Argentino del Valle Larrabure (Tucumán, 6 de junio de 1932 - Rosario, 19 de agosto de 1975) fue un militar argentino. Miembro del Ejército Argentino y con el grado de Coronel (Post mortem), fue víctima de un secuestro, cautiverio y muerte en manos del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en el año 1975. Mientras se desempeñaba como subdirector de la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos Villa María, fue secuestrado el 12 de agosto de 1974 durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón por la organización guerrillera ERP y permaneció cautivo 372 días en una denominada «cárcel del pueblo», hasta su muerte. Se ha difundido mucho la versión de que fue asesinado, mientras que el ERP aseguró que se suicidó. Las autopsias no permitieron determinarlo con certeza.
La primera autopsia dictaminó «muerte por estrangulación». El profesor Paul H. Lewis, experto de la Universidad de Tulane, Nueva Orleans, escribió: "Larrabure estaba en medio de un canto cuando sus captores lo estrangularon con un cable y, moribundo, recibió un golpe mortal en el cráneo". Otras opiniones resaltan que: "Con su salud quebrantada y en el límite de sus fuerzas, es casi imposible que se suicidara".[cita requerida] Ya que supuestamente era asmático y estuvo casi un año encerrado en un pozo con poco aire,[cita requerida] dónde no tendría forma de hacer actividad física y donde supuestamente estuvo tan mal alimentado que perdió 48 kilos.[cita requerida] Una visión opuesta es la de Carlos del Frade, periodista y diputado provincial por el Frente Social y Popular (FSP) de la provincia de Santa Fe, quien afirmó que los resultados de la autopsia no permiten concluir en un sentido ni en otro, pero aun así determinó al respecto de la muerte:
En 2007, su hijo Arturo Cirilo Larrabure (vicepresidente del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas, o CELTYV) emprendió lo que fue calificado por el diario Página/12 como una "campaña judicial y mediática" para reabrir el caso judicial —prescripto— como un crimen de lesa humanidad. La Procuración General de la Nación lo desestimó y denegó la consideración de crimen de lesa humanidad. El juez la consideró prescripta. En paralelo, se abrió una «investigación por la verdad» para determinar los hechos.
En 2022 la Santa Sede habilitó una revisión del caso con el fin de poder iniciar un proceso formal de canonización. Arturo Larrabure (hijo) y los miembros del comité del proceso fueron recibidos por el Papa Francisco, luego de lo cual, el 14 de marzo de 2023, Larrabure fue declarado Siervo de Dios.
Se había casado el 8 de diciembre de 1955 con María Susana de San Martín y tuvo dos hijos: María Susana nacida el 15 de octubre de 1956 y Arturo Cirilo nacido el 26 de junio de 1959. En febrero de 1974, poco antes de su secuestro, había obtenido que la Justicia de Menores de Villa María le otorgara la guarda de un menor de nueve años, Jorge Alberto, que pasó a integrar su familia.
Era el séptimo hijo del matrimonio de clase media integrado por Cirilo Larrabure y Carmen Conde, de pequeño lo apodaban Quintino y, ya de grande, Vasco.
Estudió en su ciudad natal en el colegio Tulio García Fernández. En 1950 ingresó en el Colegio Militar de la Nación, en Infantería. Egresó el 1 de diciembre de 1952 con el grado de subteniente.
Su destino inicial fue en el Regimiento de Infantería 19 de San Miguel de Tucumán y al año siguiente se lo trasladó a Buenos Aires. En 1960 ingresó a la Escuela Superior Técnica en la cual cinco años después se recibió de Oficial Ingeniero Militar y su calificación fue siempre la máxima posible. Al terminar sus estudios fue destinado a la Fábrica Militar de Tolueno Sintético de Campana, ya con el grado de capitán, desempeñándose primero como auxiliar técnico de la dirección y luego de seis meses como jefe de producción.
