Tal Día como Hoy

Andréi Gromiko

Político y diplomático soviético

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Andréi Andréyevich Gromiko (en ruso Андре́й Андре́евич Громы́ко, en bielorruso Андрэй Андрэевіч Грамыка [Andréi Andréyevich Hramika]) (Gómel, Imperio ruso, 18 de julio de 1909 – Moscú, Unión Soviética, 2 de julio de 1989) fue un economista, diplomático, político y canciller soviético. Desempeñó los más altos cargos de su país, Ministro de Asuntos Exteriores durante más de veinticinco años, y Presidente del Presídium del Sóviet Supremo de la URSS en las postrimerías del gobierno comunista.​

Primeros años, Segunda Guerra Mundial

De origen bielorruso, nació en el seno de una familia campesina empobrecida en las cercanías de la ciudad de Minsk el 18 de julio de 1909, correspondiente al 9 de julio del calendario juliano entonces vigente en el Imperio ruso. Su familia debía trabajar de forma estacional en fábricas de la zona para poder sobrevivir.​ Siendo todavía un niño, en noviembre de 1917, los bolcheviques tomaron el poder y poco después estalló la guerra civil rusa. En abril de 1922 se inscribió en la Escuela de Comercio de Gomel y un año después es nombrado Secretario del Komsomol del pueblo.​ En 1924 murió Lenin, hecho que será recordado por él años después por el impacto que provocó en su comunidad.​

En 1931, mientras vivía en Borisov, ingresó en el Partido Comunista.​ En diciembre de 1931 comenzó la campaña de colectivizaciones agrícolas de Stalin. Gromiko realizó trabajos en defensa de las políticas económicas del partido en las granjas de la región. Ese año conoció a la que será su esposa Lydia Dmitrievna Grinevich​ y nació su primer hijo, Anatoly.​ En 1933 ingresó en el Instituto de Economía de Minsk donde permanecerá poco más de un año ya que en diciembre de 1934 se traslada al Instituto de Economía de Moscú, donde realizó tareas como investigador principal e impartió clases de Economía Política en el Instituto de Ingeniería Civil. En junio de 1937 nació su segunda hija, Emilia.​

En 1939 entró a formar parte del servicio diplomático de su país, poco después que la Gran Purga de Stalin, consiguiendo el cargo de director del Departamento Americano del Comisariado de Asuntos Exteriores en 1943.​ El 1 de noviembre de 1939 y hasta 1943 será ministro en Washington. En noviembre de 1942 asistió a la Conferencia de Teherán y un año después es nombrado embajador en los EE. UU. En agosto de 1944 asistió a la reunión de Dumbarton Oaks y en febrero del año siguiente a la Conferencia de Yalta.​ En mayo de 1945, mientras participaba en la Conferencia de San Francisco, recibió numerosas felicitaciones de diversas personalidades y ciudadanos de los EE. UU. por la victoria de la URSS sobre la Alemania nazi.​

El 6 de agosto, los EE. UU. lanzan la bomba atómica sobre Hiroshima y el 8 la URSS declaró la guerra a Japón. El 9 de agosto los EE. UU. lanzaron una segunda bomba sobre Nagasaki y el 2 de septiembre la URSS invadió Manchuria. Japón se rindió ese mismo día.​ A causa del gran poder destructor de las armas nucleares, Gromiko se mostrará contrario a la carrera armamentística el resto de su vida, participando en numerosas reuniones de desarme.​

Al frente de la política exterior soviética

Entre mayo y julio de 1945 asistió a la Conferencia de Potsdam. En marzo de 1946, coincidiendo con el discurso de Churchill en Fultom donde advertía la creación de un «Telón de acero», Gromiko es nombrado representante en la ONU, cargo que ejercerá entre 1946 y 1948.

El 14 de mayo de 1947, Gromiko defendió la solución de un solo estado para el conflicto israelí-palestino, y la solución de dos estados como la segunda mejor opción en el caso de que "las relaciones entre las poblaciones judía y árabe de Palestina llegará a ser tan mala que sería imposible reconciliarlos".

La URSS fue el primer país en reconocer oficialmente a Israel, dos días después de declarar la independencia el 14 de mayo de 1948.

