Tal Día como Hoy

Amancio Amaro

Futbolista español

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Amancio Amaro Varela (La Coruña, 16 de octubre de 1939-Madrid, 21 de febrero de 2023),​​ más conocido simplemente como Amancio, fue un futbolista español, jugador histórico del Real Club Deportivo de La Coruña y del Real Madrid Club de Fútbol y presidente de honor del Real Madrid desde el 2 de octubre de 2022. Campeón de Europa de clubes y selecciones y ganador del Balón de Bronce (1964), es considerado junto a Luis Suárez como uno de los mejores jugadores gallegos de todos los tiempos por palmarés y trayectoria.​​

Lideró junto a Paco Gento la histórica generación de futbolistas españoles del Real Madrid C. F. de la década de 1960,​ denominado como el «Madrid de los yeyé», que dominaban el fútbol del país y que lograron la sexta Copa de Europa de la historia del club con un equipo formado exclusivamente por jugadores españoles y con el que registró los mayores logros de su carrera.

Apodado como «El Brujo» por su facilidad para realizar regates y jugadas inverosímiles o de gran dificultad,​ se retiró después de 18 temporadas en el fútbol profesional donde acumuló un total de 14 títulos habiendo anotado 224 goles en 579 encuentros y haberse proclamado tres veces máximo realizador del campeonato de liga, uno de Segunda División, y dos de Primera. Fue internacional absoluto con la selección española con la que disputó 42 partidos y anotó once goles, siendo su mayor logro la conquista de la Eurocopa 1964.

Dichos éxitos hicieron que figurase como el 47.º mejor futbolista de todos los tiempos para la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol - IFFHS (en inglés: International Federation of Football History and Statistics) en abril de 1990,​ y como el 8.º mejor jugador español del siglo xx.​ Además le fueron concedidas dos Medallas de Plata al Mérito Deportivo,​ y en 2001 le fue concedida la Medalla de Oro por su trayectoria deportiva entre muchas otras.​​

Amancio empezó su carrera futbolística a los quince años cuando ingresó en un equipo juvenil de su ciudad natal, el Victoria Club de Fútbol, equipo que abandonó tras cuatro años para incorporarse al más grande del fútbol gallego en la temporada 1958-59, el Real Club Deportivo de La Coruña, que en aquella época militaba en la Segunda División.

Tras debutar profesionalmente el 28 de septiembre en un partido frente al Real Avilés Club de Fútbol con derrota por 0-1, a mitad de temporada se convirtió en uno de los referentes del equipo.​ En su primera temporada el equipo finaliza a mitad de tabla, pero las siguientes fue uno de los candidatos al ascenso, que se produjo finalmente en su cuarto año. Amancio fue el gran artífice de la promoción del equipo a la máxima categoría al ser el máximo realizador absoluto del campeonato tras anotar 25 goles en 26 partidos.​ Sus grandes actuaciones llamaron la atención de los ojeadores de los grandes equipos por hacerse con sus servicios, entre ellos algunos como el Real Oviedo, el Club de Fútbol Barcelona o el Real Madrid Club de Fútbol.​ Tras una reunión en Coruña para acercar posturas con los barcelonistas, llegó una oferta de Madrid que le hizo decantarse por éstos. Sin embargo, no fue fácil debido a las pretensiones económicas del club gallego para dejarlo marchar.​

Su esplendor en el Real Madrid

Tras dos reuniones fallidas, donde los deportivistas fijaron una alta cantidad para el traspaso, no fue sino la insistencia del entonces presidente madridista Santiago Bernabéu por la que se consumó finalmente el fichaje del jugador.​ Una alta suma y varios jugadores fue el precio final que el presidente firmó, previo al desacuerdo de la junta directiva y social por su fichaje y que desconocía los movimientos de Bernabéu.​ Fue una operación arriesgada que puso en jaque a la economía del club. Sin embargo, el rendimiento deportivo acabó por dar la razón al mandatario, y por sanear la maltrecha economía.​

El club madrileño, quien pretendía seguir con su impresionante dominio en el fútbol español y europeo se reforzó además con otros futbolistas para comenzar la transición de un equipo, el denominado «Madrid de Di Stéfano» o de las cinco Copas de Europa, que comenzaba a cargarse de veteranos. Junto a él también llegaron Ignacio Zoco, Lucien Müller y Yanko Daucik.​

