Tal Día como Hoy

Antonio Reparaz Araujo

Antonio Reparaz Araujo (Potes, 5 de julio de 1898 – Madrid, 8 de mayo de 1964) fue un militar español, de Infantería y d

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Antonio Reparaz Araujo (Potes, 5 de julio de 1898 – Madrid, 8 de mayo de 1964) fue un militar español, de Infantería y de la Guardia Civil. Alcanzó el grado de teniente coronel y fue delegado de Orden Público en Segovia, gobernador civil de Teruel y jefe superior de policía de Barcelona y Madrid, sucesivamente.

Ingresó en la Academia de Infantería de Toledo el 29 de agosto de 1913​ en la que obtuvo el despacho de segundo teniente el 23 de junio de 1916, siendo destinado al Regimiento «Príncipe» de Oviedo. Pasó al Regimiento «Zaragoza» 12, de guarnición en Santiago de Compostela en 1917,​y ascendió a teniente 23 de junio de 1918, ocupando destino en el Batallón de Cazadores «Ciudad Rodrigo» 7, de guarnición en Larache, hasta su ingreso en la Guardia Civil el 5 de mayo de 1920,​ tras un breve lapso como supernumerario en la I Región Militar.

En el instituto armado, estuvo destinado en la Comandancia de Madrid; Comandancia de Oviedo; y Secretaría de la Dirección General. El 16 de septiembre de 1928 ascendió a capitán y fue enviado al Perú como integrante de una misión española para la organización de la Guardia Civil del país hispanoamericano, donde permaneció alrededor de tres años. A su regreso estuvo destinado nuevamente en la Comandancia de Oviedo, al mando de un grupo móvil de la Guardia Civil y de Asalto,​de donde pasó hacia 1930 al Colegio de Guardias Jóvenes como docente.​

Destinado a la Primera Compañía de la comandancia de Cáceres en agosto de 1934,​ se ofreció voluntario al comandante Doval, que había sido nombrado delegado especial de orden público en Asturias y León, para participar en la represión ordenada por el gobierno de Alejandro Lerroux tras el fracaso de la Revolución de Asturias. Fue mano derecha y el más cercano colaborador de Doval, y entre otras actuaciones, tuvo un papel destacado en la detención e interrogatorios de Ramón González Peña, el principal líder de la revolución, el cual llegó a encargarle su defensa.​ Por los severos castigos aplicados en el desarrollo de la misión, llegó a ser apodado «carnicero de Mieres»,​apelativo que le afectó profundamente.​La dureza de las actuaciones llevadas a cabo por Doval y su equipo en Asturias, aunque lograron considerables resultados, provocaron las acusaciones de los diputados Félix Gordón Ordás y Álvarez del Vayo, así como la apertura de una investigación por la Dirección General de Seguridad y la constitución de una comisión de investigación en el Congreso de los Diputados, que envió al propio Gordón, diputado del Partido Republicano Radical, para indagar e informar sobre el asunto. Como consecuencia, Doval fue obligado a dimitir​y trasladado a Tetuán y poco después le siguió el capitán Reparaz, nombrado en comisión de servicio en la Alta Comisaría de España en Marruecos para colaborar en la organización de las mezhanías del protectorado a primeros de febrero de 1935.​

A mediados de julio de 1935 pasó a la situación de disponble gubernativo y, días después, disponible forzoso en la Comandancia de Cáceres,​hasta el 26 del mismo mes que fue destinado a la primera compañía de la misma comandancia.​ Por orden de 26 de diciembre de 1935 fue destinado a la segunda compañía de la Comandancia de Vizcaya,​ y el 29 de abril de 1936 pasó de nuevo a disponible forzoso con residencia en Teruel.​ Finalmente el 15 de junio de 1936, el gobierno de Casares Quiroga, que había adoptado una política de rehabilitación de efectivos que suavizaba posturas precedentes,​ le entregó el mando de la cuarta compañía de la Comandancia de Jaén con sede en Andújar.​

