Anastasio Somoza García (San Marcos, Nicaragua, 1 de febrero de 1896 - Ancón, Panamá, 29 de septiembre de 1956) fue un político, militar, empresario y terrateniente nicaragüense, conocido por el nombre familiar Tacho. Fue líder de facto de Nicaragua bajo el cargo de Jefe director de la Guardia Nacional desde el 2 de enero de 1933 hasta su asesinato el 29 de septiembre de 1956, además de presidente de Nicaragua en dos ocasiones, de 1937 a 1947, y de 1950 a 1956.
De clase acomodada, era hijo del senador y hacendado Anastasio Somoza Reyes y Julia García. Se inició como empresario, ámbito en el que obtuvo poco éxito, para luego pasar a involucrarse en la política. Tras la intervención de los Estados Unidos en Nicaragua a causa de las políticas de José Santos Zelaya, que eran desventajosas para dicho país, Anastasio Somoza pasó a formar parte de la rebelión, logrando ganarse la confianza de los principales dirigentes estadounidenses en Nicaragua y ascendiendo rápidamente en la Guardia Nacional. Apoyó luego la campaña presidencial de Juan Bautista Sacasa, quien se vio presionado por el embajador estadounidense, Matthew E. Hanna, para nombrar a Somoza director de la Guardia Nacional.
A partir de entonces, Somoza se dedicó a consolidar cada vez más su posición. Sirvió como gobernador de León, cónsul de Nicaragua en Costa Rica y ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Juan Bautista Sacasa, manteniendo además la dirección de la Guardia Nacional. Esto le sirvió para ordenar el asesinato del general Augusto César Sandino y luego de un largo listado de sus seguidores, tras lo cual finalmente Somoza perpetró un golpe de Estado y forzó a Juan Bautista Sacasa a renunciar.
Somoza pasó a ocupar la presidencia de Nicaragua con el pleno apoyo de Estados Unidos, consolidando su poder mediante la persecución política y la represión, consiguiendo mantenerse al frente de Nicaragua durante casi dos décadas, al mismo tiempo que fue capaz de amasar una vasta fortuna que lo convirtió a él y a su familia en una de las más acaudaladas de toda Latinoamérica, siendo Somoza catalogado, poco antes de morir, como uno de los hombres más ricos del continente Americano por la revista Bohemia.
El 21 de septiembre de 1956, Somoza sufrió un atentado en la ciudad de León (Nicaragua) a manos del poeta Rigoberto López Pérez. Fue internado en el Hospital de la Zona de Canal de Panamá, donde pocos días después murió debido a una mala praxis. Su hijo Luis Somoza Debayle lo sucedió en el poder. La familia Somoza estuvo en el poder en ese país hasta 1979.
Durante su juventud fue enviado a vivir a Filadelfia (Estados Unidos), donde cursó estudios en la escuela Piero Bernate de Administración Empresarial. Tras su retorno a Nicaragua, intentó con poco éxito establecerse como empresario. En 1925 participó en la insurrección del general Chamorro que llevó al poder al Partido Liberal. A la llegada de los marines estadounidenses al país (1926) su acento inglés y su matrimonio con la nicaragüense de origen francés Salvadora Debayle, miembro de una prestigiosa y acaudalada familia, fueron de los factores por los cuales ascendió rápidamente en los puestos más importantes del Estado. A Salvadora la conoció en los Estados Unidos e incluso fue su guardaespaldas. Con su esposa tuvo tres hijos: Lillian, Luis y Anastasio (Tachito), los tres nacidos en la ciudad de León. Antes de su matrimonio había tenido un hijo ilegítimo, José R. Somoza, con Claudia Rodríguez, una sirvienta de la casa de su madre.
Cuando nació su primer nieto, hijo mayor de su hija Lillian, lo condecoró con la máxima orden de Nicaragua y lo declaró «comodoro del aire». Somoza protegía a toda su familia, incluyendo tíos y primos. En aquella época cualquiera que tuviera alguna relación de parentesco con el matrimonio Somoza Debayle era privilegiado. Afirmaba que era un conquistador de mujeres y decía tener varias amantes. Aun así hasta el día de su muerte también afirmaba estar enamorado de su esposa Salvadora. De la misma manera en que amaba a los suyos, fue igualmente implacable contra los que se opusieron a sus designios dictatoriales y totalitarios. Y no le tembló la voz ni la mano al ordenar la eliminación de los campesinos que Augusto C. Sandino había organizado en cooperativas, en el norte del país.
