Tal Día como Hoy

Antón Denikin

Uno de los principales líderes del contrarrevolucionario Movimiento Blanco durante la guerra civil rusa

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Antón Ivánovich Denikin​ (en ruso: Антон Иванович Деникин; Włocławek, Zarato de Polonia, Imperio ruso, 4 de diciembrejul./ 16 de diciembre de 1872greg.-Ann Arbor, Estados Unidos, 8 de agosto de 1947) fue un general ruso,​ que dirigió las fuerzas antibolcheviques y uno de los principales líderes del contrarrevolucionario Movimiento Blanco durante la guerra civil rusa (1918-20).​​

Nacido en Włocławek,​ en la provincia de Varsovia,​ cerca de la frontera ruso-germana,​ el 4 de diciembrejul./ 16 de diciembre de 1872greg., fue el segundo hijo de un militar ruso de bajo rango. Su padre, Iván Efímovich Denikin, había nacido siervo​ y a los 27 años había sido enviado al Ejército por su señor, carrera que ejerció hasta su muerte.​ Hombre de carácter y voluntad, aprendió a leer y a escribir y aprobó los exámenes de oficial, llegando al rango de mayor,​​ hecho poco usual en la época.​ Jubilado y con 65 años en 1869​ cuando nació Denikin, la familia, de cinco miembros, vivía de su escasa pensión de oficial.​ Su padre había servido durante toda su carrera en Polonia, donde decidió permanecer tras su retiro.​ Su padre, a pesar de no hablar polaco, se casó, tras la muerte de su primera esposa cuando contaba con dos años, en segundas nupcias con una mujer polaca católica,​ que apenas hablaba el ruso.​

A pesar de trasladarse pronto a un pueblo donde la vida era más barata, el padre de Denikin, los recursos no alcanzaban y a menudo tenía que pedir dinero prestado a sus amigos para llegar a fin de mes.​ Tras la muerte de su padre, la situación económica de la familia empeoró drásticamente, pasando a la pobreza, teniendo que vivir con la reducida pensión de viudedad de la madre,​ que trabajaba como modista.​ Denikin, el último defensor del zarismo en Rusia, pasó la mayor parte de su vida en la pobreza.​ Su origen pobre influyó en su posterior resentimiento hacia los oficiales de origen noble, y especialmente en sus malas relaciones con el orgulloso barón Piotr Wrangel.​

Desarrollo del nacionalismo ruso

Denikin, criado en la Polonia donde la subordinación de las minorías era palpable,​ aprendió polaco y asistió ocasionalmente a la misa católica con su madre.​ Dividido entre la ortodoxia y nacionalismo ruso de su padre y el catolicismo y nacionalismo polaco de su madre, Denikin, no obstante, abrazó con pasión la postura de su padre, rechazando siempre la independencia de Polonia y sintiéndose durante su juventud apartado por ser ruso entre polacos.​ Su rechazo a los nacionalismos periféricos del Imperio, compartido con gran parte de los dirigentes del movimiento blanco durante la guerra civil rusa, tuvo notable importancia al perder este el respaldo de aquellos.​ Denikin se destacó entre todos por su firme oposición a los separatismos, manteniendo el lema de una «Rusia Grande, Unida e Indivisible».​ Denikin mantuvo durante su vida un rechazo permanente por los polacos, aceptando sólo a regañadientes la independencia polaca en 1918, negándose a conceder a la nueva Segunda República polaca los territorios bielorrusos y ucranianos que él consideraba rusos y conservando un odio feroz a Józef Piłsudski, primer presidente de la misma, al que acusaba de la derrota del movimiento por su tardío enfrentamiento con los soviéticos.​

Cuando Denikin alcanzó la edad escolar la familia se trasladó nuevamente a Włocławek, donde asistió a las clases de una escuela donde la instrucción era en ruso pero se enseñaba también el alemán, que Denikin no aprendió por su falta de aptitud para los idiomas.​ Estudiante bueno pero no sobresaliente, tuvo que comenzar a dar clases particulares a niños de familias acomodadas para poder seguir asistiendo a la escuela tras la muerte de su padre.​ Durante su segunda estancia en Włocławek vivía en una casa de dos habitaciones.​

