Tal Día como Hoy

Alzamiento socialrevolucionario

Enfrentamiento armado de 1918 entre el Partido Socialrevolucionario de Izquierda y el Gobierno bolchevique ruso

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El Alzamiento socialrevolucionario o revuelta socialrevolucionaria es el nombre que recibe el enfrentamiento de los socialrevolucionarios de izquierda (PSRI) con el Gobierno bolchevique que tuvo lugar en el verano de 1918 y que comenzó con el asesinato del representante diplomático alemán, el conde Wilhelm von Mirbach.​ El choque acabó con el poder político del partido SR de izquierda, eliminado por la persecución de los bolcheviques.​

Los acuerdos de Lenin con los alemanes, vistos como adalides del imperialismo y supresores de la revolución en Ucrania y Finlandia, llevaron a los SR de izquierda —que se consideraban a sí mismos como defensores del socialismo internacional— a tratar de oponerse a esta política de cesiones a los alemanes.​ A la oposición a la paz con los Imperios Centrales se unieron otras desavenencias como la oposición socialrevolucionaria a la política de requisición de alimentos en campo, la aplicación judicial de la pena de muerte, la disolución de los sóviets donde los bolcheviques no habían obtenido el control o la expulsión de la oposición socialista moderada de los soviets que tensaron las relaciones entre socialrevolucionarios de izquierda y bolcheviques.

Los SR deseaban forzar a los bolcheviques a cambiar su postura respecto a Alemania, denunciando el Tratado de Brest-Litovsk y enfrentándose a ella.​ Primero trataron de utilizar el V Congreso Panruso de los Sóviets para forzar este cambio de política pero, una vez que los bolcheviques se aseguraron —de manera poco clara— la mayoría en el congreso, esto resultó imposible. Los socialrevolucionarios de izquierda optaron entonces por asesinar a diversas personalidades alemanas para causar una ruptura de relaciones.

El 6 de julio, dos miembros socialrevolucionarios de la Cheka asesinaron al embajador alemán y se refugiaron en las oficinas de esta en Moscú. Allí detuvieron a Feliks Dzerzhinski, que había acudido a arrestarlos cuando se encontró que el edificio estaba en manos del comité central del PSRI, que se hallaba allí reunido. A pesar de la debilidad militar bolchevique, la pasividad de los socialrevolucionarios permitió a Lenin arrestar a la delegación socialrevolucionaria del congreso, que no había recibido aviso del asesinato ordenado por su comité central y, durante la mañana del 7 de julio, tomar al asalto la sede de la Cheka, bombardeada con dureza. Rápidas acciones de los bolcheviques en Petrogrado sorprendieron a las fuerzas socialrevolucionarias de la ciudad, desprevenidas sobre los acontecimientos de la capital.

La represión desencadenada a raíz del asesinato acabó con el poder político del PSRI que, si bien no desapareció completamente de las instituciones, no volvió a desempeñar un papel político destacado en ellas.

La firma del Tratado de Brest-Litovsk el 3 de marzo de 1918 no trajo la paz al Gobierno de coalición entre bolcheviques y socialrevolucionarios de izquierda (Sovnarkom=Consejo de Comisarios del Pueblo, en ruso: Совет народных комиссаров, abreviado como Sov-nar-kom).​ El PSRI abandonó el Sovnarkom, aunque permaneció en el Comité Ejecutivo Central Panruso (VTsIK).​ En Finlandia, donde el Gobierno se había comprometido por el tratado a no intervenir, el desembarco de tropas alemanas ayudó significativamente a las fuerzas «blancas» (contrarrevolucionarias) a aplastar la revolución en la zona.​ En Ucrania, se había establecido un Gobierno títere, el Hetmanato, con respaldo alemán.​ Las fuerzas de los Imperios Centrales avanzaban a través de Ucrania hacia Rostov del Don mientras unidades otomanas lo hacían en el Cáucaso.​ En marzo, tropas Aliadas desembarcaban en Múrmansk y en abril lo hacían en la región del Extremo Oriente ruso.​

En el interior, la situación tampoco era halagüeña para el Gobierno: a finales de mayo comenzaron los choques entre los rusos y la Legión Checoslovaca y en junio se formaron Gobiernos rivales antibolcheviques en Samara (el Komuch) y Omsk (el Gobierno Provisional Siberiano).​

