Tal Día como Hoy

Ananías Maidana Palacios

Político paraguayo

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Ananías Maidana Palacios (Encarnación, Departamento de Itapúa, Paraguay; 26 de julio de 1923 - Asunción, Distrito Capital, Paraguay; 30 de octubre de 2010)​ fue un profesor y político paraguayo, secretario general del Partido Comunista Paraguayo entre 1989 y 2007, y candidato a senador por la Alianza Patriótica Socialista en el 2008, coalición política en la cual el PCP participó. Durante la dictadura de Stroessner, estuvo preso por 24 años.

Nació el 26 de julio de 1923 en Encarnación, Paraguay, donde cursó sus estudios primarios en la Escuela Normal N.º 4 “Clementina Irrazábal”, en la cual también prosiguió sus estudios secundarios. A escasos tres meses de la culminación de los mismos, el régimen de Higinio Morínigo inició una persecución política que lo llevó a trasladarse a Asunción, donde fijó residencia en la clandestinidad.

Deseando terminar su profesorado, se inscribió en la Escuela Normal N.º 2 donde era intensamente buscado por la Policía, deteniendo equivocadamente a un individuo con similares características que terminó torturado. Tuvo dos hijas: Estela María Victoria Maidana Centeno y Teresa Beatriz Maidana Filártiga.

Ananías Maidana comentó que en su juventud fue colorado, llegando inclusive a militar en las filas de la juventud de dicho partido.

Sin embargo, en 1940, a los dieciséis años de edad, Maidana se convierte en comunista, luego de ver como, según él, eran explotados unos obreros en una fábrica.​

En 1947, tras participar con la Juventud Comunista Paraguaya (ala juvenil del Partido Comunista Paraguayo), y manifestarse en contra la dictadura del general Higinio Morínigo, fue apresado, torturado y trasladado a una cárcel pública de Asunción, que estaba ubicada donde hoy funciona la Universidad Católica de Asunción.

Entre los años 1947 y 1949, eran cerca de 4000 los presos políticos, de todas las corrientes, figurando entre ellos 132 jefes y oficiales del Cuadro Permanente del Ejército. De esta forma se castigó la insurrección democrática que se conoce como la Revolución de Concepción de 1947.

Todos los presos eran torturados, pudiendo nombrarse al mayor Franco, hermano del coronel Rafael Franco, y al teniente coronel Vázquez. Posteriormente, la mayoría fue confinada o desterrada. Ananías Maidana, junto con otros dirigentes y militantes comunistas pasaron nuevamente a la clandestinidad.

En 1950, fue apresado en la calle y golpeado brutalmente con pistola y con fusil, arrastrando toda su vida las secuelas de esos golpes.

Logró salir en 1952 gracias a la solidaridad nacional e internacional y mediante las gestiones de los familiares, quienes en todo momento desempeñaron un papel vital para salvar la vida y conquistar la libertad de los presos. En lugar de solicitar un exilio, Ananías pasó nuevamente a la lucha clandestina contra el régimen.

Bajo la dictadura de Stroessner fue buscado intensamente por la Policía. El 3 de junio de 1959, cuando participaba de la conducción democrática y unitaria antidictatorial, fue apresado y golpeado en plena calle. Mediante la violencia represiva, el stronismo pretendió aplastar un gran movimiento popular que tenía de epicentro al movimiento obrero y estudiantil. La clase obrera, en su mayoría sindical dirigida por colorados, realizó una huelga general que quebrantó la base social de sostenimiento del gobierno. A esto se sumó la gran huelga y las manifestaciones estudiantiles y juveniles de abril, mayo y junio de 1959, que produjo una crisis en el Partido Colorado.

En ese tiempo comienza un nuevo calvario para Ananías Maidana, que duraría veinte años de encarcelamiento en calabozos de castigo y en el campo de concentración en la ciudad de Emboscada, junto con sus camaradas el profesor Antonio Maidana (después secuestrado-desaparecido el 27 de agosto de 1980), el profesor Julio Rojas, Alfredo Alcorta, entre centenares de presos de todos los partidos políticos y movimientos sociales.

En la Comisaría 3.ª, Ananías estuvo durante diecisiete años en un calabozo de 1,7 m × 4,7 m con otros quince presos políticos, calabozo que fue bautizado «El panteón de los vivos», pues allí no tenían luz ni ventilación. El baño se encontraba dentro del calabozo. Pasaban semanas y meses sin ver la luz del sol.

En 1961, fue visitado en prisión por el arzobispo de Asunción, monseñor Felipe Santiago Benítez, y en 1963 por una delegación humanitaria de seis diputados y seis senadores chilenos,​ quienes arribaron a Paraguay para conocer las condiciones de encierro en el Paraguay de Stroessner. No pudieron entrar debido al hedor que despedía el calabozo.

Uno de los visitantes solidarios, al ver la humedad y las condiciones horribles en que se encontraban los detenidos, atinó a preguntar si cuántas horas llevaban detenidos ahí en esas condiciones, a lo que los presos contestaron que hacía cinco años que sobrevivían en esas condiciones infrahumanas. El comentario de los chilenos fue que habían recorrido varios países de Asia, África y Oceanía, y que jamás habían visto esas condiciones tan inhumanas como las que existían en Paraguay. Recalcaron enfáticamente que era una ignominia tener a seres humanos en esas condiciones, más aún como castigo a estos hombres por sus ideales.

Cuando los obispos católicos reclamaban la libertad de estos presos enterrados en vida, Stroessner les contestaba cínicamente: «No se preocupen porque ellos están condenados a morir en prisión».

Cuando la presión internacional se hizo muy fuerte Stroessner confesó: «Estos no son mis presos», dando a entender que estaban a cargo de los altos mandos, subordinados a la CIA, que era la que imponía las estrategias sobre la base de la Doctrina de la Seguridad Nacional, durante la Guerra Fría.

A finales de la década de 1970, fueron encerrados en el campo de concentración de Emboscada junto con centenas de luchadores sociales y políticos, especialmente de origen campesino. Y liberado en 1978, fue condenado al exilio, yendo a Suecia y luego a la Unión Soviética, desde donde denunció los crímenes de Stroessner y promovió la solidaridad con Paraguay, a través de una intensa labor periodística y política.

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