Tal Día como Hoy

Antoine Lavoisier

Biólogo, economista y químico francés

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Antoine-Laurent de Lavoisier (París, 26 de agosto de 1743- París, 8 de mayo de 1794), conocido como Antoine Lavoisier después de la Revolución Francesa, fue un noble, químico, biólogo y economista francés. Es considerado como el «padre de la química moderna»​ por sus estudios sobre la oxidación de los cuerpos, el fenómeno de la respiración animal, el análisis del aire, la ley de conservación de la masa o ley Lomonósov-Lavoisier,​ la teoría calórica, la combustión y sus estudios sobre la fotosíntesis.

Aunque la obra de experimentalistas tan notables como Carl Wilhelm Scheele (1742-1786), Joseph Priestley (1733-1804) y Henry Cavendish (1731-1810) condujo a numerosísimos descubrimientos, sus interpretaciones mediante la teoría del flogisto impedían todo progreso en el conocimiento de todos estos fenómenos; pero fueron los experimentos de Louis-Bernard Guyton de Morveau (1737-1816) quemando metales en 1772 y Lavoisier, con su Tratado elemental de Química (1789), quienes dieron el golpe de gracia definitivo a tal teoría y asentaron los fundamentos de la química moderna.​

Los logros científicos de Lavoisier supusieron la transformación del campo de la química, desde un enfoque cualitativo a otro más cuantitativo. Elaboró la primera lista recopilatoria de elementos conocidos y la primera nomenclatura moderna para sustancias y compuestos químicos. También, colaboró en el diseño del sistema métrico.

Fue uno de los principales protagonistas de la revolución científica y condujo a la consolidación de la química como ciencia, por lo que es considerado su fundador. Constató la ley de la conservación de la materia que anuncia que la masa de los reactivos que reaccionan, es la misma que el producto de la reacción, es decir, la masa se conserva.

Su padre Jean-Antoine Lavoisier era abogado en Villers-Cotterêts y sustituyó en 1741 a uno de sus tíos en el cargo de procurador del Parlamento francés (entonces un tribunal de justicia de última instancia, no un órgano legislativo), por lo que se trasladó a París, donde se casó. Su madre, Emilie Punctis, provenía de una familia de juristas y murió cuando Lavoisier sólo tenía cinco años.​ En 1754 empezó sus estudios generales en el Colegio de las Cuatro Naciones, donde estuvo durante nueve años. Después, hizo la carrera de abogado en la Universidad de París a instancias de su padre y alcanzó el grado de licenciado en 1764. Sin embargo, como era un apasionado de la ciencia, asistió a cursos formales de botánica, zoología, física, química, geología y mineralogía con grandes profesores de la época, como Bernard de Jussieu, Jean-Antoine Nollet, Guillaume François Rouelle y Jean Étienne Guettard, entre otros.

En el año 1765, con veintiún años, presentó un proyecto para alumbrar París que recibió una medalla de oro al mejor estudio otorgada por el Rey. En ese mismo año, Lavoisier redactó dos informes sobre el yeso, mineral empleado en París para blanquear las casas, y observó que la única diferencia entre el yeso cristalizado y el yeso en polvo era el agua de hidratación y que se podían transformar el uno en el otro simplemente ganando o perdiendo agua. El método cuantitativo empleado para este trabajo sería ya siempre el que adoptó.​ En 1767, viajó con Guettard a los Vosgos para dibujar un mapa geológico y mineralógico de la zona, un trabajo que llevó cinco meses.​

En 1771, con 28 años, Lavoisier se casó con Marie-Anne Pierrette Paulze, hija de un copropietario de la Ferme générale, la concesión gubernamental para la recaudación de impuestos en la que participaba el abogado Lavoisier. La dote le permitió instalar un laboratorio bien equipado donde recibió ayuda de su esposa, quien se había interesado auténticamente por la ciencia y tomaba las notas de laboratorio, además de traducir escritos del inglés, como el Ensayo sobre el flogisto de Richard Kirwan, y además la investigación de Joseph Priestley. A ella se deben todas las ilustraciones de sus memorias.

