El anglicanismo o episcopalianismo es la rama del cristianismo en especial del catolicismo y reformado en el siglo XVI en Inglaterra, tiene su origen en la Reforma anglicana.
Podría definirse como la fe, práctica y espíritu de las Iglesias que son miembros de la Comunión anglicana, es decir, Iglesias en plena comunión con el arzobispo de Canterbury. Con todo, el anglicanismo tiene profundas raíces en el pasado: Rowan Williams describió el Anglicanismo como lo que le ocurrió a la Iglesia de Inglaterra, Gales e Irlanda durante la reforma del siglo XVI y posteriormente.
Lo medular de la fe de los anglicanos se encuentra en la Biblia, los Treinta y nueve artículos de la fe cristiana debe tomarse en cuenta que no regulan a los Anglicanos como el derecho canónico de la Iglesia católica Romana, y el Libro de Oración Común, los cuales resumen la enseñanza de la Iglesia de los primeros cinco siglos y rechazan tanto la evolución posterior de la Iglesia católica como las simplificaciones del unitarismo. Recientemente, con las divisiones sobre temas doctrinales y morales, se ha extendido a grupos fuera de la Comunión anglicana (ver lista parcial).
Movimiento anglicano de Continuación
Comunión Anglicana Tradicional
Iglesia católica anglicana (tradicionalista)
Orígenes del término «anglicanismo»
El término «anglicanismo» se usó por primera vez en 1838. Deriva del adjetivo «anglicano» que, a contar del siglo XII, se encuentra en documentos haciendo parte de la frase en latín ecclesia anglicana. En aquel período esta significaba Iglesia inglesa, es decir, aquella parte de la iglesia occidental o latina que existía en Inglaterra. El adjetivo se usó como sinónimo de «inglés» hasta el siglo XVIII cuando empezó a adquirir matices teológicos que definían la postura religiosa de la Iglesia de Inglaterra frente a los católicos y los calvinistas. De allí, se extendió a las Iglesias trasplantadas por ingleses a otros países durante el período de la expansión colonial y esto determinó el sentido de la palabra anglicanismo.
El cristianismo llegó tempranamente a las islas británicas: tres obispos británicos asistieron al Concilio de Arles en 314. La Iglesia sufrió una serie de contratiempos durante las invasiones paganas que pusieron fin a la civilización y cultura romana en Inglaterra y expulsaron a los cristianos a Gales e Irlanda. La fe cristiana recuperó terreno en el siglo VII como consecuencia de misioneros célticos de Irlanda quienes evangelizaron el norte Inglaterra y de una misión romana que llegó a Canterbury en el sureste del país en 597. En 664 las Iglesias de tradición celta aceptaron la jurisdicción papal. Durante casi novecientos años, la Iglesia de Inglaterra formaba parte de la iglesia latina aunque hubo tensiones en el siglo xvi sobre la manera en que el papado ejercía su jurisdicción en desmedro de los ingleses y hacia fines del mismo siglo cuando Juan Wyclif(fe).
A comienzo del siglo XVI, al igual que en otras partes de Europa, mucha gente influyente comenzó a exigir la reforma administrativa, legal y moral de la Iglesia. Entre las causas de este movimiento figura el Renacimiento que proporcionó a los críticos nuevos instrumentos intelectuales.
Guerra civil y sus secuelas (1625-1714)
La Comunión anglicana, una fraternidad amplia de 40 provincias autónomas de dependencia mutua que están en plena comunión con el arzobispo de Canterbury, es una de las comuniones cristianas más numerosas del mundo, con aproximadamente 98 millones de miembros.
La Comunión anglicana se considera parte plena de la Iglesia cristiana: una, santa, católica y apostólica, y se considera católica y reformada.
Para muchos anglicanos, representa también una forma del catolicismo no papal, y para otros, una forma de protestantismo sin figuras fundadoras tales como Martín Lutero o Juan Calvino.
Pero en la línea del anglicanismo clásico, los planteamientos del teólogo isabelino del siglo XVI Richard Hooker en Essays on ecclesiastical polity siguen expresando la identidad anglicana como prudente combinación entre estas dos tradiciones cristianas, una "vía media" entre ambas, mediante una aplicación equilibrada de tres criterios esenciales de fe y ética:
Así, con algunas diferencias de énfasis doctrinal y litúrgico, las iglesias de la comunión anglicana mantienen su unidad a través, principalmente, de la comunión sacramental con el arzobispo de Canterbury y la celebración de la liturgia conforme a las diferentes versiones autorizadas del Libro de Oración Común.
En 1888 la Conferencia de Lambeth propuso como base para la reunión de las Iglesias cuatro elementos conocidos comúnmente como el Cuadrilátero de Lambeth:
Las Santas Escrituras de los Testamentos Antiguos y Nuevos como 'conteniendo todas las cosas necesarias por la salvación', como la regla y norma última de la fe.