Tal Día como Hoy

Alud

Desplazamiento de una capa de nieve ladera abajo

Anúncio

Un alud, también conocido como avalancha, es el desplazamiento de una capa de nieve, tierra o rocas en una zona en pendiente que se dirige ladera abajo con una velocidad que puede variar y a la que también se puede incorporar parte del sustrato y de la cobertura vegetal de la pendiente.

Suelen ser causados ya sea por la cantidad materia que se acumula en la zona de inicio de la avalancha, es decir, por sobrecarga, lo que genera un colapso dentro del manto terrestre, normalmente a nivel de una capa débil, y además debe existir un ángulo de ladera entre 25° y 45° preferentemente. También pueden ser generados por personas, montañistas, alpinistas, vehículos, maquinaría o animales como guanacos, y todo está relacionado con la sobrecarga del manto superficial de la tierra. Por otra parte, las lluvias sobre el manto superficial pueden ser la causa de una avalancha y también pueden ser provocadas o inducidas con explosivos, que se clasifican como avalanchas artificiales.​

Se distinguen tres tipos de aludes:​

Alud aerosol. Generalmente nace de un punto y arrastra cada vez más nieve. Este alud se inicia cuando el peso de la nieve cede a la fuerza de gravedad.​ Esto sucede sobre todo durante o después de fuertes nevadas (a partir de 25 centímetros de grueso) y con temperaturas bajas (menores de -5 °C),​ sobre todo cuando se acumula nieve sobre una base (manto) lisa (debido a la lluvia, la helada o la fusión de la nieve). Esta nieve, seca y ligera,​ se mezcla con el aire y forma un aerosol que baja por la pendiente a una velocidad de 100 a 300 km/h. Podría producirse en cualquier época del año.

Alud de nieve húmeda. Este tipo de alud se produce en las pendientes muy expuestas al sol (cuando la nieve se funde) al subir las temperaturas, principalmente durante la primavera.​ Se deslizan lentamente (20 a 60 km/h).​ Los factores que lo activan son el aire o el viento caliente, el sol y el sobrepeso. Suelen producirse en vertientes orientadas hacia el sur y pueden dejar el suelo al descubierto debido a su poder erosivo.​

Alud de placa. Este tipo de alud es el más frecuente. Una placa es una superficie de nieve compacta que se desprende del resto del manto de nieve y que se desliza sobre el suelo o sobre la nieve existente. Suelen originarse en vertientes abiertas por el paso de un esquiador.​ Estas placas pueden ser inmensas y dejan un límite de fractura muy visible.

Todos los aludes pueden tener graves consecuencias, pero los de placa tienen dos factores que los hacen muy peligrosos. Primero: puede provocarlos simplemente el paso de un esquiador. Y, en segundo lugar, son los más frecuentes en los Pirineos.​

También existe el Alud de placa mixta, por ejemplo, el del 17 de junio de 2005. Hacia las 12:10, un guanaco desciende de lo alto de la montaña y provoca la avalancha (ver secuencias de imágenes, la avalancha del guanaco); esto fue en la Cordillera de los Andes, en el lado argentino, en el sector cercano al campamento de Mina Veladero.

La zona del comienzo de la avalancha tiene 37° de inclinación de ladera y un promedio de 31° de ángulo de ladera.​

Alud superficial: donde solo se moviliza una parte del manto nival.

Alud de fondo: donde se moviliza todo súbita y violentamente, erosionando el sustrato de la ladera, transportando y depositando estos materiales en el punto donde el ángulo de esta respecto a la horizontal lo permite.

Además, el movimiento o dinámica de una avalancha se puede caracterizar por la velocidad que puede desarrollar (m/s); la altura de su flujo (m) y las presiones de impacto que pueden generarse (kPa);​ existe el Atlas de Aludes, editado por la Unesco en el año 1981, donde se clasifican los aludes por su morfología, origen, forma, etc.

La clasificación canadiense para medir los aludes se basa en las consecuencias que pueda tener. Normalmente, los aludes son categorizados de medida mediana.​

Presión del impacto de un alud

Es importante tener en consideración la presión del impacto de un alud sobre las infraestructuras destinadas a contenerlos o sobre las construcciones o estructuras que tengan que estar en una zona de aludes, como las torres eléctricas.

La fuerza del impacto será proporcional a la velocidad del alud al cuadrado y a la densidad del flujo del material que forma el alud. Esta fuerza de la presión del impacto puede ir de uno a 1000 kPa.​

Clasificación de los riesgos de aludes

En las actividades invernales de montaña, los aludes no se pueden evitar si no es con un correcto conocimiento del medio y una evaluación continua del terreno; son uno de los peligros objetivos en la práctica del alpinismo y singularmente del esquí de montaña.

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Alud | World in Stories