Dada la tradición imperante de que los hijos siguiesen la carrera de sus padres, que en el ejército se reflejaba en el origen de cerca de la mitad de los oficiales, de que las fuerzas armadas eran el único modo de lograr una formación gratuita, y de la idolatría de Denikin por su padre, siempre orgulloso de pertenecer al Ejército, Denikin ingresó en este,​​ con 17 años.​ Al no pertenecer a la aristocracia, Denikin no pudo ingresar en la Escuela de Pajes de la capital, donde eran enviados los hijos de las familias más acomodadas del Imperio, o en las de cadetes, reservadas a la nobleza, teniendo que acudir a una «Escuela de Junkers», el equivalente para la mayoría de los aspirantes a oficial.​ Escogió la de Kiev,​ una de las mejores del país que acababa de adoptar el programa de las escuelas de cadetes.​

A pesar de su calidad, el Gobierno apenas financiaba la escuela y los alumnos eran en general muy pobres.​ En 1892, recién graduado,​ Denikin se unió a una unidad de artillería, donde sirvió los tres años siguientes.​ Buen oficial y dotado para las matemáticas, en 1895 se le permitió presentarse a los exámenes de ingreso a la Academia del Estado Mayor,​ que formaba a la crema del Ejército y le podía permitir ascender más allá de los rangos bajos de la oficialidad.​ Los exámenes eran muy selectivos, aprobándolos apenas un 10% de los que se presentaban y acabando en el Estado Mayor apenas uno de cada treinta.​ Tras un primer suspenso, un segundo intento acabó con su aprobado como número catorce de su examen.​ Empero, habiendo cambiado los baremos de entrada en el Estado Mayor, Denikin no fue admitido en este.​ Denikin se negó a aceptar su ingreso como favor personal y regresó a su brigada, ingresando en el Estado Mayor únicamente tres años más tarde.​ El incidente con la Academia mostró rasgos característicos de la personalidad de Denikin: su honestidad,​ su convencimiento sobre lo correcto, pero también su orgullo y su falta de capacidad y visión para alcanzar acuerdos; estos lo convirtieron en un gran militar, pero en un mal político.​

Más tarde Denikin criticó duramente la formación militar recibida en la Academia, tachándola de rígida e incapaz de aceptar las novedades.​ En 1904, ascendió a capitán.​

Durante la guerra ruso-japonesa (1904-05), Denikin participó como jefe del Estado Mayor de una brigada, que apenas tomó parte en los combates.​ Durante la contienda alcanzó el grado de coronel.​ Tras la guerra fue ascendido a teniente coronel, pudiendo por primera vez sostener económicamente a su madre y vivir sin ahogos financieros.​ Pocas semanas antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, en junio de 1914,​ ascendió a general.​

Profesional del ejército imperial ruso, Denikin sirvió en la guerra ruso-japonesa (1904-05) y en la Primera Guerra Mundial (1914-16). Tras la Revolución de Febrero de 1917, que derrocó a la dinastía Romanov, se convirtió en jefe de Estado mayor del comandante en jefe del gobierno provisional, Mijaíl V. Alekseyev, pero pronto se desilusionó por la incapacidad de ese gobierno para mantener la disciplina en el ejército. En julio fue destituido de su cargo por razones políticas.

La Primera Guerra Mundial y el periodo revolucionario

En agosto de 1914, Denikin fue nombrado comandante y general de la división del distrito militar de Kiev. Se unió al 8.º Ejército del general Alekséi Brusílov al mando de una brigada, que más tarde se convirtió en división.​​ Su brigada recibió el sobrenombre de «brigada de hierro»​ y se la consideraba una de las mejores unidades del Ejército.​ Gran oficial, competente, prudente, humano y respetado por sus subordinados, este periodo fue el de mayor felicidad y éxito para Denikin.​ En 1914 y 1915, combatió en el frente suroeste, contra los austrohúngaros.​ Este último año ascendió a teniente general.​ Tras la Revolución de Febrero de 1917, que derrocó a la dinastía Romanov, se convirtió en jefe de Estado mayor del comandante en jefe del gobierno provisional, Mijaíl V. Alekséyev, pero pronto se desilusionó por la incapacidad de ese gobierno para mantener la disciplina en el ejército. En julio fue destituido de su cargo por razones meramente políticas.​ Germanófobo, Denikin estaba convencido de la culpabilidad de Alemania en la guerra y de la justicia de la contienda, sosteniendo que para Rusia era puramente defensiva ante la agresión alemana.​

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