Antonio García-Trevijano Forte (Alhama de Granada, 18 de julio de 1927-Madrid, 28 de febrero de 2018) fue un jurista, abogado, notario, crítico de arte, escritor, político y pensador español. Destacó por su activismo contra la dictadura franquista y desempeñó un papel clave durante la Transición española, al impulsar la creación de la Junta Democrática de España. Firme defensor de la ruptura con el franquismo, rechazó el sistema político instaurado en 1978, al que definió como partitocracia u oligarquía de partidos. Ha sido considerado por la University Press of America como «una figura prominente de la política española desde finales de los años sesenta y probablemente uno de los intelectuales más importantes del siglo XX en teoría política y estética».
En julio de 1974 promovió la constitución de la Junta Democrática de España, de la que fue coordinador ejecutivo y redactor de su manifiesto fundador. Posteriormente, organizó la fusión de dicha organización con la Plataforma de Convergencia Democrática, que dio lugar a Coordinación Democrática —conocida popularmente como «Platajunta»—, un frente único que agrupó a todas las fuerzas políticas de oposición al régimen franquista.
Como consecuencia de su actividad antifranquista, sufrió un atentado perpetrado por comandos ultraderechistas, dos intentos frustrados de asesinato y fue encarcelado en la prisión de Carabanchel. Tras imponerse en la Transición la opción de la reforma de la dictadura frente a la ruptura democrática que él defendía, abandonó la política activa.
Desde comienzos de la década de 1990 se hicieron frecuentes sus intervenciones en los medios de comunicación como analista y activista político. En ellas manifestó su rechazo al sistema de partidos existente en España –al cual denominó «oligarquía de partidos estatales», «Estado de partidos» o «partidocracia»–, así como a la Constitución de 1978, por considerarla norma fundadora del régimen político postfranquista. También expresó su oposición a la monarquía de Felipe VI, del mismo modo que se opuso a la de su padre, Juan Carlos I, al no aceptar que éste hubiera sido designado jefe del Estado por el dictador Francisco Franco.
En 2006 fundó el Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional (MCRC), asociación civil de la que fue presidente hasta su fallecimiento. García-Trevijano defendía el establecimiento en España de una república constitucional, caracterizada por la separación en origen de los poderes políticos —mediante elecciones independientes para el ejecutivo y el legislativo—, la representación política de los gobernados —a través de circunscripciones uninominales— y la independencia del poder judicial —garantizada por la elección del CGPJ por la propia judicatura, sin intromisión de los otros poderes—. Tal como expuso en su obra Teoría pura de la república, esta forma de Estado sería capaz de garantizar la democracia representativa.
Antonio García-Trevijano Forte fue el cuarto de los ocho hijos del matrimonio formado por Antonio García-Trevijano, registrador de la propiedad en la provincia de Granada, y Ángeles Forte. Aunque su familia procedía de Órgiva, García-Trevijano nació en Alhama de Granada, en la casa número 19 de la calle Enciso, debido a que su padre estuvo destinado como registrador durante una breve estancia en aquella plaza.
Su padre, a quien García-Trevijano definió como "un liberal antifranquista, republicano y más impresionado por la cultura anglosajona que por la germana", fue alumno de Fernando de los Ríos cuando éste era catedrático de Derecho político en la Universidad de Granada, y, durante la preparación de sus oposiciones a registrador de la propiedad, residió en el domicilio madrileño de Natalio Rivas, miembro del Partido Liberal y diputado por Órgiva.
Su abuelo paterno, José García Moreno (1857-1909), natural de Órgiva, de profesión abogado, aunque también se desempeñó durante un periodo como juez comarcal, fue jefe del Partido Liberal, diputado provincial y diputado a Cortes por el distrito electoral de Órgiva, gobernador civil de Málaga, Caballero cubierto ante el Rey, condecorado con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica y nombrado gobernador civil de Iloílo, una de las tres circunscripciones más importantes de Filipinas, aunque no tomó posesión debido a su fallecimiento por tuberculosis.
Su abuela paterna, María Teresa Trevijano Marra-López (n. 1866), natural de Málaga, era la hija menor de José Trevijano y Pascual del Povil, natural de Granada, teniente coronel y alcalde constitucional de Órgiva en 1876, y de Ana Marra-López, perteneciente a una familia de conserveros malagueños e ilustres militares liberales con destino en Madrid, que se refugiaron en Órgiva huyendo de las persecuciones absolutistas y antiliberales bajo el reinado de Fernando VII.
