El ajolote (Ambystoma mexicanum) es una especie de anfibio caudado de la familia de los ambistomátidos relacionado con la salamandra tigre. Fue descrito originalmente por George Kearsley Shaw y Frederick Polydore Nodder bajo el sinónimo de Gyrinus mexicanus. Es endémico del sistema lacustre de la Cuenca de México y ha tenido una gran influencia en la cultura mexicana. Se encuentra en peligro crítico de extinción por la pérdida de hábitat, introducción de peces depredadores exóticos, sobreexplotación, contaminación, venta ilegal para el tráfico de mascotas y su consumo como alimento. Es una especie neoténica, es decir, puede alcanzar la madurez sexual reteniendo sus características larvarias, es decir, no completando el proceso de metamorfosis al contrario que la mayoría de los anfibios.
Los ajolotes se clasifican dentro de la familia de los ambistomátidos. Inicialmente se les denominó Gyrinus mexicanus, pero en la actualidad pertenecen al género Ambystoma. También en un principio se les confundió con larvas de la salamandra tigre (Ambystoma tigrinum) que no hubieran experimentado la metamorfosis. Sin embargo, hoy se les reconoce como especies distintas. El nombre común de la especie deriva del náhuatl āxōlōtl (pronunciación: ), término compuesto a su vez por atl (‘agua’) y xōlōtl (‘animal, monstruo’), significando en conjunto ‘animal acuático’ o ‘monstruo de agua’.
Un ajolote adulto, a la edad de dieciocho a veintisiete meses, tiene una longitud entre 15 y 35 cm, siendo más común que tengan un tamaño cercano a los 23 cm y es raro que lleguen a medir más de 30 cm. Los ajolotes poseen características típicas de los renacuajos y las salamandras, que incluyen tres pares de branquias externas y una aleta caudal que se extiende desde detrás de la cabeza hasta la cloaca. Las branquias externas generalmente se pierden cuando las salamandras maduran hasta la edad adulta, pero el ajolote puede mantener esta característica (branquias externas); esto se debe a la evolución neoténica, en donde los ajolotes están mucho más adaptados al agua que otras especies de salamandras.
Las cabezas de los ajolotes son anchas y sus ojos no tienen párpados. Sus extremidades están subdesarrolladas y poseen dedos largos y delgados. Los machos se identifican por sus cloacas hinchadas, mientras que las hembras se destacan por sus cuerpos más anchos. Tres pares de tallos branquiales externos se originan detrás de sus cabezas. Su utilidad es mover y oxigenar el agua. Las ramas branquiales externas están revestidas de filamentos para aumentar el área de intercambio de gases.
Los ajolotes tienen dientes vestigiales apenas visibles. El principal método de alimentación es por succión, durante la cual las hendiduras branquiales se cierran. Las branquias externas se usan para la respiración, aunque también para el bombeo bucal, que consiste en tragar aire de la superficie para proporcionar oxígeno a los pulmones.
Su dieta es muy variada y en vida silvestre incluye pequeños peces, alevines y acociles. En cautiverio, se les alimenta comúnmente con gusanos tubifex, lombrices de tierra, larvas de tenebrios, y otros gusanos.
Los ajolotes tienen cuatro genes de pigmentación; cuando mutan crean diferentes variantes de color. Los ajolotes salvajes son normalmente de color marrón con un matiz verde oliva y manchas doradas. Los seis colores de ajolotes más comunes derivados de una mutación son los siguientes:
Leucístico: rosa pálido con ojos negros, en algunas veces con un vientre matizado de azul.
Leucístico sucio: leucístico con manchas oscuras; esto ocurre como método de camuflaje.
Albino: rosa pálido a blanco con ojos rojos; es el color más común en los ajolotes, incluso más que en otras criaturas.
Albino dorado: Albino matizado de dorado con ojos dorados.
Axántico: gris o plata con ojos negros.
Melanístico (o hipermelanístico): negro a azul oscuro sin motas doradas ni tono verde oliva.
Además, existe una amplia variabilidad individual en el tamaño, el número y la intensidad de las manchas doradas. Existen ejemplares con coloración modificada artificialmente como con la GFP.
Debido a que los criadores de mascotas con frecuencia cruzan las variantes de color, los ejemplares mutantes homocigotos dobles son comunes en el comercio, especialmente los ajolotes blancos/rosados con ojos rosados que son mutantes homocigotos dobles, que mantienen tanto el rasgo albino como el rasgo leucístico. Los ajolotes también tienen una cierta capacidad para alterar su color y así proporcionar un mejor camuflaje al cambiar el tamaño relativo y el grosor de sus melanóforos.
Los ajolotes, que son criaturas solitarias, alcanzan la madurez sexual al año de edad y su época de desove en libertad se da en febrero. Los machos buscan a las hembras, posiblemente mediante feromonas, y bailan una danza de cortejo llamada "hula", sacudiendo la cola y la parte inferior del cuerpo, a la que la hembra responde propinando un golpe con el hocico.
A continuación, el macho deposita espermatóforos, o paquetes de esperma, en el suelo del lago, que la hembra recoge con su cloaca (una cavidad corporal) para luego fecundar sus huevos.
Las hembras pueden poner hasta mil huevos (aunque la media es de unos 300) sobre material vegetal o rocas, lo que las protege de los depredadores. Al cabo de dos semanas eclosionan y, sin necesidad de cuidados parentales, las larvas salen a nadar solas.