Antonina (siglo iv) es venerada como mártir y santa por todas las Iglesias cristianas que admiten el culto a los santos.
La Pasión de Santa Antonina ya no existe, pero las fuentes hagiográficas recuerdan que, durante la persecución de Diocleciano, sufrió diversas torturas en Nicea de Bitinia por orden del prefecto Prisciliano. Finalmente fue condenada a la hoguera.
El culto a Santa Antonina es muy antiguo, ya que se menciona en el martirologio siríaco y en el martirologio jerónimo, ambos del siglo v. Su memoria pasó entonces a los sinasarios bizantinos.
Estas fuentes, sin embargo, conmemoran a Antonina en fechas diferentes. El lugar de su muerte tampoco es unánime, ya que en algunas versiones de los martirologios sería Nicomedia y no Nicea, que, sin embargo, según Hippolyte Delehaye, sería el lugar original de su martirio.
César Baronio, en el xvi, insertó la memoria de Antonina en el Martirologio Romano en tres fechas distintas: 1 de marzo como Antonina de Cea, 4 de mayo como Antonia de Nicomedia y 12 de junio como Antonina de Nicea.
Con la reforma del Martirologio Romano tras el Concilio Vaticano II, se suprimieron las fechas del 1 de marzo y del 12 de junio, manteniéndose la del 4 de mayo, que, según el martirologio siríaco, es la fecha correcta de su martirio.
En la Iglesia Ortodoxa, el culto de Santa Antonina se celebra el 1 de marzo, como lo indica el sinasario.
Antonio Koren, Antonina, santa, martire di Nicea in Bitinia, Bibliotheca Sanctorum, vol. II, col. 78
(en latín) De S. Antonina, martyre Nicaeae in Bithynia, in Acta Sanctorum Martii, vol. I, Parigi e Roma, 1865, pp. 26-28
(en latín) De Sancta Antonia, martyre Nicomediae in Bithynia, in Acta Sanctorum Maii, vol. I, Parigi e Roma, 1866, pp. 464-465