José Bonifacio Aquileo Elías Parra Gómez (Barichara, 12 de mayo de 1825-Pacho, 4 de diciembre de 1900) fue un oficial del ejército, empresario y político colombiano, miembro del Partido Liberal Colombiano del cual fue uno de sus representantes más radicales.
Parra ocupó la presidencia de los Estados Unidos de Colombia (actualmente Colombia) entre 1876 y 1878. Destacó por la defensa del acceso gratuito y obligatorio a la educación colombiana y su laicización, y el desarrollo de las comunicaciones. También enfrentó una guerra civil ocasionada por el conservadurismo que se oponía a sus políticas educativas en la llamada Guerra de las Escuelas, y otorgó la primera concesión para la construcción del Canal de Panamá a la compañía francesa de Ferndinand de Lesseps.
Con un nivel de escolaridad básico, Parra fue un autodidacta. Comenzó su vida profesional como comerciante de bocadillos de guayaba, sombreros y otras mercancías, logrando constituir una fortuna considerable tras varios años trabajando en los puertos del río Magdalena (Neiva, Magangué, Mompós, etc.). No se dedicó de tiempo completo a su carrera política, ya que regularmente la dejó de lado para consagrarse a sus negocios, hasta convertirse en un rico exportador y terrateniente.
La importancia que representaba para el comercio la apertura del camino de Carare, lo llevó a aceptar la dirección de la empresa formada para reabrir y mantener el camino, la cual fracasó por los asaltos que indígenas rebeldes sostenían en la zona y por la escasez de productos exportables.
Aquileo Parra Gómez nació en Barichara, provincia del Socorro (actual departamento de Santander) el 12 de mayo de 1825, en el seno de una familia modesta de la región. La poca solvencia económica de su familia lo obligó a abandonar sus estudios primarios, incursionando en el mundo empresarial a corta edad.
A pesar de no haber concluido sus estudios y que su nivel de escolaridad era prácticamente nulo, Parra destacó por su inteligencia e ingenio, logrando, gracias al trabajo exhaustivo enriquecerse lentamente con sus actividades comerciales.
Comenzó a trabajar como comerciante en su adolescencia, ayudando a su hermano mayor. Instalados los Parra en el municipio de Vélez desde 1843 para aprovechar un camino al río Magdalena, los hermanos recorrían periódicamente el camino llevando mercancías variadas, y trayendo productos importados.
En enero de 1845, Parra emprendió junto a su hermano Jerónimo, el primer viaje al municipio de Magangué por la vía fluvial del Río Carare, en la Costa Caribe colombiana. Durante el viaje, en 1849, sufrieron un naufragio y aunque salvaron sus vidas, parte del cargamento que consistía en bocadillos de guayaba (o veleños) y azúcar se perdió, y las prendas que pretendían vender, aunque se salvaron, quedaron tan perjudicadas que no pudieron recuperar ni la mitad de su valor.
Repitieron el viaje en 1852 sin novedades, pero en 1853 sufrieron nuevamente pérdidas, habiendo concurrido a dos ferias, la de Magangué y la del municipio de Tacasuán, muriendo uno de los hermanos de Parra en el transcurso de la expedición. En 1853, Parra perdió a otro de sus hermanos en el puerto de Carare. Ante tal panorama, Parra desistió de estos peligrosos recorridos definitivamente.
Durante la guerra civil de 1854, Parra, en su calidad de gobernador de la provincia de Vélez, marchó hacia Santa Fe, para unirse a las tropas del general Tomás Cipriano de Mosquera en Pinchote con el comando del ejército del Norte encargado de restablecer el orden constitucional alterado por el gobierno dictatorial del golpista José María Melo. Luego de una feroz oposición, Melo renunció y huyó a Centroamérica.
La guerra contra el tirano populista afectó los negocios familiares de Parra por la pérdida de un cargamento del que se apropiaron sus enemigos. Sin embargo Parra recuperó su fortuna exportando quina, ya que a causa de la guerra de Crimea, en Europa, aumentó la demanda de la quina a nivel internacional, y Parra fue uno de los pocos comerciantes que estuvo en la capacidad de proporcionar el producto.
A pesar de no ser un político de carrera, la fortunada amasada por Parra luego de años de trabajo y negocios exitosos lo llevó a ser un personaje respetable en la sociedad de su época. En 1858 cuando fue instaurada la Confederación Granadina, Parra resultó elegido Diputado a la Asamblea del Estado Soberano de Bolívar por el joven Partido Liberal Colombiano, y en ejercicio de esta dignidad resultó elegido como representante a la Cámara por Santander en 1859, para el periodo que iniciaba el 1 de febrero de 1860.
Durante la invasión militar que hizo la Confederación Granadina al Estado de Santander, Parra resultó prisionero luego de la batalla de El Oratorio, ocurrida el 15 de agosto de 1860, en la que fueron derrotadas las fuerzas liberales al mando del presidente del Estado, Antonio María Pradilla. Fue conducido a Bogotá y permaneció en la cárcel hasta el 18 de julio de 1861, cuando las tropas del ejército de Cauca en rebelión contra el gobierno central entraron a la capital y vencieron al ejército del gobierno conservador de Mariano Ospina Rodríguez.
Luego de su liberación, Parra combatió al lado del presidente del Estado de Santander, Eustorgio Salgar, al ejército del general conservador Leonardo Canal González hasta derrotarlo. Terminada la guerra, Parra regresó a su región natal, y el 18 de septiembre de 1862 asumió la presidencia de la Asamblea Constituyente de Santander.
Luego de la victoria definitiva de los rebeldes liberales sobre el gobierno conservador, el Supremo Director de Guerra, Tomás Cipriano de Mosquera se declaró presidente y convocó la reforma de la constitución conservadora de 1858. Parra participó en la Convención de Rionegro que reformó la constitución, y transformó a Colombia en los Estados Unidos de Colombia, estado federal, laico y liberal.
En 1866 fue elegido senador y presidente del Congreso de la federación, diginidad con la cual le dio posesión al anciano presidente Mosquera durante su cuarto y último mandato. Meses después Mosquera fue puesto bajo arresto. Desde mediados de la década de 1870 Parra tenía una finca en Sesquilé, cuya explotación alternó a partir de entonces con su actividad política.
Secretario de Hacienda (1872-1875)
Su experiencia como comerciante y empresario le llevaron a ocupar la Secretaría de Hacienda (Ministerio de Hacienda) durante los mandatos de los presidentes liberales Manuel Murillo Toro y Santiago Pérez Manosalva entre 1872 y 1875, llegando a ser parte fundamental de estos dos gobiernos.