Tal Día como Hoy

Alonso de Ribera

Militar y conquistador español

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Alonso de Ribera y Zambrano (Úbeda, c. 1560 - Concepción, Gobernación de Chile, 9 de marzo de 1617) fue un militar, tercio y conquistador español que ejerció como gobernador de Chile en dos períodos, y en el intervalo entre ambos, fue nombrado como gobernador del Tucumán entre 1606 y 1611.

En el primer mandato chileno (1601-1605) introdujo reformas que, con el tiempo pasaron a ser claves dentro de la estrategia española de encarar la guerra de Arauco: consolidar una frontera bien defendida y atender el servicio de esa frontera con un ejército profesional y permanente de 1500 hombres, y no con levas de vecinos. Su plan estratégico, basado en el avance de sucesivas líneas de fuertes para ir consolidando la conquista poco a poco, fue llevado a la práctica por el Estado de Chile, dos siglos y medio después de ideado, en la Ocupación de la Araucanía (1861).

En 1579 figuraba como soldado del ejército español comandado por Alejandro Farnesio, luchando en la guerra de Flandes, concretamente participando en la toma de Maastricht ocurrida ese año. En 1584, siendo ya sargento, fue uno de los &&&&&&&&&&011700.&&&&&011 700 españoles que participaron en el largo sitio de Amberes. En 1587 llegó al grado de alférez, y al año siguiente se embarcó en la Armada Invencible, como parte del destacamento destinado a la frustrada invasión de Inglaterra.

En 1590 pasó con el ejército de Farnesio, a Francia, en apoyo a la Santa Liga de París y con el objetivo de impedir la entronización de Enrique IV. Ribera se destacó durante esa campaña en la toma de la plaza fortificada de Corbeil, el 16 de octubre.

Capitán: segunda campaña en Francia

En 1591 el duque de Parma volvió a internarse en Francia, nombrando ahora a Ribera capitán y entregándole una compañía. Tras varios años de campaña, el 8 de mayo de 1594, Ribera fue herido de gravedad durante el asalto a Capelle, en Picardía. Recíén repuesto de sus lesiones, el 26 de junio, fue uno de los capitanes que encabezó el sangriento ataque sobre las murallas de Châtelet que culminó con la rendición de la ciudad a las pocas horas. Al mes siguiente decidía, según cronista de la época​ con su compañía el resultado de uno de los combates del sitio de Doullens.

Pese a haber perdido en la práctica la campaña, los españoles continuaron algún tiempo con las hostilidades. Ribera siguió afianzando su reputación en estas postreras acciones. Destacándose, por ejemplo, en el asalto y rendición de Cambrai, en septiembre de 1595, o el asedio y toma de Calais, bajo el mando del archiduque cardenal Alberto de Austria, en abril de año siguiente. La guerra retrocedía a territorio flamenco, lo que llevó a Ribera a participar en la toma de Hulst, en julio, también de 1596.

Tercera campaña de Francia: sargento mayor

En 1597 los españoles, vanamente esperanzados en desatar el derrocamiento de Enrique IV, volvieron a invadir Francia. Ribera logró reputarse en los combates que rodearon el sitio de Amiens. A fines de año, de vuelta a los Países Bajos, el archiduque Alberto le entregó el mando de un tercio —2500 hombres—, con el rango de sargento mayor.

Gobernador de Chile: primer período

Antecedentes de su nombramiento

Cuando en 1599 fue designado gobernador de Chile, por Felipe III, la guerra de Arauco contra los mapuche se arrastraba desde hacía ya medio siglo, sin significativos avances españoles. Más aún, las últimas alternativas de las acciones se habían mostrado muy desfavorables a los conquistadores. El reciente desastre de Curalaba, 1598, había terminado con la muerte del gobernador Martín Óñez de Loyola y el despoblamiento de las ciudades fundadas al sur del Río Biobío. Es de creer que estos sucesos influyeron en la designación real de un militar veterano para reemplazo del cargo de gobernador.​

Ribera se embarcó en Sevilla, en abril de 1600, con pequeños refuerzos de 200 hombres, entre los que se encontraba Alonso González de Nájera, futuro cronista de las campañas contra los mapuches.​

Ya en Portobelo, Tierra Fime —actual Panamá— se entrevistó con Alonso de Sotomayor, entonces gobernador español local, que había mandado en Chile años atrás. Este lo ilustró ampliamente acerca de la situación de la colonia que le tocaría dirigir. De estas conversaciones surgió el convecimiento de que era necesario aumentar los recursos con los que los españoles hacían la guerra, escribiendo de inmediato al rey pidiendo urgentes refuerzos.​

En Lima se encontró con que el virrey del Perú, Luis de Velasco y Castilla, quien estaba convencido de que el gobernador de Chile que había designado, Alonso García de Ramón, era el hombre indicado para solucionar la Guerra de Arauco. Por tanto, el recibimiento fue frío. Pero Velasco no se pudo negar a seguir las instrucciones reales, que incluían la orden de que Perú entregara sesenta mil ducados anuales para el financiamiento de las operaciones militares que Ribera debía encabezar.​

El 11 de febrero de 1601, Ribera era recibido en Concepción por Alonso García de Ramón. Este último, a instancias del virrey Velasco, intentó convertirse en un consejero de guerra de la nueva autoridad, instándolo a emprender una expedición de tres columnas divididas por el terreno mapuche, y ofreciéndose a dirigir la más peligrosa de las misiones, la refundación de La Imperial. Tras algunas deliberaciones, el plan de García de Ramón fue rechazado de plano por Ribera, por lo que al gobernador saliente no quedó más alternativa que abandonar el país.​​

Alonso de Ribera entró en amoríos con la criolla María Lisperguer y Flores, tía de Catalina de los Ríos y Lisperguer y estuvo a punto de ser asesinado por despecho cuando Alonso de Ribera mostró estar enamorado de Inés de Córdoba.​

Lo que primero llamó la atención de Ribera fue el mal estado de la disciplina y la instrucción militar de las filas españolas. Sobre el ejército local, unos 1200 soldados en su mayoría provenientes de levas de vecinos y reclutamientos forzados en Perú de los que eran plenamente operativos unos 500, escribía al rey:

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