Antonio Martínez de Cala y Xarana o Antonio de Lebrija (Lebrija, 1444-Alcalá de Henares, 2 de julio de 1522), conocido como Elio Antonio de Nebrija o de Nebrixa, fue un humanista español que gozó de gran fama ya como colegial en el Real Colegio de España de Bolonia. Ocupa un lugar destacado en la historia de la lengua española por ser el autor de la primera gramática castellana (la Gramática castellana), publicada el 18 de agosto de 1492 (dos meses antes del Descubrimiento de América), de un primer Diccionario latino-español ese mismo año y de su Vocabulario español-latino hacia 1494, con bastante anticipación dentro del ámbito de las llamadas lenguas vulgares. Su legado sirvió de modelo para las elaboraciones de las primeras gramáticas y vocabularios en lenguas autóctonas en Hispanoamérica y Filipinas.
Además de filólogo de la lengua castellana y las lenguas clásicas (latín, griego y hebreo), fue historiador, pedagogo, gramático, traductor, exégeta, docente, catedrático, lingüista, lexicógrafo, impresor, editor (de obras propias y ajenas), cronista real, escritor y poeta. Su carrera como profesor y autor fue muy extensa para la época, pues abarcó más de medio siglo, desde 1470 hasta 1522, año de su fallecimiento a los setenta y ocho años de edad.
Nació en la antigua villa de Nabrissa Veneria, en castellano Lebrija, en la provincia de Sevilla, en la calle llamada entonces de los Mesones, en una casa que aún se encontraba en pie en 1632 cuando Rodrigo Caro visitó la ciudad y anotó en sus Antigüedades y principado de la ilustrísima ciudad de Sevilla que era venerada «como cosa santa». Fue el segundo de cinco hermanos: tres varones y dos mujeres. Su padre fue Juan Martínez de Cala el Viejo y su madre, Catalina Martínez de Jarana, agricultores acomodados de mediana condición y no siervos, según dirá Nebrija en su Elegia de patriae antiquitate.
Según la controvertida tesis de Américo Castro en La realidad histórica de España su padre sería de una posible familia marrana y su madre de una familia judía sevillana convertida al catolicismo a raíz de las violentas matanzas antijudías de 1391. Al clima de antisemitismo cristiano del siglo XV en Castilla se debería que Nebrija nunca escribiese sobre sus orígenes, aunque su estudio profundo del hebreo evidenciaría esa ascendencia, según quienes defienden los orígenes judeoconversos.
No apoya esta teoría, como advierte Pedro Martín Baños, que sometido Nebrija a proceso inquisitorial, los inquisidores no invocaron ni utilizaron esa condición como agravante de la acusación, y su hijo Sancho, en 1506 (el mismo año en el que su padre sufrió el proceso inquisitorial en Salamanca) pudo presentar las probanzas de limpieza de sangre que se le exigían para ingresar en el Colegio de los españoles de Bolonia, al que también había pertenecido el padre. Todos los testigos dijeron conocer a sus padres y abuelos, a los que coincidentemente tenían por cristianos viejos, tanto «por conocimiento suyo como por indicio de los antepasados», según declaró bajo juramento ante el notario apostólico uno de esos testigos, Pedro Tejero, vecino de Lebrija, que sabía que sus antepasados «son cristianos viejos e que no son moros ni judíos ni conversos ni tienen parte con ellos, e por tales son habidos e tenidos en esta dicha villa». También en 1506 en Salamanca se reguló la prohibición a los conversos de desempeñar cátedras o acceder a ciertos grados, prohibición que nunca afectó a Nebrija, como tampoco le afectaría la misma prohibición aprobada para la universidad de Alcalá en 1519.
Sin embargo, sin discutir los datos aportados por Martín Baños, Juan Gil cree posible mantener todavía la sospecha del origen converso por haber descubierto que una de sus hijas, Sabina de Solís, contrajo matrimonio con el bachiller Juan Romero, converso sevillano, dada la endogamia característica de este grupo. Por su parte, Diego Moldes en su libro Antonio de Nebrija y su origen judeoconverso (2023), prologado por Juan Gil, aporta «fundados argumentos sobre el origen judío del padre de la lingüística española» y afirma que «Es mucho más difícil probar el origen cristiano-viejo de Nebrija que su origen judeoconverso. Dicho de otro modo, probar que Nebrija era hijo y nieto de cristianos viejos es casi imposible y, documentalmente, imposible del todo».
