Tal Día como Hoy

Amália Rodrigues

Cantante y actriz portuguesa

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Amália da Piedade Rebordão Rodrigues, más conocida como Amália Rodrigues​ (Lisboa, 23 de julio de 1920-ibídem, 6 de octubre de 1999), fue una cantante de fados y actriz portuguesa. Su hermana menor, Celeste Rodrigues,​ también fue fadista. Apodada la «Reina del Fado» (Rainha do Fado),​ es la cantante que más ha popularizado este tipo de música en el mundo, pues grabó más de 170 discos a lo largo de su vida.​ Asimismo, fue una gran embajadora cultural de Portugal y su voz le ha valido un importante reconocimiento internacional.​​​​​

Tuvo una carrera profesional, tanto en la música como en la actuación, de más de cuarenta años. Su fama se internacionalizó durante las décadas de 1950-1970, pero sus vínculos con el régimen del dictador António de Oliveira Salazar —aunque algunas fuentes aseguran que dio dinero al Partido Comunista Portugués en la clandestinidad—,​ la obligaron a retirarse de los escenarios durante la década posterior a la Revolución de los Claveles de 1974. A lo largo de su carrera, cantó sobre todo en su lengua materna, el portugués, pero también en español, inglés, italiano y en francés.​ Realizó conciertos internacionales en lugares como el Olympia de París,​ el Auditorio Nacional de Madrid​ o en Voces de Iberoamérica en Guadalajara.​

Amália es la artista portuguesa que más discos ha vendido, más de 30 millones de copias, tres veces la población de su país.​​​​​

Amália Rodrigues fue la quinta de una familia de nueve hijos. Nació en 1920 en la freguesia de Pena en Lisboa, según ella, el 1 de julio. Sin embargo, los documentos oficiales atestiguan​ que su nacimiento se produjo a las 05:00 del 23 de julio de 1920,​​ en una casa de la Rua Martim Vaz, 86-4.ª en la freguesia de Pena,​ por lo que fue registrada unas semanas después de haber nacido. Hija de Albertino de Jesus Rodrigues y de Lucinda da Piedade Rebordão,​ vivió en una familia pobre y numerosa​ originaria de la antigua provincia de Beira Baixa, cerca de Castelo Branco. Su padre era zapatero y tocaba el cornetín en una banda.​ Sus padres emigraron a la capital en busca de trabajo, pero poco tiempo después, cuando Amália solo contaba con catorce meses, volvieron al campo ante la falta de trabajo y la dejaron en Lisboa con sus abuelos maternos.​​

Amália Rodrigues fue una niña bastante tímida,​ que solo cantaba para su abuelo y sus vecinos.​ Su abuela, Ana do Rosário,​ que era analfabeta,​ la educó de una manera estricta y la envió a la escuela primaria de Tapada da Ajuda donde cantó por primera vez en público con nueve años para la fiesta de la escuela.​​ Con doce años, dejó los estudios y encontró un trabajo bordando, pero al poco tiempo, empezó a trabajar en una fábrica de pasteles.​ A esa edad, intentó suicidarse bebiendo cabezas de cerillas.​ En este sentido, declaró:​

A los catorce años, decidió irse vivir con sus padres, que habían vuelto a la capital portuguesa. Su vida cambió completamente, puesto que ahora debía ayudar a su madre y aguantar a un hermano mayor bastante autoritario.​ A los quince años, se fue con su hermana pequeña, Celeste, a vender frutas​ por la zona del puerto de Lisboa; allí ganó cierta popularidad y consiguió participar en el desfile popular de Alcântara en 1936.​ En 1938, el organizador del desfile le insistió para que se inscribiera en el concurso de nuevos talentos donde nombraban a la «Reina del Fado de los Barrios» en representación de su barrio, Alcântara,​ pero no llegó a participar, ya que el resto de concursantes se negó a competir contra ella.​ Asimismo, precisamente en este concurso, un espectador la recomendó a Jorge Soriano, director de la Casa del Fado.​ Su audición fue un éxito, pero ante la oposición de la familia, Amália declinó la invitación. Es entonces cuando, por el amor que sentía hacia el guitarrista y tornero Francisco da Cruz, de 23 años, decidió suicidarse por amor.​ Dos años más tarde se casaron,​ pero esta unión apenas duró dos años. Francisco da Cruz le pidió el divorcio y Amália decidió quitarse la vida delante de su ventana tomándose un matarratas.​​ Fue en esta época cuando realizó su primera actuación en el extranjero, más concretamente en Madrid, en 1943.​

