Tal Día como Hoy

Anastasio I (emperador)

Emperador romano de oriente (491-518)

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Flavio Anastasio (en latín: Flavius Anastasius; c. 430-9 de julio de 518) apodado Dicoro (en latín: Dicorus) fue emperador de Bizancio desde el 11 de abril de 491 hasta su muerte.

Nació en Dirraquio, no más tarde del año 430. A la muerte de Zenón, en el año 491 no hubo sucesor directo,​ y Anastasio, que desempeñaba un cargo administrativo sin demasiada relevancia, decurión de los silentiarius, el cuerpo palatino que debía asegurar el orden en palacio,​ y que era bastante popular entre el pueblo, fue elegido sucesor por la viuda del emperador fallecido: Ariadna, hija de León I y madre de León II,​ con la que contrajo matrimonio poco más de un mes después de ser coronado emperador, el 20 de mayo de 491. Esta acción de Ariadna iba en contra de los deseos del propio Zenón, que había querido que su hermano Longino lo sucediera. Anastasio se casó con Ariadna y desterró a Longino a la Tebaida para que muriese de hambre.​ El matrimonio no tuvo descendencia, según algunos historiadores debido a la avanzada edad de Anastasio,​ que tenía más de sesenta años cuando subió al trono. En cualquier caso, sus sobrinos y sus descendientes tuvieron una influencia importante durante al menos cinco generaciones.​

Se cuenta que cuando apareció por primera vez frente al pueblo con la púrpura imperial, este le cantó “Reina, Anastasio! ¡Reina como has vivido!”.​

Anastasio era un hombre muy inteligente, culto y buen administrador. A diferencia de casi todos sus predecesores, provenía de una familia de habla griega.​ Se le adjudicó el sobrenombre de Dicorus («dos pupilas»), ya que tenía los ojos de dos colores diferentes, negro y azul.​

Su reinado comenzó bajo los mejores auspicios, aunque posteriormente se vería alterado por las guerras y las disensiones religiosas.

Anastasio I puso en marcha un conjunto de reformas económicas​ que provocaron una prosperidad y un desarrollo nunca antes visto. En el 498 llevó a cabo un saneamiento del sistema monetario, que, tal y como había sido creado, daba lugar a una fuerte inflación. La gran reforma de Diocleciano y Constantino I había establecido una moneda de oro, el solidus, que conservaba su valor con el tiempo, pero no ocurría lo mismo con la del cobre, el nummus, que experimentaba una importante depreciación, que provocaba la mencionada inflación. Esto afectaba especialmente a los intercambios más fundamentales, debido a que eran los que utilizaban piezas de menor denominación. Para controlar la inflación, Anastasio fraccionó este tipo de moneda en distintos valores de cuarenta, veinte y diez nummi, mientras que aseguraba su pureza y estabilidad en relación con el solidus. Las nuevas piezas se acuñaron en Constantinopla, Antioquía y Nicomedia. Esta moneda de bronce constituida por Anastasio continuó siendo la moneda imperial típica hasta mediados del siglo VII.​

También se pusieron en práctica una serie de medidas y transformaciones en el ámbito fiscal. Para empezar, se condonaron impuestos atrasados a provincias devastadas o con problemas para poder efectuar los pagos. Anastasio también reajustó el fisco para adecuarlo a una nueva situación de menor presión militar e impositiva. Desde los tiempos de Constantino, todas las actividades comerciales quedaban gravadas sin una carga pagadera en oro y plata, cada cinco años primero, más tarde cada cuatro. Anastasio en el año 498 obtuvo el favor popular cuando abolió el impuesto del chrysargiron o collatio lustralis, a su vez los bienes de los comerciantes podían ser confiscados en cualquier momento si las tropas lo necesitaban. Esta situación quedó anulada, de modo que las actividades económicas urbanas experimentaron un aumento de la seguridad y desplegó gran energía en la administración del Imperio.​ Anastasio abolió este impuesto y quemó públicamente todos los documentos que tenían relación con él. Esto satisfizo sobre todo a la Iglesia, porque al afectar directamente a los ingresos de las prostitutas, sancionaba legalmente el vicio. Desde comienzos del siglo IV este impuesto alcanzaba a todos los oficios y profesiones del Imperio, además de los sirvientes, los mendigos, las prostitutas, etc. Es posible que también se extendiera a los instrumentos de trabajo y al ganado doméstico de las mujeres. De esta forma, eran las clases pobres las que más sufrían este impuesto. La eliminación de esta tasa despojó al Tesoro de una renta considerable, aunque estas pérdidas fueron en parte compensadas con la constitución de un nuevo impuesto, la chrysoteleia, “impuesto-oro”, o impuesto en metálico en vez de en especies. Es bastante posible que se tratara de una contribución territorial que fuera destinada al mantenimiento del ejército, y que afectara de forma muy importante a las clases más desfavorecidas. También suprimió, a propuesta de su hombre de confianza, el sirio Marino, prefecto del pretorio, el sistema por el cual las corporaciones de las ciudades (curiae) se encargaban de la recaudación de los impuestos, que gravaban las municipalidades. Se establecieron cargos específicos para realizar esta actividad, los denominados vindices. Este nuevo sistema de recaudación, que aumentó bastante las rentas imperiales, fue alterado por los sucesores de Anastasio.​ Con esta medida se liberó a las clases altas urbanas de esta carga fiscal y se frenó la huida de la ciudad hacia el mundo rural que esta provocaba.​

