El apartheid (lit. 'separación' en afrikáans) fue el sistema de segregación racial en Sudáfrica y Namibia en vigor entre 1948 y 1991. Este sistema de segregación racial consistía en la creación de lugares separados, tanto habitacionales como académicos o recreativos, para grupos raciales, en el poder exclusivo de las personas de piel blanca para ejercer el voto y en la prohibición de matrimonios o incluso relaciones sexuales entre blancos y negros.
Su propósito era conservar el poder para la minoría blanca (21 % de la población), que en otras condiciones habría perdido sus privilegios. Antes de la victoria del Partido Nacional en 1948 las personas negras podían votar, pero con muchas restricciones.
En teoría, el sistema consistía en la división de los grupos raciales para promover el «desarrollo». Todo este movimiento estaba dirigido por la raza blanca, que instauró todo tipo de leyes que cubrían, en general, aspectos sociales. Se hacía una clasificación racial de acuerdo a la apariencia, la aceptación social o la ascendencia. Este sistema produjo revoluciones y resistencias por parte de los ciudadanos no blancos.
A finales de los años '80, en el marco de la guerra de la frontera de Sudáfrica (Namibia y Angola), la Unión Soviética retiró su apoyo económico y bélico a Angola y Cuba, haciendo inviable para ambos países proseguir la lucha; y los Estados Unidos cesaron su apoyo financiero a Sudáfrica, lo cual trajo graves consecuencias al gobierno de Pretoria, entre ellas el principio del fin del régimen del apartheid en el sur de África, en vigor hasta los años '90, siendo en 1992 la última vez en que solo votaron a pleno las personas blancas.
El sistema de segregación fue practicado en Sudáfrica durante siglos por los colonos europeos de origen neerlandés (los afrikáner) contra la población nativa. Con as colonización los comerciantes de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales se instalaron en la Ciudad del Cabo y empezaron a utilizar esclavos importados del sur y el sureste de Asia (principalmente de India, también de las actuales Indonesia, Bangladés, Sri Lanka y Malasia) y del sureste de África (Madagascar y Mozambique), lo que creó una mayoría de esclavos privados de cualquier tipo de derechos frente a una minoría de colonos neerlandeses — aunque de igual manera hubo un cierto mestizaje, surgiendo la población griqua y los llamados «coloureds» o mestizos del Cabo.
Con la instauración de la Colonia del Cabo en 1814 por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, entre las normas impuestas por los británicos (entre ellas algunas como la discriminatoria ley de pases), se hicieron avances como la abolición de la esclavitud. El abierto racismo de la mayoría de la población blanca de origen afrikáner (debido a la competencia con la mano de obra africana) no era compartido por la minoría de colonos de origen británico, ni por las autoridades coloniales designadas desde el Reino Unido. Durante el siglo XX se acentuó la rivalidad entre los Afrikaners (más conservadores) y los colonos de habla inglesa, debido, en parte, a la Segunda Guerra de los Bóer, a la tentativa de británica de anglificar el país durante la primera mitad del siglo y al nacionalismo afrikáner.
En 1870 las autoridades coloniales británicas prohibieron la convivencia interracial en la colonias de Sudáfrica. Un año después se establecía la quita forzosa de toda tierra propiedad de los negros y su desplazamiento, siendo limitada la propiedad a los europeos. Para 1875 los negros no podían poseer propiedades o tierras en SudáfricaDurante décadas, y en especial después de las dos guerras de los bóeres, la población afrikáner había luchado para evitar el «peligro inglés», rechazando las medidas liberales de las autoridades coloniales británicas,[cita requerida] insistiendo en que el racismo contra los negros era parte de la lucha por la «preservación de la identidad nacional afrikáner», meta esencial de su actividad política.