En 1968 siguió el curso básico de Comando en la Escuela Superior de Guerra y pasó como jefe de laboratorios al Comando de Intendencia, cargo que dejó en diciembre de 1969 para ocupar la subdirección de la Fábrica Militar de Pólvora y Explosivos de Villa María. Allí en abril de 1970 se hizo cargo de la jefatura de producción reteniendo el cargo de subdirector. A comienzos de 1972 se lo designó para seguir un curso en el Instituto Militar de Ingeniería (del portugués Instituto Militar de Engenharia), de Río de Janeiro por lo cual permaneció durante 1972 y 1973 en Brasil cursando Extensión en Química, alcanzando las más altas calificaciones y recibiendo la condecoración de la Orden del Pacificador y a su retorno en enero de 1974 volvió a su destino anterior.
Copamiento de la fábrica militar de Villa María
El sábado 10 de agosto de 1974 durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo coparon el motel Pasatiempo como paso previo al ataque a la fábrica militar ubicada a nueve cuadras del lugar. Varias parejas guerrilleras, llegadas con anterioridad, ya habían ocupado habitaciones del establecimiento, que en pocos minutos se convirtieron en cuartel general del operativo. Cuando una pareja en automóvil llegó al lugar pero se retiró porque al ver el edificio a oscuras supuso que estaba cerrado, algunos de los guerrilleros que actuaban en el exterior comenzaron a disparar sin resultado contra el automóvil y ello provocó un operativo policial en la zona que hizo precipitar el ataque a la fábrica. En el enfrentamiento fue muerto el cabo Marcelino Cuello de la policía provincial y hubo cuatro efectivos heridos.
Esa noche se realizaba una cena en el casino de la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos a la cual asistía gran parte del personal que vivía en la fábrica, la mayoría civiles, incluyendo al mayor Larrabure y su esposa. Aproximadamente a la una de la mañana del domingo 11 el conscripto Mario Pettiggiani ―estudiante de arquitectura― cortó con una pinza el cerco perimetral de la fábrica para permitir el ingreso de un comando compuesto por unos 70 integrantes del ERP, fuertemente armados. Luego de dominar a los efectivos de guardia, ocasión en que dispararon contra un centinela dejándolo hemipléjico en forma permanente, ingresaron en el Casino y preguntaron por el director de la fábrica ―el teniente coronel Osvaldo Jorge Guardone, que no se hallaba presente―, por el mayor Larrabure y por el capitán García, ingeniero químico, y al identificarse estos últimos los llevaron con ellos a los vehículos que les aguardaban. También intentaron capturar al director en su casa ubicada dentro del predio de la fábrica pero el mismo se defendió, mató a uno de los asaltantes y puso en fuga a los restantes.
Cuando eran llevados hacia un automóvil, el capitán García intentó fugarse y fue malherido pero igualmente se lo subió a los vehículos junto a Larrabure abandonando el lugar. Más adelante García fue abandonado por los captores gravemente herido. El combate que se desarrolló esa madrugada arrojó un saldo de un policía muerto y siete heridos, entre policías y militares. Se estima que los guerrilleros se llevaron unos 120 fusiles FAL, otras armas y diversos explosivos y tuvieron dos muertos y siete u ocho heridos. Además horas después del copamiento, al intentar eludir un control policial, chocó un vehículo en el que presuntamente iban dos participantes del ataque resultando muerto uno de ellos y detenido el otro.
Cautiverio y muerte del coronel Larrabure
Larrabure permaneció cautivo en un lugar no identificado y el 3 de noviembre de 1974 fue llevado al sitio donde permanecería hasta su muerte. La celda se hallaba bajo un local y vivienda en Garay 3254, en la ochava noroeste de la intersección con el pasaje Bariloche, del humilde barrio Bellavista, en el extremo suroeste de Rosario. Allí funcionaba una mercería atendida por una mujer joven; en la vivienda habitaban, además, su esposo, su madre y los dos hijos pequeños del matrimonio.
Larrabure dejó escrita la descripción del lugar:
Había un catre y un retrete portátil y una celda contigua, ocupada por varios cautivos que luego reconocieron el lugar, a las que se llegaba a través del “placard” del dormitorio de la pareja. La única luz de las celdas provenía de un tubo fluorescente encendido o apagado a criterio de los carceleros.