Andrónico I Comneno (en griego: Ανδρόνικος Α’ Κομνηνός, Andronikos I Komnēnos; Constantinopla, c. 1118 – ibídem, 12 de septiembre de 1185) fue Emperador de los romanos desde 1183 hasta su muerte, último de la dinastía Comnena.
Sobrino de Juan II y nieto de Alejo I, Andrónico Comneno fue probablemente el miembro más brillante y fascinante de su inteligente dinastía. Su turbulenta y trágica vida destaca por sus aspectos novelescos de entre las de todos los emperadores bizantinos. Llevó una vida aventurera y fue proscrito, encarcelado y exiliado en diversas ocasiones. Hombre atractivo y elocuente, además de enérgico y valiente, destacó como gran general y hábil político.
Usurpó el trono a Alejo II y se convirtió en emperador a una edad avanzada. Su reinado comenzó bajo los mejores auspicios, y su recta y honesta administración fue muy beneficiosa para el Imperio. Sin embargo, su populismo y su concepción autocrática del poder le enemistaron con la aristocracia. Andrónico reaccionó imponiendo un régimen cada vez más tiránico y brutal, sometiendo a sus súbditos al imperio del terror y crueldad. La amenaza de los normandos de Sicilia exacerbó la situación, que acabó estallando con la aparición de un pretendiente al trono, Isaac II Ángelo, y un motín popular. Su horrorosa muerte marcó el fin de los esfuerzos restauradores de los Comneno, y el comienzo del declive final del Imperio.
La fecha de nacimiento de Andrónico Comneno es desconocida, pero sin duda debió de ser muy cercana a la de su primo Manuel I Comneno, nacido en 1118. Era hijo del sebastocrátor Isaac (m. 1152), hermano del emperador Juan II y la historiadora Ana Comneno, y de Kata de Georgia. Sus abuelos paternos fueron el emperador Alejo I Comneno e Irene Ducaena, y los maternos David IV de Georgia y Rusudan de Armenia.
El sebastocrátor Isaac no se resignó a ser un mero segundón tras la ascensión al trono de su hermano; enfrentado con el Emperador, fue acusado de conspiración, viéndose obligado a huir, pero fue perdonado al cabo de seis años. Su hijo Juan Tzelepes Comneno, el hermano mayor de Andrónico, acabó por desertar y se pasó a los turcos durante la campaña que el emperador Juan llevó a cabo en el interior de Anatolia en 1137, apostatando de su religión, convirtiéndose al islamismo y entrando en la familia real de los sultanes de Iconio, al contraer matrimonio con una hija del sultán Kilij Arslan II.
Andrónico se crio y estudió junto a su primo y amigo el príncipe Manuel Comneno, hijo menor de Juan II y posterior emperador. Los primeros años de su edad adulta los pasó entre el servicio militar y los placeres.
En 1141, durante una cacería en compañía del noble Teodoro Dasiotes fue emboscado y capturado por una avanzadilla selyúcida y estuvo preso durante un año en Iconio, donde sin duda frecuentó la compañía de su hermano, el apóstata Juan. Cuando pagaron su rescate, volvió a la corte de Constantinopla, como favorito de su primo Manuel. En 1142, los dos hijos mayores del emperador Juan, Alejo y Andrónico, enfermaron y murieron inesperadamente, con apenas unos meses de diferencia. Así, cuando en agosto de 1143 Juan II falleció a causa de las heridas recibidas en un accidente de caza, dejó el gobierno del Imperio no a su tercer hijo Isaac, sino a Manuel.
Convertido en favorito del nuevo emperador, Andrónico participó en la campaña contra los turcos de 1145-6. Durante una discusión en la que se comparaba a Manuel con su difunto padre, Juan Axuch valoró más al segundo que al primero, mientras que la aduladora mayoría defendía al hijo allí presente. Cuando el hermano mayor del emperador, Isaac, se puso del lado de Axuch, Andrónico le insultó, y de no haber mediado Manuel y otro primo, Juan Ducas, Isaac le hubiera decapitado. Manuel expulsó a su hermano por unos días y despidió a Juan Axuch de su cargo de megas domestikos.