El jugador debutó con el club en competición europea frente al Royal Sporting Club Anderlecht que finalizó con un empate a tres goles en el Estadio Santiago Bernabéu.​ Tras la eliminatoria, se estrenó en liga frente al Real Betis Balompié en Sevilla, con un resultado favorable de 2-5. Fue el autor del 2-3 que puso en ventaja a su equipo antes de que Ferenc Puskás sentenciase con dos goles de su hat-trick. Amancio era junto al magiar la referencia atacante del equipo entrenado por Miguel Muñoz, y en donde un veterano Alfredo Di Stéfano había retrasado su posición y se encargaba más del juego de creación. Consiguió anotar 15 tantos en 38 encuentros de la temporada, seis menos de los anotados por el hispano-argentino, siendo el tercer máximo realizador en su primera temporada, que sirvieron para conquistar su primer título de liga. Tras él llegaron otros ocho.

Poco a poco su fama alcanzó gran renombre internacional y con apenas un par de años en Madrid, la Milan Associazione Calcio intentó su fichaje en 1964, pero el valor del jugador, cuadriplicado desde su llegada, fue demasiado para un club italiano que pretendía al recién consagrado campeón de Europa de selecciones para contrarrestar el efecto que tenía su compatriota Luis Suárez en el Football Club Internazionale, vecino y rival histórico de los milaneses.​ Su gran habilidad en el regate y su acierto goleador le llevaron a conquistar el Balón de Bronce y convertirse en titular del equipo. Dos años después un gol suyo en la final sirvió para conquistar la Copa de Europa, sexta del club, tras perder la final de 1964 y superar un largo período lesionado. En la máxima competición europea fue además uno de los goleadores más prolíficos de la época.​

Ya como referente del Real Madrid C. F., tuvo el honor de ser convocado en 1968 para formar parte del plantel de la selección mundial FIFA, en un partido frente a la selección brasileña en conmemoración por el décimo aniversario de la consecución de su primer campeonato del mundo.​ Pese a retrasar su posición continuó como uno de los referentes del ataque y del equipo junto al veterano Gento, Manuel Velázquez, José Martínez Pirri e Ignacio Zoco.

Amancio se retiró el 30 de junio de 1976 tras haber disputado 471 partidos en los que anotó 155 goles, situándose como cuarto máximo anotador de la historia del Real Madrid C. F., por detrás de Alfredo Di Stéfano, Ferenc Puskás y Paco Gento.

Etapa como entrenador: gestación de la «Quinta de El Buitre»

Tras la etapa en activo pasó al cuerpo técnico del club madrileño, primero en los categorías formativas con la dirección del equipo juvenil hasta pasar años después a hacerse cargo en 1982 del Castilla Club de Fútbol, el equipo filial, cuando el electo presidente Luis de Carlos lo incorporó nuevamente al club.​

Fue el periodista Julio César Iglesias el primero en usar el apelativo, en un artículo publicado por el diario El País el 14 de noviembre de 1983 titulado «Amancio y la quinta del Buitre».​​ En él, Iglesias hablaba de un grupo de cinco futbolistas que por entonces destacaban en el Castilla, que se proclamó campeón de la Segunda División de España 1983-84.

El hecho se produjo bajo su dirección tras superar en la última jornada al también filial Bilbao Athletic de Julio Salinas y Genar Andrinua que entrenaba José Ángel Iribar. El equipo estaba formado por la mítica generación de «La Quinta de El Buitre» que iba alternando su actuación en el filial con apariciones en la primera plantilla.​ La misma estuvo formada por Emilio Butragueño —líder deportivo de la generación—, Míchel González, Miguel Pardeza, Manolo Sanchís y Rafael Martín Vázquez.

La expectación por ver a los jóvenes futbolistas era tal que en ocasiones disputaba sus partidos en el Estadio Santiago Bernabéu. Sus partidos llevaban casi tantos espectadores como los partidos del primer equipo, como los partidos de Copa del Rey o frente al citado Bilbao Athletic con quien mantenía una gran rivalidad y disputa, y que llegaban a reunir hasta a ochenta mil espectadores.​ Sus resultados además se vieron secundados por grandes actuaciones en la Copa del Rey, competición que disputó hasta la prohibición de la Federación a equipos filiales, y en donde eliminó a varios equipos de Primera División en sus participaciones.

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