Anselmo Carretero Jiménez (Segovia, 9 de abril de 1908 - Ciudad de México, 22 de mayo de 2002) fue un ensayista y militante socialista español. Ingeniero industrial de formación, se especializó en Oceanografía y se dedicó, en paralelo, a estudiar la historia de España, y especialmente la de Castilla, siendo junto a su padre Luis Carretero Nieva el fundador de la corriente conocida como "carreterismo".
En sus obras criticó la tesis de considerar a Castilla el elemento central del Imperio español, así como de equiparar lo castellano con lo español. Prestó atención a la sociedad comunal existente históricamente en Castilla, que se manifestó en las Comunidades de Villa y Tierra.
Hijo de segovianos, estudió bachillerato en León para posteriormente ingresar en la Escuela de Ingenieros Industriales en Madrid, allí se alojó en la Residencia de Estudiantes participando en el ambiente político y cultural. En 1925 ingresó en la UGT y en 1926 en las Juventudes Socialistas. En 1932 finalizó sus estudios, especializándose en oceanografía e ingresando en la Dirección General de Pesca. En 1934 obtuvo una beca para visitar los principales puertos pesqueros alemanes, residiendo en Berlín durante 6 meses.
En el momento de la sublevación que desembocó la Guerra civil, Carretero se encontraba en México visitando a su suegro Félix Gordón Ordás el cual ejercía como embajador español en dicho país. A su vuelta a España trabajó para el Ministerio del Estado, encomendándole la tarea de fundar el Departamento de Información Diplomática. Al término de la guerra, huyó a Francia desde donde volvió a México, allí ejerció como profesor de matemáticas y física en el Instituo Ruiz de Alarcón, Instituto Luis Vives y en la Academia Hispano-Mexicana hasta el año 1943. Durante algunos años ejerció como ingeniero agrícola para una explotación de ricino hasta que en el año 1946 comienza a trabajar para la Sociedad Mexicana de Crédito Industrial, en la cual permanecerá hasta su jubilación en 1985.
Anselmo Carretero compaginó su actividad profesional como ingeniero con su actividad intelectual, formando parte del grupo de editores de la revista Las Españas (fundada en 1946) durante sus 20 años de existencia, a su vez, perteneció al Comité Nacional del Partido Socialista. Durante la Transición española criticó duramente el proceso autonómico por considerar que en algunos casos (como el de Castilla y León) no existía fundamento histórico. Por eso mismo apoyó las reivindicaciones de la asociación cultural Comunidad Castellana, basada en su propia concepción de Castilla, y a la Junta pro Burgos cabeza de Castilla, una asociación regionalista burgalesa encabezada por el abogado y exprocurador en las Cortes franquistas José María Codón que pedía la autonomía para Castilla la Vieja.
Tras su muerte, su biblioteca fue donada por disposición testamentaria a la Fundación Pablo Iglesias
Carretero defendió el socialismo democrático durante su vida aunque rara vez ahondó sobre él en sus escritos, estructurando la mayoría de su discurso político en torno al federalismo. Consideraba que el federalismo era la forma más humana de gobierno al permitir simultáneamente la individualidad de los miembros y su colaboración en torno a una entidad superior, a su vez que democratizaba el acceso a la política del ciudadano a través de una serie de entidades administrativas escalonadas, conectando de forma más directa los organismos políticos y los intereses de los ciudadanos.
El federalismo también permitiría crear una identidad nacional mucho más cohesionada en el caso de España al reconocer las particularidades de cada una de las naciones que la conforman sin caer en el excepcionalismo regional, a la vez que permite la solidarización de dichas naciones entre ellas a través de las similitudes con sus vecinos, tal y como escribe en "España y Europa":
En sus escritos hace especial hincapié en la compatibilidad del sistema federal con la nación española, no solo por su respeto a la individualidad anteriormente mencionado, sino también por ser un modelo "nativo" de España. Carretero argumentó que las Comunidades de Villa y Tierra y la Corona de Aragón (entre otras) son ejemplos de un proto-federalismo al consistir en entidades políticamente independientes que se unen pacíficamente en una entidad superior.
Para Carretero, la principal característica definitoria de una nación es el sentimiento de pertenencia a ella de los grupos e individuos que la componen, rechazando frontalmente cualquier aplicación de criterios lingüísticos, geográficos o etnográficos, esto se debe según él a que las naciones del mundo son tan diversas que es imposible establecer un criterio fijo para definirlas más allá de la conciencia propia de sus ciudadanos. Ilustra esta afirmación al ejemplificar que existen naciones homogéneas (Polonia o Argentina), naciones compuestas por otras dos naciones unidas (Bélgica, la antigua Checoslovaquia o Canadá) y naciones plurinacionales (España, la antigua Unión Soviética, Yugoslavia o India), de igual manera expresa como (debido a su dependencia en el sentimiento del ciudadano) es posible tanto crear (por unión o reivindicación de vínculos culturales presentes) como deshacer naciones.
Con respecto a esto último, Carretero lo une con su defensa del federalismo, poniendo de ejemplo como la política centralista francesa ejercida por los jacobinos desembocó en la desaparición en buena parte de las identidades nacionales presentes en ella (bretones, occitanos, alsacios...), siendo integradas como parte de la nación francesa sin mantener sus identidades, por tanto destruyendo el sistema de nacionalidades superpuestas (un ciudadano se identificaría primero con su región/nación y luego con el país como conjunto) que tanto defiende como modelo para España.
Acerca de Europa, la definió de la siguiente manera:
Carretero defendía una Europa unida bajo un marco federal de forma que obtuviese suficiente poder por sí misma para no depender de naciones externas como ocurría en aquel momento con el enfrentamiento de EEUU y la URSS en el contexto de la Guerra Fria.
La gran mayoría de la obra de Anselmo Carretero se centra en torno a estos dos temas, estudiando el origen, desarrollo y futuro de España y las naciones que la componen.
Según Carretero, la nación española se puede definir como el conjunto de pueblos que han habitado la península ibérica a lo largo de la historia, por tanto ciñéndose a la definición romana de Hispania. A su vez, la principal característica de España sería el ser una "nación de naciones", es decir, estar compuesta de naciones menores con grandes similitudes entre ellas pero bien diferenciadas. El proceso de formación de dichas naciones comenzaría con la Reconquista y con la subsecuente división en reinos, los cuales servirían como embrión para los pueblos de España.
Las naciones constituyentes de España a su vez se dividirían en 7 grandes grupos con unas características socio-lingüísticas similares:
Grupo astur-leonés o galaico (Galicia, Asturias, Portugal y León). Influenciado en gran medida por los visigodos, seguirá su ejemplo imponiendo la llamada "monarquía neogótica" (centralista, basada en el apoyo de los nobles y la Iglesia) y buscando la restauración del Reino visigodo de Toledo.
Grupo catalán (Cataluña). Con gran influencia del Imperio carolingio, predomina un modelo feudal único en España similar con la monarquía leonesa.