A menudo mantenía correspondencia con varios miembros del grupo Sociedad Lunar.

Fue elegido miembro de la Academia de Ciencias de Francia en 1768. En ella le encargaron todos los informes sobre cuestiones industriales que se pedían a dicho organismo.​ Ocupó diversos cargos públicos, incluidos los de director estatal de los trabajos para la fabricación de la pólvora en 1776 (esto es, Registeur de poudres), miembro de una comisión para establecer un sistema uniforme de pesas en 1789 (antecesora de la Conferencia General de Pesas y Medidas) y comisario del Tesoro de 1791. Lavoisier contribuyó tratando de introducir reformas en el sistema monetario y tributario francés y en los métodos de producción agrícola, ya en plena época revolucionaria.

Las investigaciones de Lavoisier incluyeron algunos de los primeros experimentos químicos de estequiometría. Pesaba cuidadosamente los reactivos y productos de una reacción química en un recipiente de vidrio sellado, método crucial en el avance de la química.​ Demostró que, en una reacción, la cantidad de materia siempre es la misma al final y al comienzo de la reacción. Estos experimentos proporcionaron pruebas para la ley de conservación de la materia. Lavoisier también investigó la composición del agua y bautizó a sus dos componentes oxígeno e hidrógeno.

Uno de los experimentos más importantes de Lavoisier fue examinar la naturaleza de la combustión, demostrando que es un proceso en el que se produce la combinación de una sustancia con oxígeno, refutando la teoría del flogisto. También reveló el papel del oxígeno en la respiración de los animales y las plantas como un proceso similar de reacciones con oxígeno, pero a menor o mayor escala y con mayor o menor duración: distinguió así entre los fenómenos de la oxidación, la respiración, la combustión, la deflagración y la explosión.

En el Tratado elemental de química (1789), Lavoisier aclaró el concepto de elemento químico como una sustancia pura y simple que no se puede dividir mediante ningún método de análisis químico conocido (esto es, descomposición en otros elementos), y, ayudado por su inseparable balanza, elaboró una teoría de la formación de compuestos químicos a partir de combinaciones de estos elementos simples, de los que describió unos cincuenta que ya se conocían de antiguo. Demostró también que un cuerpo puro no cambiaba sus propiedades destilando repetidamente la misma agua.​ También escribió Memoria sobre la combustión (1777) y Consideraciones generales sobre la naturaleza de los ácidos (1778), trabajos con los que fue desarrollando una nomenclatura de tecnicismos para la nueva ciencia, que dejaba así atrás a la supersticiosa, errática e insegura alquimia medieval.

Con treinta años apenas, Lavoisier mostró, mediante el uso constante de la balanza en sus experimentos, que toda combustión en el aire resulta de una combinación con una parte del mismo. Calcina estaño en un vaso cerrado y comprueba que el peso total del vaso no ha cambiado con la calcinación, que el metal transformado en su "cal" (el "óxido") ha aumentado de peso, que el peso del aire contenido en el vaso ha disminuido y que el aumento de peso del metal es igual a la disminución de peso del aire. El flogisto ha recibido el golpe de gracia. Repite el experimento con otros metales simples, y en 1777 con mercurio, lo que lo conduce al análisis del aire, cuya composición fija en un 27 % de aire respirable, que llamó después oxígeno, y un 73 % de aire no respirable, que llamó más tarde azoe (el nitrógeno). La composición verdadera es en realidad de un 21 % de oxígeno y un 79 % de nitrógeno.​

Entre los muchos descubrimientos de Lavoisier, los que tuvieron más impacto fueron sus estudios de los procesos vegetales que se relacionaban con los intercambios gaseosos cuando los animales respiran (1783). Trabajando con el matemático Pierre Simon Laplace, Lavoisier encerró a un cobaya durante unas 10 horas en una campana de vidrio que contenía oxígeno, y midió el dióxido de carbono producido. Midió también la cantidad de oxígeno consumido por un hombre en actividad y reposo. Con estos experimentos pudo mostrar que la combustión de compuestos de carbono con oxígeno es la fuente real del calor animal y que el consumo de oxígeno se incrementa durante el trabajo físico.​

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