Después de que en 1910 la Unión Sudafricana lograra la autonomía interna dentro de la Mancomunidad británica, los políticos Afrikaners insistieron en mantener una política de segregación racial de facto, aprovechando el debilitamiento del control británico y emitiendo normas internas para frustrar el desarrollo político y económico de la población negra. Así, la presión afrikáner impidió otorgar el sufragio a los negros y vetó que estos asumieran cargos en la administración pública. Estas normas segregacionistas y racistas, impuestas de modo semioficial por la presión afrikáner, fueron llamadas Pequeño Apartheid.
En 1947 se recrudeció la «ley de pases», una de las medidas más extremas impuestas por el régimen racista sudafricano: todas las personas de color estaban obligadas a llevar un documento que limitaba su acceso a las zonas reservadas a los blancos, en el que constaba anotado si tenía o no permiso para movilizarse fuera de su lugar de residencia. El sufragio a partir de 1948 se restringía según criterios de ingresos, propiedades, raza y alfabetización, este sistema quitó derechos a la mayoría de la población negra, coloured (mestiza) y asiática.
La discriminación racial de los blancos hacia la población negra no fue formalizada sino hasta 1948, fecha en la cual empezó a tomar forma jurídica al ser respaldada por leyes promulgadas a tal efecto. En las elecciones generales de 1948, el radical Partido Nacional ganó las elecciones en una coalición con el Partido Afrikáans, dirigido por el pastor protestante Daniel François Malan, oponiéndose a los candidatos más liberales. La victoria se dio gracias a la perversión de la ley electoral que le dio mayoría a pesar de obtener menos votos que su rival, el Partido Unido; y lo mismo ocurrió en 1953, cuando se repitió el triunfo del Partido Nacional. Malan, en su primer discurso de 1948, consideró que su triunfo electoral significaba que «en el día de hoy Sudáfrica vuelve a ser nuestra, Dios permita que sea nuestra siempre», entendiendo que el término «nuestra» abarcaba solo a los blancos de origen afrikáner. Debido a la legislación que imponía duras condiciones de suragio, muy pocas personas mulatas o de ascendencia asiática pudieron votar; a los africanos negros se les había prohibido participar de todo proceso electoral desde finales de la década de 1930.
Poco después del triunfo nacionalista, el gobierno de Malan emitió leyes para segregar a cada individuo de acuerdo a su raza, estableciendo un registro racial obligatorio bajo control del gobierno. En 1949 otra ley prohibía los matrimonios interraciales y castigaba como delito las relaciones sexuales entre individuos de razas diferentes.
Una ley promulgada en 1951 reservaba distritos en las ciudades donde solo podían habitar los blancos, forzando a los no blancos a emigrar a otros lugares, lo cual estaba previsto para mantener la mayor cantidad posible de negros en las zonas rurales y evitar su transformación en una clase media urbana. Se que la población negra pudiera comprar inmuebles dentro de los centros urbanos. Para el nuevo régimen supremacista el «peligro étnico» ya no estaba encarnado en los británicos, sino en la población negra, a la cual se marginaba de todas las maneras posibles para conservar el país bajo dominio de los blancos.
En 1953, establecieron zonas segregadas en las ciudades de Sudáfrica, abarcando sitios tales como playas, autobuses, hospitales, escuelas y hasta bancos en los parques públicos, separados en «lugares sólo para blancos» o «sólo para negros», siendo estos últimos casi siempre de muy inferior calidad (autobuses escasos y anticuados, hospitales sobrepoblados y con escaso personal profesional, escuelas hacinadas donde la enseñanza se reducía a actividades manuales). Incluso las ambulancias estaban segregadas, por lo cual en caso de accidente era indispensable avisar de la raza de la víctima en tanto una ambulancia «para blancos» tenía derecho de negarse a llevar un negro, mientras que las ambulancias «para negros» rara vez contaban con equipo médico adecuado para emergencias. Las paradas de autobuses y transportes públicos en general estaban segregadas y prohibían emplear la parada de «otra raza», fuera cual fuese el motivo.