El joven Nebrija estudió en la Universidad de Salamanca. Cuando tenía diecinueve años, se trasladó a Italia. Él mismo lo dice en la publicación de su Vocabulario (c. 1494): «hasi que en edad de diez y nueve años io fue a Italia», donde realizó su ingreso en el colegio de San Clemente de Bolonia el 2 de marzo de 1463, gracias a una beca del obispado de Córdoba, para estudiar Teología. Continuó sus estudios hasta 1470. De vuelta en España, adoptó el sobrenombre de «Elio» y trabajó para el arzobispo Fonseca en Sevilla, donde creó escuela.
Dio clases entre 1470 y 1473 en la capilla de la Granada, situada en el patio de los Naranjos de la catedral de Sevilla, según su propio testimonio, recogido por Martín Nieto: «En la tornada fui convidado por letras del muy Reverendo Padre Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla». En 1473 consiguió el cargo de docente de Gramática y Retórica en la Universidad de Salamanca, y en ese mismo año se casó con Isabel Solís de Maldonado, según propia afirmación en sus Aenigma juris civilis: «Quiso la fatalidad que la incontinencia me precipitase en el matrimonio». Al casarse, la Iglesia le retiró su asignación económica y, como el sueldo de profesor de universidad no le daba para mantener a su familia, en 1487 abandonó Salamanca y entró al servicio del Maestre de Alcántara, Juan de Zúñiga. Así pudo consagrarse por entero a los estudios filológicos, que culminaron en su famosa Gramática, dedicada a la reina Isabel la Católica.
Su primer libro impreso fue Introductiones latinae (Salamanca, 1481), un auténtico best-seller europeo, impreso y editado más de un centenar de veces en vida de Nebrija, no solo en la península ibérica (en español y catalán), en ciudades como Salamanca, Burgos, Alcalá, Logroño, Barcelona, Granada, Sevilla, Antequera, Zaragoza, Toledo, Pamplona, Madrid o Valencia, sino también en buena parte de Europa (se imprimieron varias veces en imprentas de París, Venecia, Amberes, Deventer -Países Bajos-, Lyon, Burdeos, Limoges, Toulouse o Colonia), siendo uno de los manuales de gramática latina más utilizados en la educación europea del siglo XVI.
De acuerdo con los títulos de sus libros, el Nebrisense se tuvo por gramático durante unos 33 años (1481–1513), periodo en el que durante 3 años (1491-1493) también alardeó de poeta en latín; antes de renunciar a su condición de gramático y hasta su muerte se consideró ante todo historiador durante 14 años (1509–1522), durante los que también ostentó durante 7 años (1510–1516) su condición de maestro de Retórica.
En 1502 intervino como latinista en los trabajos de traducción de la futura Biblia políglota complutense, auspiciada por el cardenal Cisneros. El lema Tanto monta, divisa personal de Fernando el Católico, le fue sugerido al monarca por Nebrija, aludiendo con él al nudo gordiano que, según la leyenda, haría dueño de Asia a quien fuese capaz de deshacerlo y que, finalmente, fue cortado por Alejandro Magno con su espada, añadiendo nada importa. Daba así entender que da lo mismo deshacerlo que cortarlo y que el monarca no se puede detener ante la dificultad. No fue hasta el siglo XIX cuando se le añadió el segundo componente, Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando, en la creencia errónea de que la frase había sido utilizada como divisa por los Reyes Católicos para significar el equilibrio entre los reinos.
Murió en Alcalá de Henares (en la actual provincia de Madrid), en 1522.
Localidades donde vivió Nebrija
Antonio de Nebrija pasó catorce años en su Lebrija natal, veintitrés años en Salamanca (discontinuos, con interrupciones: 5+11+3+4: cinco años de estudiante, dieciocho años de profesor y catedrático), cinco años en Bolonia (1465-1470), cuatro años en Coca (1470-1473), diecisiete años en Extremadura (en Alcántara y en la comarca de La Serena, tanto en Zalamea de la Serena como en Villanueva de la Serena, (1487-1504), dos años en Sevilla en 1490 y 1498, y los diez últimos años en Alcalá de Henares. Entremedias, tuvo algunos períodos medio deslocalizado con estancias en Medina del Campo, en Brozas (en casa de su hijo Marcelo pasó breves temporadas entre 1518 y 1522), Logroño (en 1507 para supervisar con el impresor Arnao Guillén de Brocar su Apologia) y en Granada en el año 1500, ciudad donde se radicó su hijo Sancho de Nebrija (c. 1481-1556), nacido en Salamanca y fallecido en Granada, doctor en Derecho, gobernador de las Islas Canarias, después juez e impresor en Granada y también el hermano de este Sebastián de Nebrija (fallecido también en Granada en 1560), que siempre siguió a su hermano Sancho a lo largo de su vida, como ayudante suyo en Canarias y Granada.