Un año después será nombrado Ministro Adjunto de Asuntos Exteriores, cargo que desempeñará hasta 1949. En octubre de 1949, coincidiendo con la creación de la República Popular de China, es nombrado Ministro Principal de Asuntos Exteriores, cargo que ejercerá hasta 1952. Entre diciembre y febrero de 1949 y 1950 se encuentra con Mao Zedong, de visita oficial a la URSS.​

Entre 1952 y 1953 fue embajador de la Unión Soviética en el Reino Unido.​ Gromiko fue nombrado embajador soviético en el Reino Unido en una reunión de junio de 1952 con Iósif Stalin en el Kremlin. Stalin se paseaba de un lado a otro como de costumbre, contándole a Gromiko la importancia de su nueva oficina y diciendo: «El Reino Unido ahora tiene la oportunidad de desempeñar un papel más importante en la política internacional. Pero no está claro en qué dirección estará el gobierno británico con su gobierno». (...) «Es por eso que necesitamos personas que entiendan su forma de pensar». Gromiko se reunió con Winston Churchill en 1952 para no hablar de política actual, sino con nostalgia para hablar sobre la Segunda Guerra Mundial. Gromiko se reunió con Churchill nuevamente en 1953 antes de regresar a Rusia cuando fue nombrado Viceministro de Asuntos Exteriores.​

Ministro de asuntos exteriores

Entre 1953 y 1957 será de nuevo ministro adjunto de Asuntos Exteriores.​ En mayo de 1955 asistió a la firma del Tratado de Viena. En mayo, acompañando a Jruschov, visitó la Yugoslavia de Tito. En septiembre se encontró con Adenauer, de visita oficial en Moscú y en noviembre visitó la India. En febrero de 1956 se produjo el XX Congreso del Partido Comunista, donde Jruschov criticó a Stalin. Gromiko participó en el congreso como asistente. En octubre de ese mismo año tomó parte en la firma del tratado de paz soviético-japonés sin llegar a ser ratificado por Tokio. En febrero de 1957 en nombrado de nuevo ministro de Asuntos Exteriores, cargo que ejercerá durante 28 años hasta 1985. Será uno de los promotores de la idea de la détente o razryadka (разрядка). En mayo visitó a Mao y consiguió doctorarse en economía gracias a su publicación La Exportación del Capital Americano bajo el seudónimo de G. Andreev. En noviembre vuelve a visitar a Mao de incógnito.​

En septiembre de 1958 formó parte de la delegación de Jruschov que visitó los EE. UU., y en octubre hizo un viaje semejante a China. Poco después, en abril de 1960, se hace público el conflicto chino-soviético y en mayo de ese mismo año se produjo el incidente del U2. Asiste a la Cumbre americano-soviética de París. En febrero de 1961 conoce a Sukarno durante un viaje oficial a Indonesia. Según Raúl Roa Kourí, diplomático y escritor cubano, en 1960 se encontraron Jruschov y Fidel además de Gromiko y otras personalidades políticas de Cuba. En dicho encuentro se produjo la siguiente anécdota: «Entre brindis y elogios, Nikita preguntó si había entre los presentes algún viejo comunista. Honorio levantó la mano, orgulloso. El líder soviético, con sonrisa intencionada, le soltó: "¿Y no le da vergüenza que hayan sido otros quienes dirigieran la revolución?" Después, girando hacia Fidel: "¿Usted sabía que Andréi Gromiko fue embajador ante Batista? ¿Qué debemos hacerle por ese pecado imperdonable? ¿Lo fusilamos?" El Comandante, en el mismo tono, repuso que no era necesario».​

Crisis de los misiles de Cuba de 1962

En octubre de 1962 Gromiko se encontró con John F. Kennedy a causa de la crisis de los misiles en Cuba. En dicho encuentro le advirtió en nombre de la URSS al presidente de los EE. UU.: «Si los EEUU emprenden acciones agresivas contra Cuba u otros países que tengan buenas relaciones con ella, la Unión Soviética no puede desempeñar el papel de espectadora en lo que se refiere a su independencia y a prestarle ayuda en un momento difícil». Gromiko se refería como agresiones a acciones como el incidente de la bahía de Cochinos, de 1961. Según las palabras de Gromiko, Kennedy respondió: «Mi gobierno no tiene intenciones de atacar a Cuba, y la Unión Soviética puede tener la seguridad de que no existe peligro alguno para Cuba» —Kennedy añadió— «La acción en la zona de Bahía de Cochinos fue un error».​ En sus memorias, Gromiko afirma que Kennedy en ningún momento le preguntó directamente si la URSS había desplegado misiles en Cuba, por lo que pese a lo que se ha dicho en muchas ocasiones​​​ según su opinión en la reunión no debió aclarar si tenían o no misiles allí. Gromiko le dijo a Kennedy: «La ayuda soviética a Cuba tiene por fin, exclusivamente, reforzar su capacidad defensiva y desarrollar su economía de forma pacífica». Gromiko también aseguró posteriormente que notó a Kennedy nervioso, contradiciéndose a sí mismo en diversas ocasiones.​ Según afirma en sus memorias, Kennedy sufría la presión de los halcones en su propio país quienes insistían en usar la fuerza contra Cuba. Finalmente se llegó a un acuerdo​ y el presidente optó por una vía más pacífica. Para Gromiko, esta fue la entrevista más difícil de toda su carrera en la diplomacia.​

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