Andrés Borghi (Buenos Aires; 14 de julio de 1982) es un director de cine, guionista, especialista en efectos visuales digitales, animador, actor, escritor y desarrollador de videojuegos argentino. Es hermano menor del músico y compositor de bandas sonoras Pablo Borghi.
Borghi creció en el seno de una familia de artistas ya que sus padres, Cristiano Borghi y Cristina Gargiulo eran ceramistas y escultores, su hermana Cecilia quien siguió con dicha vocación y sus hermanos Pablo y Mariana se volcaron por la música. Durante su infancia, que transcurrió en la localidad de Ciudadela cercana a Buenos Aires, fue una persona «bastante creativa» que tenía problemas con sus calificaciones en la escuela porque, en sus palabras, «se embolaba». Según él, durante este periodo «no fue un chico de barrio» debido a la criminalidad que había en Ciudadela: «Mis hermanos salían a andar en bicicleta y a jugar en la calle. Yo no tanto». Sus padres iban con frecuencia con sus hijos al cine y recuerda en especial Labyrinth (1986) de Jim Henson, Who framed Roger Rabbit? (1988) de Robert Zemeckis, y Die unendliche Geschichte (1984) de Wolfgang Petersen, un filme del cual se enamoró. Más tarde, sus padres compraron una videocasetera y allí vio RoboCop (1987) de Paul Verhoeven, que le dejó traumatizado debido a que «al protagonista lo matan a tiros». A los doce años, comenzó su pasión por la realización audiovisual cuando su madre le regaló una videocámara de mano JVC, y en colaboración con Nacho Petrone —su primo—, comenzó a grabar videos parodiando películas que veían, entre ellas, The Terminator de James Cameron y la versión de 1984 de Karate Kid, dirigida por John G. Avildsen. «Ahí fue claro. Dije “bueno, ya está, quiero ser director de cine”. [...] No sabía que era un director de cine yo tampoco, pero bueno». Más tarde y junto con sus amigos de la secundaria, comenzó la realización de una serie parodia a The X-Files —de Chris Carter— titulada X-Giles, que imitaba al show de televisión original tanto en contenido como en número de capítulos. Durante esa época, Andrés estaba enamorado del mundo de los videojuegos, principalmente provenientes de la consola PlayStation donde pasaba varias horas jugando a Resident Evil y Silent Hill, y de estos últimos tomó mucha inspiración para la realización de escenas de su serie parodia. Debido a su bajo conocimiento en la edición, él «armaba todo un dispositivo» con una videocasetera y su consola de videojuegos, que dejaba encendida para lograr así sonorizar sus escenas. Sin embargo, cuando X-Giles iba por su segunda temporada, fue cancelada a falta de tres episodios debido a que su grupo de amigos acabó por disolverse: «En la secundaria pasó que me hice amigo de gente, y después cambió el grupo porque empezaron a ir a bailar y esas cosas que a mí no me interesaban. [X-Giles] está en un VHS en mi casa».
Entre sus diecisiete y dieciocho años, y poco antes de finalizar la escuela secundaria, Borghi encaró la realización de un largometraje con zombis, porque «tener muchos zombis era más fácil que tener muchos hombres lobo». Necrópolis fue una película de poco más de 60 minutos, bajo presupuesto y «recontra amateur» —en palabras del autor—, que fue estrenada el 14 de julio de 2001. Su producción llevó un año y medio, y sirvió principalmente como un aprendizaje para los involucrados en el proyecto. Borghi comentó en varias oportunidades que el filme: «Tiene muchísimos errores y las actuaciones son de cuarta, pero tiene mucho valor para mí desde lo nostálgico». En 2002 comenzó sus estudios como director de cine en el Taller Escuela de Buenos Aires —o Fundación TEBA—, donde conoció a varios amigos quienes más tarde pasaron a formar parte del elenco y producción de la obra fílmica próxima a estrenar por el director.
En sus últimos meses cursando la escuela secundaria, Borghi comenzó un largometraje parodia a la franquicia cinematográfica de James Bond y, en ella, participaron varios de sus excompañeros provenientes de su centro educativo. El rodaje de la misma se extendió desde septiembre de 2001 hasta mayo de 2004 y los efectos visuales fueron enteramente obra de Andrés que, por falta de experiencia, realizaba estos gracias a la combinación de tres programas de edición, cuales fueron Adobe Premiere Pro, Photoshop, y Media Studio, siendo este último un programa «muy primitivo» especializado en efectos especiales: «Si quería un efecto, buscaba la mezcla de los tres para lograr algo. Después me contaron “no, tenés que usar el After Effects para eso”». Bailando con el peligro tuvo un presupuesto ligeramente superior a los 300 pesos argentinos —equivalentes a 257 dólares estadounidenses en enero de 2021— y fue estrenada oficialmente el 14 de noviembre de ese mismo año. En su primer año de exhibición, la película fue un fracaso comercial y consiguió únicamente recuperar un tercio de su valor de producción.
