Tal Día como Hoy

Andrés Avelino Cáceres

Presidente del Perú de 1886 a 1890 y de 1894 a 1895

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Andrés Avelino Cáceres Dorregaray (Ayacucho, 10 de noviembre de 1836-Lima, 10 de octubre de 1923) fue un militar y político peruano, héroe de la resistencia durante la guerra del Pacífico y Presidente Constitucional del Perú en dos periodos: 1886-1890 y 1894-1895. Es el patrono del Arma de Infantería del Ejército Peruano.

Nacido en Ayacucho, sus padres fueron Domingo Cáceres Oré y Juana Dorregaray Cueva. Era muy joven cuando se alistó como cadete en un batallón formado en su ciudad natal, bajo las órdenes del general Fermín del Castillo, partidario del general Ramón Castilla, entonces caudillo de la revolución de 1854 contra el gobierno del presidente José Rufino Echenique.

Durante el segundo gobierno de Ramón Castilla, luchó contra la revolución del general Manuel Ignacio de Vivanco que estalló en Arequipa en 1856. Participó en la toma de Arequipa de 6 a 7 de marzo de 1858, donde resultó herido en el ojo izquierdo, y mereció su ascenso a capitán.

Luego participó en la campaña contra Ecuador de 1859 a 1860. Durante el gobierno de Juan Antonio Pezet se sumó al clamor popular contra la arrogante intromisión de la Escuadra Española del Pacífico y se unió a la revolución nacionalista del coronel Mariano Ignacio Prado, en 1865, que derrocó a Pezet. Participó activamente en el combate del Callao del 2 de mayo de 1866, que culminó con el retiro de la flota española. Luego solicitó su retiro del servicio y regresó a su tierra natal para dedicarse a la agricultura.

En 1872 retornó al ejército, a raíz de la rebelión de los coroneles Gutiérrez. El gobierno de Manuel Pardo lo nombró jefe del Batallón Zepita, encargándose él mismo de reprimir una sublevación de sus tropas. En 1874 participó en la represión de la rebelión de Nicolás de Piérola, que se consumó en el combate de Los Ángeles. Ya con el grado de coronel, y reteniendo el mando del Batallón Zepita, fue nombrado Prefecto del Cuzco.

Durante la guerra con Chile, iniciada en 1879, luchó en todas las batallas importantes de dicha contienda: San Francisco, Tarapacá, Tacna, San Juan y Miraflores. Luego lideró la resistencia en la sierra contra la ocupación chilena, la llamada Campaña de la Breña, de 1881 a 1883. Dominaba el quechua, por lo que tuvo gran influencia sobre la población indígena de su país, a base de la cual formó un ejército regular, apoyado por guerrillas o montoneras. Fue conocido por sus soldados como «Taita Cáceres», mientras que los chilenos le apodaron «El Brujo de los Andes», debido a que solía evadir las maniobras envolventes planeadas con mucho celo por los generales chilenos, y porque actuaba con tanta fluidez que parecía estar presente en todas partes.

Durante la campaña de la Breña obtuvo el triple triunfo de Pucará, Marcavalle y Concepción, y aunque fue derrotado en Huamachuco, no se rindió y continuó organizando la resistencia desde Ayacucho, alentando a los montoneros a seguir enfrentando al ejército chileno. Formó un nuevo ejército de la Breña en Andahuaylas, desde donde emprendió la persecución del ejército chileno que se batía en retirada de la sierra central. Pero producida la firma de la paz por el Tratado de Ancón, y el consiguiente retiro de las tropas chilenas de suelo peruano, Cáceres dio por terminada la guerra y reconoció el tratado de paz. Debido a su entrega total en la lucha contra el invasor de su patria, es considerado como uno de los tres principales héroes peruanos de la guerra del Pacífico, junto con Miguel Grau y Francisco Bolognesi, aunque, a diferencia de estos, logró sobrevivir.

Después de la guerra, incursionó activamente en la política, fundando su propio partido, el Partido Constitucional. Este partido se caracterizó por ser expresión de la oligarquía nacional y militar representando a los terratenientes y la Iglesia. Se enfrentó al presidente Miguel Iglesias, al que no reconoció como presidente constitucional por haber firmado el tratado de Ancón con Chile con cesión territorial. Se desató así una guerra civil. Una vez más, Cáceres demostró su estrategia militar al poner fuera de juego al ejército principal de Iglesias en la localidad de Huaripampa (sierra central peruana), acción que se conoce como la «huaripampeada» (1884). A continuación atacó Lima, donde sus fuerzas cercaron en el Palacio de Gobierno a Iglesias. Este renunció a la presidencia en 1885, siendo sucedido por un gobierno provisional, el mismo que convocó a elecciones en las que ganó abrumadoramente Cáceres.