Andrónico continuó gozando de la amistad del emperador, y no mostró descontento alguno hacia su primo hasta que Manuel nombró a su sobrino favorito, Juan Ducas Comneno (hijo de su difunto hermano mayor Andrónico), protovestiarios y protosebasto tras perder un ojo en un torneo. Al parecer Juan y Andrónico eran feroces rivales, y, según el cronista Juan Cinnamo, tal nombramiento hirió gravemente el alma de Andrónico. A partir de entonces su relación con el emperador empeoró a todas luces.
Tal vez como desquite de esta "traición", el Comneno usó sus considerables dotes de seducción para convertir a la hermana de Juan, Eudoxia, en su amante. Esta escandalosa relación fue tan pública como el romance del propio emperador con la otra hermana de Juan y Eudoxia, Teodora.
En 1152, acompañado por Eudoxia, fue destinado a Cilicia como gobernador con la importante misión de someter a los rebeldes príncipes armenios. A no mucho tardar, atrapó al principal de ellos, Thoros, en su fortaleza de Mopsuestia. Pero Andrónico, incapaz de renunciar a sus acostumbrados placeres, se hizo acompañar de una compañía de actores con los que pasaba las noches de juerga, mientras dedicaba sus días a atacar con fiereza a los armenios. Éstos, aprovechando la situación, atacaron el campamento imperial al amparo de la noche y derrotaron a sus tropas, haciéndose con un rico botín. Andrónico, montando a caballo, atravesó las líneas enemigas con su lanza y huyó a Antioquía, retornando al poco para gobernar su provincia.
Parece que poco después cesó en el cargo, pues estaba otra vez en Constantinopla, donde su primo Manuel lo recriminó en privado, pero lo perdonó risueñamente en público, nombrándole duque de Niš y Braničevo, en los Balcanes (1154). El emperador se hizo acompañar por él durante su campaña contra Hungría al año siguiente y llegó a prestarle su caballo favorito. En todas esas empresas, Andrónico siguió haciéndose acompañar por su amante Eudoxia. Los hermanos de Eudoxia decidieron poner fin a esta relación. Acompañados por varios amigos, una noche asaltaron la tienda que compartían los amantes con la intención de asesinar a Andrónico. Aterrada, Eudoxia le sugirió que se vistiera de mujer para disimular, pero él menospreció tal idea y, armándose con su espada, se abalanzó contra sus enemigos, abriéndose paso a la fuerza.
Sospechando tal vez haber perdido el favor del emperador, cuya camaradería se había trocado en rivalidad, el cronista Cinnamo cuenta que Andrónico, aspirando ya a ocupar el trono de su primo, escribió al rey Géza II de Hungría, prometiéndole Niš y Braničevo si le apoyaba en su planeado golpe de Estado. También trató de recabar el apoyo del emperador occidental. Manuel, que tenía instalado su cuartel de invierno en Pelagonia fue alertado de la conspiración, pero no se decidió a actuar. Entretanto, Andrónico intentó asesinar al emperador cuando se disponía a una de su cacerías nocturnas. Disfrazado de soldado italiano y con ayuda de sus sicarios armenios, se aproximó a la tienda del emperador, pero la guardia le descubrió a tiempo y, al tratar de huir, fue capturado (1155).
Manuel hizo gala nuevamente de cierta clemencia, encerrando al traidor en una mazmorra del palacio de Constantinopla. Andrónico pasaría encerrado en aquella habitación cerca de doce años, lo cual sin duda contribuiría a amargar su carácter.
Un día de 1158 descubrió que el agujero de su letrina tenía algunos ladrillos sueltos. Se afanó en quitarlos y se escondió en el estrecho agujero resultante. Al descubrirse su ausencia, los guardias dieron la voz de alarma: rápidamente cerraron las puertas del palacio y de la ciudad y comenzaron su búsqueda. La esposa de Andrónico, pese a ser completamente inocente, fue encerrada en la misma celda de su marido. En tan inhóspito lugar los esposos se reencontraron e incluso se las apañaron para engendrar un hijo. Luego, el cautivo príncipe, aprovechando la confusión, escapó. Logró alcanzar Melangeia, en Tracia, antes de ser capturado y devuelto a su celda cargado de cadenas.
La huida de Andrónico coincidió con una conspiración en Constantinopla, que obligó al emperador a retornar de una campaña en Siria. Como resultado, Teodoro Stypeiotes, el epi ton kanikleion, cabeza de la administración civil, fue arrestado y cegado.