El Tratado de Brest-Litovsk había destruido el entendimiento entre bolcheviques y SR de izquierda,​ que había permitido el ingreso de estos últimos en el Gobierno en diciembre de 1917, tras la toma del poder por los primeros en la Revolución de Octubre del 25 de octubrejul./ 7 de noviembre de 1917greg..​​ Con el tratado, los socialrevolucionarios de izquierda consideraban que se había perdido la oportunidad de extender la revolución por Europa mediante una guerra revolucionaria.​

La influencia de los socialrevolucionarios de izquierda creció en los sóviets durante la primavera, mientras mermaba la de los bolcheviques.​​ La relación entre los dos antiguos socios de gobierno empeoró notablemente en mayo y junio.​​ La expulsión de los sóviets de la oposición menchevique y socialrevolucionaria de derecha (14 de junio),​ la aplicación judicial de la pena de muerte,​ la disolución de sóviets donde los bolcheviques no habían logrado el control,​ y las requisiciones de grano se unieron a los desacuerdos sobre política​ exterior.​​​ Las medidas del Gobierno en el campo, con el nombramiento de comisarios con extraordinarios poderes para requisar alimentos en los pueblos disgustó especialmente a los SR,​ que lograron el apoyo contra estas medidas de la oposición socialista, formada por mencheviques y socialrevolucionarios de derecha.​​ Esta oposición había llevado a su expulsión de los sóviets, tanto nacionales como provinciales, a pesar de las protestas de los SR de izquierda.​​

El Quinto Congreso de los Sóviets

En esta situación de tensión​ interna comenzó el V Congreso Panruso de los Sóviets que debía decidir la política del país (4 de julio de 1918).​​ El enfrentamiento entre SR y bolcheviques fue duro,​​ augurando el choque armado posterior.​ Los bolcheviques enviaron una gran cantidad de delegados que se sospechaba no habían sido elegidos legítimamente, sino simplemente enviados para lograr una amplia mayoría en el congreso.​​​​

Los oradores SR atacaron acerbamente la política de los bolcheviques,​​ tanto en el campo como especialmente la paz con la imperialista Alemania y la falta de defensa de la revolución en Ucrania y Finlandia.​​ La amplia mayoría bolchevique, sin embargo, desbarataba los planes socialrevolucionarios de cambiar la política gubernamental en el congreso,​ que volvía a controlar el partido de Lenin.​ Esta desilusión, la sensación de peligro ante las amenazas bolcheviques —plasmadas en una resolución de Trotski que permitía el fusilamiento de los que se opusiesen a la ocupación alemana de Ucrania—​ y el convencimiento de que una acción terrorista podría forzar el comienzo de nuevas hostilidades con Alemania llevaron a la dirección socialrevolucionaria a decidir el asesinato del embajador alemán en Moscú.​​ El asesinato de destacadas figuras alemanas, como el embajador, el general Eikhord —comandante de las fuerzas de ocupación en Ucrania— o el propio káiser, se había aprobado en una sesión privada del 2.º Congreso del Partido en abril.​ El comité central había confirmado esta decisión días antes del comienzo del congreso de los soviets, el 24 de junio.​ El objetivo de los SR no era desafiar a los bolcheviques, sino forzar al Sovnarkom a enfrentarse a los alemanes;​ aquel debía lograrse preferiblemente mediante las mociones del congreso pero, una vez eliminada esta vía, los SR retomaron la decisión de llevar a cabo los asesinatos.​ El conocimiento de los planes quedó circunscrito a unos pocos miembros del comité central: ni los delegados del congreso de los soviets, ni los del partido, ni el propio lugarteniente de la Cheka, Viacheslav Aleksandróvich, recibieron comunicación alguna acerca de la resolución del comité central.​

El asesinato del enviado alemán Mirbach

Los preparativos comenzaron la noche del 4 de julio, tras el comienzo del congreso.​ El plan original había previsto el homicidio para el día siguiente, pero la necesidad de prepararlo con detalle condujo a que se pospusiese hasta el 6.​ Los elegidos fueron Yákov Bliumkin, encargado de la sección de contraespionaje la Cheka dedicada a vigilar la actividad de los alemanes, y Nikolái Andréyev, un fotógrafo de la misma sección.​​

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