En lo que fue su primer gobierno constitucional, de 1886 a 1890, Cáceres tuvo que llevar adelante la Reconstrucción Nacional, especialmente en el campo de la recuperación económica. Puso fuera de curso el billete fiscal o papel moneda, muy devaluado entonces; creó impuestos nuevos; intentó la descentralización tributaria; y para solucionar el problema de la enorme deuda externa firmó el Contrato Grace por el cual entregó los ferrocarriles a los acreedores. Al finalizar su periodo, impuso como sucesor a su amigo y partidario, el coronel Remigio Morales Bermúdez.

Tras el fallecimiento de Morales Bermúdez, volvió a la presidencia en 1894, en unas cuestionadas elecciones, que provocaron en su contra la formación de la Coalición Nacional, integrada por los demócratas y civilistas, encabezados por Nicolás de Piérola; se desató una sangrienta guerra civil que culminó con el asalto de los coaligados a Lima, ante lo cual Cáceres renunció y partió al exilio, en 1895. En represalia, el nuevo gobierno lo borró del escalafón militar

Volvió al Perú en 1899, fue readmitido en el ejército y siguió participando en la política, como líder del Partido Constitucional, a lo largo de la llamada República Aristocrática. Apoyó al presidente Augusto Leguía en su ascenso al poder en 1919. Ese mismo año el Congreso lo ascendió a Mariscal, siendo el único militar de la guerra del Pacífico que llegó a ese máximo grado en vida. Retirado en el balneario de Ancón, falleció a la avanzada edad de 86 años, en 1923.

La partida de bautismo de Andrés A. Cáceres está perdida. No obstante, tradicionalmente se acepta que nació el 10 de noviembre de 1836, pues el mismo Cáceres celebraba en esa fecha su cumpleaños, así como también fue la fecha en la que se celebró el centenario de su nacimiento. Como respaldo a ello se señala que es la misma fecha de la festividad de San Andrés Avelino, pues presumiblemente su nombre había sido escogido del santoral; aunque hay que señalar que Cáceres firmaba siempre como Andrés A., de modo que solo es una inferencia que su segundo nombre fuera Avelino. Una investigación realizada por el historiador Jorge Guillermo Leguía, llegó a la conclusión de que Cáceres nació en realidad el 4 de febrero de 1833, y que su segundo nombre era Alfredo.​​ Dicho historiador afirmaba que esta información le había sido transmitida por Hortensia Cáceres, la hija del héroe, que por entonces era ya anciana. La investigación de Leguía no ha tenido un amplio apoyo de parte de la comunidad académica, y por lo tanto, prevalece la fecha tradicional del 10 de noviembre de 1836.​

Sus padres fueron Domingo Cáceres y Oré, hacendado de Ayacucho, y Justa Dorregaray Cueva, hija del coronel español Demetrio Dorregaray.​ Por la línea materna estaba emparentado con Catalina Huanca,​ curaca de Atun Jauja (hoy Jauja, Concepción y Huancayo) y una de las damas más acaudaladas y respetables de los inicios de la colonia; se decía que conocía los sitios donde se hallaban enterrados los fabulosos tesoros del templo de Pachacámac, que los indígenas habían puesto a resguardo de la voracidad de los españoles. Esta leyenda del «tesoro de Catalina Huanca» todavía se mantiene viva.​

Cáceres cursó sus estudios escolares en el Colegio San Ramón de su ciudad natal.​​

En 1854, junto con otros jóvenes entusiastas, se sumó a un motín que estalló en Ayacucho en apoyo de la rebelión liberal conducida por el general Ramón Castilla contra el presidente José Rufino Echenique. Poco después, llegó a Ayacucho el ejército rebelde encabezado por el mismo Castilla. Seducido por la personalidad de este caudillo, Cáceres abandonó sus estudios y se enroló en el ejército.​ Él mismo cuenta este episodio, en una entrevista que dio a un diario de Lima en 1921:

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