo de Espinalt se atribuye su fundación a los Turdulos Andaluces llamados Melesos y Gerisenos, 550 años antes del Nacimiento de Christo. Corbul, dentro de su término, fue poblado ibérico y en él parece ser que se dio la batalla decisiva entre los escipiones y los cartagineses. En lo que hoy es la plaza de Santa María se localiza el primer poblado del Cobre-Bronce (3000 años a. C.). También está documentada la existencia de un oppidum ibérico. Sobre sus restos, levantaron los romanos nuevas defensas.
Del siglo I a. C. data la necrópolis íbera de Piquía, cuyos hallazgos se encuentran en el Museo Íbero de Jaén. Arjona se corresponde con la antigua Urgavo o Urgao Alba de época romana.
Esta ciudad, recibiría de César un estatuto privilegiado después de la batalla de Munda (45 a. C.), por su apoyo al bando de César, al igual que Iliturgi, Isturgi y Obulco. Arjona fue uno de los primeros municipio que alcanzaron plenitud de ciudadanía romana como Municipium Albium Urgabonense. Se han encontrado importantes restos epigráficos que demuestran la importancia de la ciudad en época altoimperial, unido a la probable existencia de templos dedicados a Augusto y a Plotina, esposa de Trajano. Plinio el Viejo atestigua para Urgabo entre sus privilegios como municipio celebérrimo. Helvia Paulina madre de Lucio Séneca nació aquí. Parece que hubo un templo levantando a César Augusto en el lugar de la actual iglesia de Santa María, otro dedicado a Plotina, la esposa del emperador Trajano, en el lugar del actual San Martín, así como al dios Baco Augusto en el de San Juan Bautista. La llegada de los romanos se produjo a una Urgabo ya fortificada y sobre sus restos edificaron nuevas defensas.
La expansión del cristianismo por todo el imperio a partir del siglo I, fue considerado por algunos emperadores como peligroso. Los oficiales romanos, Bonoso y Maximiano, hermanos naturales de Iliturgi, permanecieron obedientes al Emperador de Roma, hasta que uno de sus delegados, Daciano les exigió que abrazaran el paganismo. Bonoso tenía 20 años y su hermano 18. Ambos aceptaron el martirio. Daciano les hizo decapitar, después de someterlos a tormento, en el mismo lugar donde ahora se levanta la ermita. Esto ocurrió el 21 de agosto del año 308. Con ellos sufrieron martirio otros muchos cristianos anónimos, cuyos cuerpos fueron sepultados en el mismo cerro del Alcázar.
Con la caída del imperio en el siglo V, pasaron por Arjona, los godos, suevos y vándalos en una época de luchas por el poder en la que los jerarcas apenas duraban unos años, hasta que por fin, con la llegada de Sisebuto, la cual trajo una época próspera y beneficiosa para la cultura y bajo el manto de la religión católica. Documentos, varias lápidas sepulcrales, capiteles, algunas monedas o los cimientos de un templo visigodo en la plaza de Santa María, nos muestran de modo generoso vestigios del paso de los distintos pueblos godos por estas tierras. En el año 612 un legado del Rey godo Sisebuto procede a hacer públicas algunas provisiones que regulan la convivencia entre judíos y cristianos en Arjona. En esa época se dictaron unas leyes con el fin de limitar el poderío y auge que estaban adquiriendo los judíos, cada vez más numerosos en toda Andalucía y por consiguiente en Arjona.
La derrota de los visigodos en la batalla de Guadalete, 711, supuso la llegada de los árabes. En época islámica se identifica con Qal´at Aryuna, en la que se asentó el linaje de Banu Bayila tras la conquista. La ciudad participó en las luchas finales del Emirato, momento en el que se reforzaron sus murallas. La entrada de los musulmanes es pacífica. Transforman, en la parte noble de la ciudad, el templo en mezquita y se construye a su pie un aljibe. Las bóvedas de éste, levantadas sobre dos pedestales de alabastro de estatuas romanas, con epígrafes perfectamente legibles -uno de ellos fechado el año 21 a. C. y el otro sin fecha inscrita-, cubren un volumen de 210 m cúbicos sobre una base rectangular de 12x5 m. Urgavo es llamada por los conquistadores árabes Qal'at Aryuna en árabe. Caído el califato de Córdoba, la ciudad participó en las luchas intestinas del periodo de taifas. En Aryuna nació, en 1194, Mohamed ibn Yusuf ibn Nâzar (o Nasr), conocido por el nombre Alhamar (el Rojo), futuro primer rey nazarí de Granada. Nació en el Alcázar, donde hoy se levanta el hospital de San Miguel, conocido desde antiguo como la Casa del Rey. Conserva las ruinas de un castillo medieval.
Al-hamar se pone al frente del ejército de su tío Yahía ibn Nasar, conquistando Arjona, Basta (Baza), Guadix y Djayyan (Jaén), proclamándose rey en esta última ciudad. Después de la Batalla de las Navas de Tolosa la desintegración almohade surgió el tercer periodo de taifas, destacando Murcia, Valencia y Niebla. Entre 1225 y 1228 pasan a poder cristiano Andújar, Baeza, Martos, Iznatiraf etc. Arjona es tierra fronteriza. Al-hamar obtiene éxitos en sus razzias al territorio cristiano, lo que le proporciona fama y partidarios, siendo nombrado alcaide de Arjona. Casó con su prima Aixa, con quien tuvo cuatro hijos: Mohammad, Farach, Yusuf y Fátima. Se convierte en rey de la mitad de las actuales provincias de Jaén y Granada. Valiéndose del prestigio adquirido con sus hazañas guerreras en el transcurso de las luchas fronterizas, y apoyado por los miembros de su familia, los Banu Nasr o Banu l-Ahmar, y por sus parientes los Banu Asqilula, Muhammad extendió su autoridad a Jaén y Porcuna.
En 1244 Nuño González sitia Arjona. El propio Fernando III, se establece con sus tropas. Las autoridades musulmanas, con el fin de evitar derramamiento de sangre, pactan la rendición y entregan la ciudad sin resistencia a la condición de que sus habitantes pudiesen marchar con los ajuares que pudieran llevarse a tierras no cristianas. En 1247, el Rey Santo Fernando III, para salvaguardar Arjona, como frontera, de los moros, repartió tierras y propiedades a sus colaboradores en la reconquista, formando así un nuevo linaje proveniente de otros lugares y reinos, cuyos apellidos, en bastantes ocasiones, perduran hasta hoy entre sus habitantes. Arjona pasa a ser población de realengo, con representación en Cortes, dando de ella casas y heredamientos a sus caballeros.