Sublevación, guerra civil, santuario y fuga

Desde su llegada a Andújar contactó y maniobró con militares favorables al levantamiento.​ Cuando tuvo noticias de que se había levantado el Ejército de África, redactó un bando de guerra, que no llegó a publicar, y mandó concentrar a los efectivos de su compañía en Andújar. Anteriormente, había requisado todas las armas existentes en los comercios de la población. A petición del alcalde de la localidad, del Frente Popular, el 19 de julio participó en una manifestación dirigiéndose a los presentes para comunicarles que, como encargado del orden público, no toleraría desmanes de ningún bando. Al día siguiente al reprimir a un numeroso grupo de revolucionarios armados que tiroteaban las casas de destacados miembros de la derecha local, mandó hacer fuego contra la multitud causando seis muertos y otros tantos heridos entre los amotinados.​ Hay fuentes que consideran que la salida la Guardia Civil del cuartel fue para provocar y apoderarse del pueblo.​

Con la llegada a Andújar el 28 de julio de la III División Orgánica al mando del general Miaja, con el objetivo de tomar Córdoba, en poder de las fuerzas sublervadas, se incorporó a la misma con los guardias civiles concentrados en la población, pidiendo al general que colocara la unidad bajo su mando en vanguardia con la intención de pasarse al bando sublevado en la primera oportunidad. Poco después Miaja lo incorporó a su Estado Mayor, donde siguió fingiendo para hacer notar su fidelidad a la República y a las autoridades del Frente Popular, que desconfiaban de su actitud.​Consiguió salvar la vida al capitán Rodríguez Cueto, engañando al gobernador civil de Jaén y a los diputados Peris y Sol para que lo autorizaran a detenerlo y a llevarlo preso a Madrid, donde sería ejecutado para evitar conflictos con las fuerzas derechistas locales, evitando así el fusilamiento planeado por los revolucionarios del Frente Popular de Jaén.

En los primeros días de agosto de 1936 participó al mando de su compañía en el sitio de Adamuz, encabezando las negociaciones con el cabo Romualdo Reyes Martínez y el jefe local de Falange Española, que se habían sublevado el 19 de julio y habían sido sitiados, incomunicados y desabastecidos por fuerzas obreras leales a la República, consiguiendo entrar en la localidad el 10 de agosto. Reparaz negoció que la rendición sería entre militares profesionales y que, para evitar desmanes, los derechistas sería evacuados antes de que las milicias populares entraran en la población. Aunque así se hizo, no pudieron evitar que las masas populares fusilaran el mismo día de la rendición a 26 personas, en días sucesivos otros 26 y más tarde, ya en octubre,nueve más. Asimismo, de los evacuados a la cárcel de Jaén murieron más de cincuenta en los Trenes de la muerte. En total, alrededor de 112 víctimas de derechas.​

Por otro lado, entre el 10 y el 15 de agosto, el capitán Reparaz , integrado con su compañía de guardias civiles en la columna encargada de atacar Pozoblanco, llevó a cabo negociaciones con diversas autoridades de los sublevados locales, entre ellas el capitán de la Guardfia Civil Francisco Rodríguez de Austria, jefe de línea en aquel momento, y el capitán, también de la Guardia Civil, José Rañal Lorenzo, deportado (disponioble forzoso) en la Comandancia de Córdoba, que llevó la iniciativa en los acontecimientos, dándoles garantías de que la rendición sería a los militares profesionales, sin participación de las milicias, y que serían evacuados seguros y a salvo a la zona gubernamental. Como había sucedido en Adamuz, las milicias se descontrolaron y el mismo día 15 fusilaron a quince personas y los dos días siguientes once más, que sumadas a otros fusilamientos dispersos y a los del día 20 de septiembre, se elevan a un total de 51 vítimas de derechas. De los evacuados a Valencia, se fusilaron a 107 personas de Pozoblanco, entre ellas los capitanes Rodríguez de Austria y Rañal. Un total de 177 víctimas, que con las 112 de Adamuz, muchos consideraron responsabilidad del capitán Reparaz, circunstancia que lo persiguió el resto de su carrera.​

Concibió un plan para concentrar a las familias de los guardias civiles concentrados en Andújar y en Jaén junto a un numeroso grupo de guardias que las protegieran en el Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza. Trasladó, primero, a las familias de los guardias civiles concentrados en Andújar al palacio de los marqueses de Cayo del Rey en Lugar Nuevo y convenció al general Miaja para que permitiera trasladar a los de Jaén y a sus familias al Santuario, lugar que consideraba muy apropiado para organizar una defensa en caso de que fuera necesario. Provisto de poderes especiales otorgados por el ministro Hernández Saravia, organizó el traslado, que se llevó a cabo los días 16 y 17 de agosto, con la colaboración de capitán Cortés, que era cajero de la comandancia, persona muy respetada y de su total confianza y de otros mandos favorables al levantamiento.​

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