Para elevar el nacionalismo de los nicaragüenses, ordenó construir edificios modernos y carreteras. Pronto la capital era la más moderna y próspera de América Central, famosos llegaban a Nicaragua a pasar sus vacaciones e incluso a mediados de los años cuarenta apareció una canción en inglés que fue muy popular en aquella época llamada: «Managua, Nicaragua», que describía a la ciudad de Managua como un paraíso para los turistas, llena de diversión. El dibujante belga Hergé, autor del personaje Tintín, se inspiró en la corrupta Nicaragua somocista para su cómic Tintín y los pícaros.
Somoza arregló los matrimonios de dos de sus hijos con miembros de las familias más prestigiosas y ricas de Nicaragua emparentados con su esposa Salvadorita: su hija Lillian Somoza Debayle se casó en 1943 (el día del cumpleaños de su padre) con su primo Guillermo Sevilla Sacasa. La boda de gran lujo tuvo como padrinos al presidente de Costa Rica Rafael Calderón Guardia y su primera esposa Yvonne Clays Spoelders. Lillian y su esposo Guillermo partieron a Washington D. C., donde él fue embajador vitalicio hasta la revolución en 1979.
El hijo menor de Somoza, Anastasio Somoza Debayle fue persuadido a casarse con su prima estadounidense Hope Portocarrero. Al gusto de Somoza, Hope, sobrina política y nueva nuera, era una atractiva mujer universitaria con modales de princesa y considerada la mujer mejor vestida en Nicaragua. Un dicho de Somoza era: «Hope tiene clase». El matrimonio entre Anastasio y Hope funcionó bien al inicio, pero las constantes infidelidades de Somoza Debayle hicieron que finalmente Hope pidiera el divorcio en 1978.
Jefe director de la Guardia Nacional
Somoza fue diplomático en Costa Rica (1929), subsecretario de Relaciones Exteriores al momento del terremoto de Managua del 31 de marzo de 1931 (su palacete sirvió como residencia presidencial, de forma temporal, al presidente José María Moncada), director auxiliar de la Guardia Nacional (GN) en 1932 y finalmente jefe director de esta (en 1933). Durante la ocupación, los marines lucharon contra las fuerzas del líder guerrillero Augusto C. Sandino, fundador del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional (EDSN). Cuando en enero de 1933 las fuerzas estadounidenses evacuaron el país, dejaron al general Somoza como encargado de la Guardia Nacional.
Asesinato de Augusto C. Sandino
Como jefe director de la Guardia Nacional, Somoza planeó el asesinato del general Sandino, firmando un documento con 14 miembros de la Guardia Nacional. Tanto Somoza como Sandino eran masones, y la masonería prohíbe que un masón le haga daño a otro masón de manera directa. Entonces Somoza le ordenó al capitán Delgadillo que asesinara a Sandino. En la noche del 21 de febrero de 1934, después de que Sandino y sus acompañantes hubieron cenado con el presidente Juan Bautista Sacasa –tío político de Tacho,– y bajaron de la Casa Presidencial de la Loma de Tiscapa en un automóvil (en la capital Managua) por la Avenida Central, un grupo de soldados encabezados por el capitán Lisandro Delgadillo detuvo el auto frente al cuartel y cárcel de El Hormiguero (llamado así porque frente a su costado este, había un matadero donde ahora está el Campo de Marte).
Los guardias metieron en dicha prisión a don Gregorio Sandino (padre de Sandino) y a don Sofonías Salvatierra, mientras a Sandino y sus generales Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor fueron conducidos a un predio baldío en las afueras de la ciudad, donde hoy en día está el barrio Larreynaga, pues Managua ha crecido, y delante de una fosa común previamente excavada los asesinaron con fusiles Springfield 1903 estadounidenses, calibre 7.62 × 63 mm y subfusiles Thompson estadounidenses de 11.43 mm, de un pelotón de fusilamiento. Antes de enterrarlos se llevaron los cadáveres para que Somoza los viera personalmente. Mientras tanto Tacho estaba en un recital poético en el Campo de Marte, hecho por la poetisa peruana Zoila Rosa Cárdenas, que recitó poemas del nicaragüense Rubén Darío.