Antonio Caballero y Góngora (Priego de Córdoba, 24 de mayo de 1723-Córdoba, 24 de marzo de 1796) fue un prelado y administrador colonial español. Fue arzobispo de Santa Fe de Bogotá entre 1779 y 1789. A partir de 1782, ejerció de manera simultánea el cargo de virrey de Nueva Granada.
Nació en Priego de Córdoba, el 24 de mayo de 1723, y fue bautizado dos días después con el nombre de Antonio Pascual de San Pedro Alcántara. Su padrino de bautizo fue su tío abuelo Don Francisco Espinar.
Sus padres fueron Juan Caballero y Espinar (1685 – 31 de octubre de 1744), hijo de Juan Esteban Caballero y Espinar (1655 – 1724), y Doña Antonia de Góngora (? - 7 de diciembre de 1753), hija de Francisco Javier de Góngora y de María Eugenia de Lara, de origen cordobés y descendiente del poderoso linaje de los Lara.
Los frailes de San Francisco, le iniciaron en los estudios de la gramática y humanidades. Después pasó a Granada, residió primero en el monasterio de San Jerónimo y luego en el de San Bartolomé y Santiago, en el año de 1736. A finales de 1747 se recibió como bachiller en filosofía y a la vez como bachiller en teología; por último ingresó por oposición en el Imperial Colegio de Santa Catalina, terminando sus estudios en teología, graduándose como licenciado en esta materia, formalmente el 3 de julio de 1744.
El 15 de septiembre de 1750 fue ordenado presbítero y nombrado Capellán Real, y en 1753 pasa de Canónigo por oposición a Córdoba, donde desempeñó su cargo durante 22 años.
La estancia de Antonio Caballero como canónigo en Córdoba durante ese tiempo se caracteriza por su trabajo como sacerdote ejemplar y como diplomático acompañante de personajes ilustres que desfilan por Córdoba, pero en el año 1767 abandona todo lo que pueda significar vida pública y se retira al convento de San Felipe Neri, donde hace una vida apartada, dedicada solamente al estudio y a la oración. La causa es la situación de controversia que en Córdoba produjo el decreto real expulsando a los jesuitas. La honda división entre los partidarios y los enemigos de esta disposición hace que se aparte de todos, y que se refugiase en el convento y abstrayéndose en el estudio. Igualmente, destacó por su biblioteca y su colección, tanto numismática como artística
Carrera eclesiástica y política
En 1774 fue invitado a predicar en la Capilla Real con asistencia de los reyes y de toda la Corte, fue su palabra tan elocuente que Carlos III se emocionó y lo propuso al papa para el episcopado. Fue preconizado obispo de Yucatán y, en 1776, consagrado en la catedral de La Habana por el obispo de Cuba, Santiago José Echevarría, ocupando la sede de Mérida.
Arzobispo de Santa Fe de Bogotá
El 19 de septiembre de 1777, se le nombra arzobispo y se le designa para la sede de Santa Fe de Bogotá.
Siendo arzobispo de Santa Fe tuvo que enfrentar, en 1781, la Insurrección de los Comuneros, logrando hábilmente negociar con los capitanes del movimiento -que amenazaba con tomarse a Santa Fe de Bogotá- unas capitulaciones a cambio de desistir en sus intenciones. Los comuneros creyeron en la palabra y figura del arzobispo y se disolvieron. Poco después las autoridades desconocieron las capitulaciones y mandaron capturar a aquellos que persistían en la rebelión, entre ellos a José Antonio Galán, quien a la postre fue fusilado y descuartizado. [cita requerida]
Tras su nombramiento como virrey, solicitó el nombramiento de un obispo auxiliar para poder cumplir cabalmente todas sus funciones como arzobispo. Para ello, propuso el nombre de José Carrión y Marfil, amigo personal del arzobispo y estrecho colaborador. El nombramiento de Carrión en 1784 supuso la primera vez que la arquidiócesis de Bogotá tuvo obispo auxiliar.
No se pudo probar su sospechosa participación en el asesinato del Virrey Juan de Torrezar Pimienta y logró hacerse recomendar ante la corte para remplazarlo. El 6 de julio de 1782, Carlos III nombró a Caballero y Góngora Virrey de Nueva Granada. Además de Virrey, fue Capitán General y Presidente de la Real Audiencia. El 7 de agosto de 1782 publicó un edicto para dar a conocer un indulto general de Carlos III en el contexto de la Insurrección de los Comuneros:[...] declaramos indultados y enteramente perdonados de sus delitos a todos los comprehendidos en la horrible y escandalosa sublevación acaecida en estos Dominios en el año último; salvos siempre los perjuicios y derechos Civiles de tercero, y del Real Fisco [...] declaramos expresamente indultados y perdonados, todos los que tuvieron la desgracia de acaudillar gentes, y mandar las tropas sublevadas con el título de Capitanes, ya obligados de la necesidad, ya por un efecto de su erronea y punible ignorancia.Fueron las misiones su gran preocupación para lo que dispuso de capuchinos, franciscanos y dominicos, quienes llevaron a cabo una labor evangelización y de extensión del poder real a ciertas regiones de frontera. Caballero y Góngora, conocido como el "Arzobispo Ilustrado", se interesó por el desarrollo de las ciencias en perspectiva ilustrada, apoyando el proyecto de creación de una universidad de estudios generales, que finalmente nunca se puso en marcha, dada la oposición que hicieron los dominicos -la creación de esta universidad significaba la desaparición de la Universidad Santo Tomás que ellos regentaban- y sobre todo, el desinterés de la Corona en aportar dineros para ello.
El 27 de marzo de 1783 Patrocinó la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada que dirigió el científico José Celestino Mutis.
En 1785 tuvo que poner en ejecución el arresto del exreligioso jesuita Juan José Godoy ante la posibilidad que estuviese reuniendo recursos y apoyo en Estados Unidos para iniciar una revolución en los dominios españoles, razón por la cual envió agentes a Filadelfia para hacerle creer que se planificaba una revuelta en Cartagena. El ex sacerdote cayó en la trampa, en 1787 es aprehendido en la Jamaica británica y deportado a Cádiz, donde muere.
Regreso a Europa y arzobispo de Córdoba
Solicitó al rey volver a España y el 15 de septiembre de 1788. El papa Pío VI despachó las bulas de su nombramiento de arzobispo-obispo de Córdoba, sede vacante por fallecimiento del titular Baltasar Yusta Navarro.
Emprendió su regreso a España, llegando a La Coruña en junio de 1789. Llegó a Madrid donde fue recibido por la Corte de Carlos IV marchando a continuación a Toledo a visitar al Metropolitano y entró en Córdoba en la tarde del 19 de diciembre de 1789.