Volvió a casarse una segunda vez, en Río de Janeiro en 1961, con el ingeniero brasileño César Seabra,​ con quien no tuvo hijos. A pesar de tener una buena relación con Salazar en la década de 1960, este prohibió la venta de su canción «Abandono Fado de Peniche», considerada un himno por los presos políticos de la Fortaleza de Peniche. El régimen salazarista había encerrado a muchas personalidades políticas y forzado a muchos artistas al exilio.​

Algunos días después de la caída de la dictadura de Salazar y el restablecimiento de la democracia, Amália publicó el sencillo Meu amor é marinheiro. A pesar de que la portada de esta canción aludía a la Revolución de los Claveles, Amália tuvo que retirarse de la vida pública, acusada de colaborar con el régimen fascista​ y no se dejó ver hasta algunos meses más tarde, en una gala de UNICEF en París en 1975.​ A pesar de que estas acusaciones provocaron un parón en su carrera, recibió diversos homenajes, como la condecoración de la Orden del Infante Don Enrique por parte del entonces presidente de la República Portuguesa, Mário Soares.​ Durante este periodo, atravesó problemas económicos que la obligaron a deshacerse de parte de su patrimonio. En 1989, fue recibida en el Vaticano por el papa Juan Pablo II.​

Un año más tarde, en 1990, fue condecorada con la legión de honor de la orden de las Artes y las Letras de Francia, distinción que recibió de manos del presidente François Mitterrand.​ Durante los años siguientes, vio morir a Alain Oulman, a su amigo el poeta David Mourão-Ferreira y a su marido, César Seabra, con el que estuvo casada 36 años. El 10 de febrero de 1999, poco antes de su muerte, se enteró de la muerte de su amiga, la pintora Maluda, que la afectó profundamente.​

A pesar de que algunos consideran que participó en la Triple F de Salazar —fado, Fátima y fútbol— otros piensan que colaboró económicamente con el Partido Comunista Portugués que era entonces clandestino,​ así como con los presos políticos y los exiliados. Asimismo, su fado «Abandono» (también llamado «Abandono do Fado de Peniche» o «Fado de Peniche») fue censurado por el dictador.​

Amália Rodrigues falleció el 6 de octubre de 1999 a los 79 años, debido a una enfermedad del corazón, algunos días después de volver de su casa de campo en el Alentejo.​ El presidente portugués de la época, Jorge Sampaio, decretó un luto oficial de tres días, justo cuatro días antes de las elecciones legislativas,​ y los partidos decidieron suspender el último día de jornada electoral.​ Fue enterrada en el cementerio de los Placeres, en Lisboa.​

El 8 de julio de 2001, sus restos mortales fueron trasladados al Panteón Nacional.​ Durante la ceremonia se le rindieron honores militares, sonó el himno nacional interpretado por el grupo Antigos Orfeonistas da Universidade de Coimbra y se colocó una tela gigante con su cara en la entrada del panteón.​ Fue la primera mujer en recibir tal honor.​

La casa en la que vivía Rodrigues, en la Rua São Bento número 193, situada junto a la Asamblea de la República Portuguesa, se abrió como «Casa Museo de Amália Rodrigues» en el mes de agosto de 2001 para preservar su legado artístico y su figura.​

Amália cantó por primera vez en público en 1929, en una fiesta de su escuela primaria Tapada da Ajuda. Comenzó en 1939 a cantar textos del compositor Joaquim José de Lima en las casas de fado de Lisboa y, sobre todo, en el club Retiro da Severa,​ acompañada de Armandinho, Jaime Santos, José Marques, Santos Moreira, Abel Negrão y Alberto Correia e interpretando tres fados, bajo el nombre de Amália Rebordão.​ Gracias a este trabajo, se convirtió en una fadista profesional y logró ser cabeza de cartel. Su popularidad en Portugal aumentó bastante durante la Segunda Guerra Mundial.​ Pocos meses después, Amália ya cantaba en otros grandes clubes de la capital como el Solar da Alegria o el Café Luso.​

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