Borghi se inscribió en un curso del programa Adobe After Effects realizado por la Escuela Da Vinci y en 2005 realizó El espectro del bosque, una animación de terror de corta duración con arte en blanco y negro animado completamente por ordenador que seguía a un muñeco que corría en mitad de un bosque, escapando de un asechador misterioso. «[El espectro del bosque] fue como mi prueba para ver que podía hacer con este programa, pero siempre mi idea era como “bueno, no voy a hacer cualquier cosa. Que sea un corto, que tenga una historia”». Con este cortometraje participó por primera vez en un festival de cine al presentarlo en el Festival Uncipar de Villa Gesell y fue galardonado con el premio a mejor corto de animación en la segunda edición del Festival latinoamericano de cine de San Rafael y en el Festival latinoamericano de cine y video, celebrados ambos en 2006.
Posterior a finalizar su curso en la Escuela Da Vinci, se topó con una tendencia creciente en YouTube cuál consistía en realizar, haciendo uso de los efectos visuales, batallas con sables de luz inspiradas en la saga de películas de Star Wars o combates basados en animes populares. Borghi, que deseaba poner a prueba sus conocimientos en Adobe After Effects, se vio motivado por estos metrajes y decidió crear uno con temática similar, agregando a este una pequeña trama ya que, por aquel entonces, estos videos carecían de historias que desencadenaran tales pleitos. Para la realización del guion requirió la participación de su amigo Facundo Spolaore, y dicho libreto tomó como inspiración una experiencia que Andrés tuvo en la comiquería Punto de Fuga: «Una vez entré a una comiquería donde se juntaban [los fanes del cómic] y uno estaba diciendo “Hulk no le puede ganar al Capitán América. Chau, se acabó”. Entonces entré y vi eso». Ambos escritores «exageraron ese elemento» y lo ambientaron en una discusión entre dos aficionados del anime, principalmente seguidores de Dragon Gol Beta, una parodia al anime Dragon Ball Z de Daisuke Nishio y Shigeyasu Yamauchi. Nicolás Stilman encarnó el papel de Héctor en la obra y fue clave en la introducción de diálogos en japonés, esto gracias a que por aquel entonces se encontraba tomando lecciones en el instituto privado Nichia Gakuin, ubicado en la Ciudad de Buenos Aires: «Antes de cada rodaje él me enseñaba los diálogos y me ayudaba con las pronunciaciones». El rodaje comenzó en agosto de 2005 y contó con el apoyo de la Fundación TEBA, quien prestó el equipo para la realización del cortometraje. Para su total finalización, se requirieron cinco jornadas de rodaje y dos locaciones principales: la primera de estas fue la por entonces casa de Borghi, que fue utilizada para realizar todas las escenas en interiores, mientras que, por otro lado, las escenas en exteriores fueron realizadas en el Parque Sarmiento —ubicado en Saavedra—, donde el equipo de producción tuvo varios problemas por el excesivo calor en el ambiente: «Uno se iba con dolor en la cara, como que ya era una quemadura». La falta de tiempo y presupuesto llevó a que se descartasen varias ideas propuestas, como una pelea volando y hacer que uno de los protagonistas se estampase contra una pared. La posproducción del cortometraje tomó alrededor de un año y medio, no obstante fue terminado un día antes de que el Festival Uncipar de 2007 tuviese lugar. Otakus tuvo su estreno en pantalla grande en dicho festival el 29 de marzo de ese mismo año y fue aclamado por el público presente: «[Otakus] cerró el festival y la gente quedó pasmada, ya que no esperaba algo así del último corto en ser proyectado. [...] Hasta teníamos una hinchada de gente que gritaba el nombre del corto: “Ota~kus, Ota~kus” cuando ganó uno de los premios». Allí, el cortometraje fue galardonado con una mención por efectos especiales y fue seleccionado para participar en el festival de cine UNICA, celebrado ese año en Liptovský Mikuláš, Eslovaquia: A la par que presentó el metraje en el Festival Uncipar, Borghi, con la idea de tener un lugar donde verlo, lo subió a YouTube y sin darse cuenta, este se viralizó muy rápidamente entre la comunidad del sitio. A pesar de esto, el 8 de junio de ese mismo año, él estaba intentando comprobar la cantidad de gente que había visualizado el video y, después de «tocar cualquier cosa» lo eliminó por accidente. Inmediatamente volvió a subirlo, pero las visitas del mismo se vieron afectadas. En una entrevista en 2016, comentó lo siguiente: «Ahora [el video] está en 1 500 000 visitas. Si no hubiese hecho eso, ahora tendría 10 millones fácil. Como que perdió el momentum». A pesar de esto, Otakus gozó de fama a nivel internacional, lo que llevó a Borghi a participar en un programa de radio llamado Comic Geekos, oriundo de El Salvador. Por otro lado, el cortometraje fue transmitido en dos ocasiones por televisoras niponas: la primera vez tuvo lugar en 2009, cuando el programa The Netstar —un show dedicado a mostrar la cultura japonesa representada desde otras partes del mundo— lo transmitió, luego de contactarse con el autor a través de internet. La segunda ocurrió en 2013, cuando una mujer nikkei con residencia en Argentina le contactó para poder así transmitirlo en el programa Mag Net.