Por parte materna, su abuelo, procedente de Rágol (Almería), fue compositor musical.
La casa solariega de la familia García-Trevijano en Órgiva solía ser frecuentada por destacadas figuras de la política, el arte y la cultura. En ella se hospedaron a su paso por La Alpujarra políticos insignes del Partido Liberal, como Natalio Rivas (quien por sus habituales estancias disponía de su propio dormitorio), Segismundo Moret, Alberto Aguilera, Antonio Maura, Juan Montilla, Manuel García Prieto, Miguel Moya, Alejandro Groizard, Calos Cortezo, Pedro Rodríguez de la Borbolla, Basilio Paraíso, José López Domínguez, Lorenzo Moret y Remisa o Luis Mazzantini; y en una ocasión, durante un viaje real realizado en 1917, se albergó Alfonso XIII y la comitiva que lo acompañaba, entre quienes se encontraba el conde de Romanones, presidente del Gobierno. También pasaron por la casa de los García-Trevijano en la capital alpujarreña el escritor Manuel Bueno y los escultores Mariano Benlliure y Juan Cristóbal González.
En 1926 Manuel de Falla compuso una mazurca —música culta de salón, muy popular en aquel entonces en los pueblos de La Alpujarra— para la hija menor de José García Moreno y María Teresa Trevijano, Carmen García-Trevijano, a la sazón tía de Antonio García-Trevijano, y fue estrenada al piano en el hogar familiar por Federico García Lorca.
Formación académica y trayectoria profesional
García-Trevijano realizó sus primeros estudios en el Instituto Padre Suárez, de Granada. De su padre heredó el gusto por la cultura anglosajona y la vocación por la ciencia jurídica, y en su biblioteca familiar leyó las obras de Ortega y Gasset siendo adolescente. Muy pronto se le despertó también el interés por el arte y la historia, en especial por el Renacimiento y la Revolución francesa, dos periodos sobre los que no dejaría de profundizar posteriormente en su obra. Fue bachiller con premio extraordinario en la Reválida y estudió Derecho en la Universidad de Granada, obteniendo 18 matrículas de honor.
A los 22 años fue designado profesor adjunto encargado de la cátedra de Derecho mercantil en la Universidad de Granada. Emilio Langle, titular de dicha cátedra, le pidió que aceptara dar las clases de esa materia y de Derecho natural, dado que ese año Langle se encontraba enfermo y el profesor auxiliar, Miguel Motos Guirao, estaba preparando las oposiciones en Madrid. De este modo, García-Trevijano se inició como profesor universitario. Durante esta etapa conoció a Antonio Fontán, catedrático de latín y antiguo preceptor del conde de Barcelona. A través de Fontán, García-Trevijano estableció relación con Rafael Calvo Serer, intelectual miembro del Opus Dei y partidario de la causa de Juan de Borbón, a quien Calvo Serer conoció personalmente en Suiza en 1943, cuando se trasladó a estudiar Filosofía a las Universidades de Basilea, Friburgo y Zúrich. Calvo Serer introduciría a García-Trevijano en el círculo de Don Juan en Estoril.
Según manifestó García-Trevijano en una entrevista radiofónica, Emilio Langle le insistió en que hiciera oposiciones para permanecer como profesor en la Universidad. Dado que la rama que más le atraía era la de Derecho mercantil, García-Trevijano se desplazó a Madrid para hablar con Joaquín Garrigues, la mayor autoridad de esta disciplina en España en aquel entonces. Tras mantener una conversación con él, Garrigues expresó a García-Trevijano que no tenía duda de que en el futuro sería catedrático, pero le confesó que había una lista de unos diez aspirantes antes que él, con lo que le recomendaba hacerse notario y prepararse para la cátedra más adelante. García-Trevijano contestó a Garrigues que seguiría su consejo de opositar a notarías, pero le expresó que nunca más pisaría la Universidad, ya que le pareció "demasiado cínico" que los candidatos "tuvieran preferencia por méritos de antigüedad y no por sabiduría o preparación".