La administración recaudó impuestos más cuantiosos mientras que los contribuyentes pagaban menos que antes. Las cargas que el Estado imponía a la economía se redujeron, lo que mejoró el funcionamiento gubernamental y el ejército bizantino. La mayoría de sus miembros recibía buenos pagos, lo que provocaba que cada vez se incorporasen al ejército más hombres nativos de Bizancio. El ejército, de esta manera, ya no dependía de los bárbaros o de los isaurios.​

Con el tiempo su restrictiva política económica le hizo impopular y le granjeó fama de avaro, aunque consiguió acrecentar el tesoro imperial en 320 000 libras de oro, según el historiador Procopio.​​ Prohibió que se celebrasen combates de animales salvajes en los circos, provincias y ciudades, especialmente en el Oriente devastado por la guerra pérsica, y banquetes nocturnos en la capital del Imperio. También puso en marcha un importante programa de construcciones, como la Muralla Larga, el acueducto, el faro de Alejandría, entre otros. La economía de Anastasio desempeñó un papel importante en las acciones y medidas que pondría en práctica su segundo sucesor,​ Justiniano I. A su muerte en el año 518, había creado un leal ejército formado por 150 000 soldados.​

Se vio envuelto en dos grandes guerras: la guerra isáurica y la guerra persa. La primera se desarrolló entre 492 y 496 y se originó por la revuelta de los seguidores del hermano de Zenón, Longino, cuando este fue desterrado por el emperador a la Tebaida, en Egipto. Al descubrirse que a la muerte de Zenón habían planeado una conspiración contra el nuevo emperador, Anastasio les confiscó sus bienes, les quitó los cargos importantes que ocupaban, los expulsó de la capital​ y disolvió la guardia isauriana que había creado León I, que, a pesar de haber sido provechosa para acabar con los germánicos durante el reinado de Zenón, había logrado tanta importancia que podía ser peligrosa.​ A esta medida le siguió un combate extremamente largo y difícil, y solo tras seis años de lucha se logró someter totalmente a los isáuricos en su país de origen. Muchos de ellos fueron deportados a Tracia.​ Aunque el ejército principal de Longino fue derrotado en la batalla de Cotyaeum, en Frigia, la resistencia de sus seguidores pervivió en las montañas isaurias hasta 496 o 498. Además, la guerra debilitó al Oriente lo suficiente para que los persas obtuvieran algunas victorias en las fronteras y se hicieran con algunas de sus fortalezas.​

La guerra contra Persia tuvo lugar entre 502, cuando los persas invadieron Siria, y 505, y en ella las ciudades de Teodosiópolis y Amida fueron tomadas por el enemigo. La reacción de Anastasio no fue como las de León I o Zenón, que fueron desastrosas, sino que esta vez Anastasio reunió a 52 000 hombres, y al cabo de dos años los bizantinos habían expulsado a los invasores de aquellos territorios.​ Los persas sufrieron pérdidas severas, y los romanos recuperaron Amida. En 506, ambos contendientes, exhaustos por el esfuerzo bélico, firmaron la paz, respetando el statu quo. Poco después Anastasio ordenó la construcción de la fortaleza de Daras, para poder vigilar Nísibis.

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