Amparo López Jean (Culleredo, 30 de octubre de 1885 - Montauban, 12 de noviembre de 1942) fue una activista galleguista, sufragista (luchaba por el voto femenino) y presidenta de la Agrupación Republicana Femenina de La Coruña.
Hija de Adela Jean (llamada Adela de Jean, de origen francés, que se quitaba el «de» nobiliario; era maestra de escuela en Culleredo) y de Sabino-María López (abogado y secretario del consejo de esa ciudad), nació en Culleredo y se crio en la vecina aldea de Vilaboa (dentro del municipio de Culleredo) en los suburbios de La Coruña.
En su casa se hablaba solo gallego. La gente criticaba a su madre por dejar que su hija hablara en ese «dialecto de ignorantes», pero ella decía que estaba muy bien así. En la aldea montaba los caballos a pelo.
Años más tarde se trasladó con su madre, ya viuda, a La Coruña. En esta ciudad se matriculó en el Instituto Eusebio da Guardia y posteriormente estudió Magisterio. Fue la primera mujer bachiller de La Coruña.
Al mismo tiempo estudió canto y piano bajo la dirección del músico coruñés José Baldomir, y pintura con Máximo Ramos. Dio clases en la misma escuela que su madre.
Empezó a convivir ―sin casarse, lo que era un escándalo en esa época― con el conocido escritor, periodista y político republicano César Alvajar (La Coruña, 1892 - París, 1965). Recién se casaron cuando empezaron a tener hijos, y lo hicieron por los niños, para que no fueran discriminados en la escuela.
Fue la madre de Ana María (1918-2005), Javier (1920-1996), Amparo, María Teresa (1922-2016) y
Agustín Alvajar López (fallecido de bebé).
Aunque en su infancia había sido gallegohablante exclusiva, en su casa de familia ahora se hablaba castellano.
De acuerdo con sus convicciones religiosas, hizo que todos sus hijos tomaran la primera comunión.
Entre 1933 y 1936 tuvo un papel muy destacado en la Agrupación Republicana Femenina, de la que fue secretaria y después presidenta. En 1935 se unió al Partido Galleguista.
Su hija Ana María dejó los estudios secundarios para dedicarse al violín. Con 18 años fue primer violín en la Orquesta Sinfónica de La Coruña. Su otra hija, Amparito, aprendió a tocar el piano (como la propia Amparo).
Con el triunfo del Frente Popular, su esposo fue nombrado gobernador civil, por lo que a fines de junio de 1936 se trasladaron a Soria con sus hijas ―menos su hija mayor Ana María, que se quedó a estudiar en La Coruña―.
El 18 de julio de 1936, el militar Francisco Franco perpetró un golpe de Estado contra la incipiente democracia española. La guerra sorprendió en La Coruña a sus dos hijos Ana María y Javier. Este fue reclutado por el ejército nacional. La familia se deshizo y nunca más se volvió a reunir.
A medida que las fuerzas golpistas invadían el territorio de España, Amparo López, su esposo César Alvajar y sus hijas Amparo y Teresa se mudaron a Madrid ―donde pasaron hambre―, y después a Valencia. Amparo dio clases en un colegio en Manises. Allí su buen amigo Castelao fue padrino de la boda de su hija Amparo con el escritor y editor Arturo Cuadrado (1904-1998).
Escapando de los franquistas, se mudaron a Barcelona. Allí Amparo López Jean fue nombrada secretaria general del Grupo de Mujeres Galleguistas y vocal del Comité Ejecutivo del Partido Galeguista, que presidía Ramón Suárez Picallo. Colaboró en los comités de ayuda a los soldados gallegos en el frente de batalla, y ocupándose de grupos de niños y niñas.
Javier tuvo que esconderse mucho tiempo después de un juicio sumarísimo por haberse pasado del frente franquista al republicano para poder reunirse con sus padres en Barcelona. No lo logró: las carreteras estaban cortadas y tuvo que volver a La Coruña. Llegaría a ser delegado del Consejo de Galicia en Europa.
Amparo (hija) ―que fue colaboradora del político Santiago Casares Quiroga (1884-1950)― huyó en barco a Argentina.