Anna Berber, conocida artísticamente como Anita Berber (Leipzig, Imperio alemán, 10 de junio de 1899-Berlín, República de Weimar, 10 de noviembre de 1928), fue una bailarina, actriz de cine y teatro, modelo, escritora ocasional y prostituta alemana considerada como uno de los símbolos eróticos más provocadores a la hora de exponer públicamente sus criterios y tendencias sexuales de la denominada República de Weimar y representante por antonomasia de la escuela expresionista del llamado «periodo de entreguerras».
En su faceta de bailarina su actividad se enmarcó dentro del movimiento coreográfico alemán denominado Nackttanz, en que sus protagonistas llegaban a actuar en ocasiones totalmente desnudas ante el público, lo que viene siendo interpretado por algunos investigadores como un «gesto de emancipación». Como modelo se conservan entre otros retratos suyos uno enfundada en un llamativo vestido rojo chillón ejecutado por el pintor alemán Otto Dix a mediados de los años 1920.
Se conocen también en este aspecto dos bailarinas de porcelana modeladas por el escultor austriaco Constantin Holzer-Defanti, varios trabajos de la diseñadora y fabricante de muñecas Lotte Pritzel y una serie de ocho litografías de la pintora e ilustradora Charlotte Berend-Corinth, de fuerte contenido pornográfico, todos ellos realizados a lo largo de 1919.
En cuanto a su imagen pública Anita Berber ha pasado al imaginario colectivo por un estilo sexual ambiguo, potenciado intencionadamente por el uso de monóculos y esmóquines que causó furor en Europa a principios de la década de los veinte. Contribuyeron al mismo la estilización de su figura, el uso de adhesivos color carne al objeto de producir el efecto visual de que la zona púbica se hallaba limpia de vello o el corte de pelo «a lo chico» (el denominado «corte garçon»), todo ello favorecido por el reducido tamaño de las tetas.
En 1987 el cineasta lituano Rosa von Praunheim dirigió la película Anita: Tänze des Lasters (traducible al esp. como Anita: Danzas del vicio), ambientada en Berlín a finales de los años 1980, en la que la actriz y escritora alemana Charlotte Goldmann, más conocida como Lotti Huber, interpretaba a una anciana (Frau Kutowski) que tras ser ingresada en un centro psiquiátrico revivía como propios los últimos momentos de la artista.
Origen y aprendizaje (1899-1916)
Anna fue hija del matrimonio de clase media formado por Felix Berber (1871-1930), primer violín de la orquesta municipal de la ciudad de Leipzig, y Anna Lucie Thiem (1877-1954), protagonista de algunas incursiones esporádicas en el mundo de la chanson y el teatro de variedades. Tras el divorcio de sus padres a principios de noviembre de 1902, la pequeña se crio con su abuela materna (Luise Thiem) en Dresde.
Con doce años se matriculó en el Instituto Jaques-Dalcroze de Hellerau situado a las afueras de la capital, caracterizado por la extrema dureza de sus entrenamientos (el denominado «Método Dalcroze»), basado en la enseñanza de diversos conceptos musicales a través del movimiento corporal de los alumnos.
En 1914 se reencontró con su madre, ya por entonces residente en Weimar, donde estudió francés y confección en un costoso internado para niñas. El 5 de abril fue confirmada por el pastor luterano Johannes Kessler. Pero el estallido de la Gran Guerra a finales de julio de aquel año dio un rápido vuelco a sus vidas.
Poco más tarde se trasladaron al distrito berlinés de Wilmersdorf en compañía de su abuela materna y sus dos tías solteras, Else y Margarete Thiem, donde la joven comenzó a ejercer la prostitución tanto con hombres como con mujeres con el fin de ahorrar dinero para pagar sus cursos de actuación en la Escuela de Teatro de María Moissi.
También en aquel momento tomó clases de la coreógrafa de vanguardia y actriz cinematográfica Rita Sacchetto, con cuyo grupo debutó en la Blüthne-Saal el 24 de febrero de 1916 junto con la berlinesa Gertrude Samosch (conocida más tarde como Valeska Gert), Dinah Nelken y otras incipientes bailarinas de la época.
Salto a la fama y primer matrimonio (1917-1921)
Desde entonces hasta 1917 no solo actuó por diferentes cabarés de Alemania (Hannover, Leipzig, Hamburgo, Fráncfort del Meno…), Suiza, Hungría y Austria (fue precisamente durante una fiesta organizada después de la actuación en un hotel de Viena cuando bajo los efectos del alcohol bailó desnuda por primera vez en público) como parte del elenco de la Sacchetto Troupe sino que emprendió su carrera en solitario en la Hochschule für Musik de Berlín (6 mar. 1917), al mismo tiempo que posó en distintas ocasiones como modelo en las revistas de moda Elegante Welte y su directa competidora Die Dame.
En 1918 intervino en la primera de su larga veintena de películas mudas, basada en la novela homónima de la escritora alemana Margarete Böhme publicada por primera vez en 1907, (Dida Ibsens Geschichte), todo lo cual la convirtió en una de las mujeres más celebradas y mejor pagadas de la época:
En enero de 1919, «al objeto de librarse de las continuas restricciones del hogar materno», contrajo matrimonio con el cineasta Eberhard von Nathusius, cuatro años mayor que ella, quien al menos en los primeros momentos la ayudó a prosperar en su carrera como actriz. En la primavera de ese año apareció junto a la nueva estrella del cine alemán Conrad Veidt en el filme del director austriaco Richard Oswald Anders als die Andern, de temática gay, en el papel de Else Sivers.
En cuanto a la sucesiva perversión de los personajes teatrales que interpretó durante este periodo (1919-22) cabe resaltar su actuación como Astarté, en que la protagonista vestida todavía con extraños ropajes de corte expresionista rechazaba una tras otra las lascivas insinuaciones tanto de los hombres como de las mujeres que la ansiaban, a las «representaciones vivientes» de Heliogábalo (ene. 1919) o su controvertida actuación en el Alkazar (1921), cubierta únicamente con «un triángulo color carne casi invisible con bandas muy planas alrededor de las caderas».
Un asistente al estreno relató que «cuando Anita salió al escenario mostrando rítmicamente […] sus hermosas tetas, las olas de entusiasmo crecieron». En cambio, los que lo consideraron como un espectáculo «inmoral» le lanzaron algún tipo de prenda para que se tapase.
Se conserva también al respecto una denuncia interpuesta ante la Policía de la capital por un ciudadano berlinés en la que describe en los siguientes términos una de sus actuaciones: