La princesa Alicia, gran duquesa de Hesse y el Rin (Alice Maud Mary; Londres; 25 de abril de 1843-Darmstadt; 14 de diciembre de 1878), fue gran duquesa consorte de Hesse y el Rin entre 1877 y 1878 por su matrimonio con el gran duque Luis IV de Hesse-Darmstadt. Antes de ser gran duquesa, Alicia fue princesa de Hesse y el Rin entre 1862 y 1877. Alicia, además de ostentar los títulos ya mencionados, fue también princesa del Reino Unido y como tal, miembro de la familia real británica, ya que era la tercera descendiente de la reina Victoria y del príncipe consorte Alberto.
La educación de Alicia fue supervisada por Christian Friedrich Freiherr von Stockmar, amigo cercano del príncipe Alberto. Al igual que sus hermanos, Alicia pasó la infancia viajando con su familia por las diferentes residencias reales británicas. En 1861, cuando el príncipe Alberto enfermó de fiebre tifoidea, Alicia lo cuidó durante toda su enfermedad hasta su muerte el 14 de diciembre de ese mismo año. Tras la muerte de su marido, la reina Victoria cayó en un periodo de luto profundo y Alicia pasó a ser la secretaria oficiosa de su madre durante los seis meses de luto. Cuando la corte aún estaba inmersa en el luto, Alicia se casó, el 1 de julio de 1862, con Luis IV, gran duque de Hesse, un príncipe alemán menor, heredero del gran ducado de Hesse. La reina dijo que la ceremonia, celebrada de forma privada y sin grandes lujos en el castillo de Osborne, parecía «más un funeral que una boda». Debido a las dificultades económicas, las frecuentes tragedias familiares y a la mala relación entre el marido y la madre, la vida de la princesa en Darmstadt fue muy triste.
Alicia fue una prolífica mecenas de las causas de las mujeres —principalmente de las enfermeras— y era admiradora de Florence Nightingale. Cuando Hesse entró en la guerra austro-prusiana y Darmstadt se llenó de heridos, Alicia, embarazada de su hija Irene, dedicó gran parte de su tiempo a organizar los hospitales de campaña. Una de sus organizaciones, la Corporación de Mujeres de la Princesa Alicia, se extendió a nivel nacional y pasó a encargarse de todos los hospitales militares de Darmstadt. También se hizo gran amiga de David Friedrich Strauss, un teólogo que le ofreció una base intelectual para su fe más allá del tradicional sentimentalismo religioso de la época victoriana. En 1877 Alicia se convirtió en gran duquesa de Hesse tras la subida de su marido al trono y sus deberes empezaron a afectarle cada vez más a la salud. Al año siguiente hizo su último viaje a Inglaterra, pasando unas vacaciones pagadas por la reina en Eastbourne. En los últimos meses de 1878, la corte de Hesse sufrió una epidemia de difteria y Alicia cuidó de toda su familia durante más de un mes antes de enfermar. Murió 17 años después que su padre, con solo 35, el 14 de diciembre de 1878, en el nuevo palacio de Darmstadt.
La princesa Alicia fue la madre de la zarina Alejandra Fiódorovna, así como bisabuela de Felipe de Edimburgo, marido de la reina Isabel II del Reino Unido.
Alicia Matilde María (Alice Maud Mary) nació el 25 de abril de 1843 en el Palacio de Buckingham (Londres). Era la tercera hija (la segunda mujer) nacida de la unión de la reina Victoria del Reino Unido y su marido, el príncipe Alberto. El nombre de Alicia le fue dado en honor al primer ministro de la reina, Lord Melbourne, que era un gran admirador de la soberana y que confesó en una ocasión que Alicia era su nombre de mujer favorito. Matilde fue elegido en honor a una de las madrinas de Alicia, la princesa Sofía Matilde de Gloucester, sobrina de Jorge III, y María se eligió porque Alicia nació el mismo día que su tía abuela, la princesa María.
Alicia fue bautizada en la capilla del palacio de Buckingham por el arzobispo de Canterbury, William Howel, el 3 de junio de 1843. La noticia de que era niña fue recibida con una mezcla de sentimientos por parte del pueblo, y el Consejo Privado envió un mensaje a Alberto dándole la enhorabuena por el nacimiento de su segunda hija. Los padrinos escogidos por la reina Victoria fueron Ernesto Augusto I de Hannover, Feodora de Leiningen, Ernesto II de Sajonia-Coburgo-Gotha y Sofía Matilde de Gloucester.
El nacimiento de Alicia hizo que sus padres empezaran a buscar una casa más grande para la familia. El palacio de Buckingham no tenía los aposentos privados que la familia necesitaba ni los cuartos para los niños en las condiciones necesarias. Por eso, en 1844, Victoria y Alberto compraron el castillo de Osborne en la isla de Wight para las vacaciones familiares.
Alicia fue educada por su padre y por Christian Friedrich Freiherr von Stockmar. En Osborne, Alicia y sus hermanos aprendieron a realizar tareas prácticas concernientes al trabajo doméstico, la cocina, la jardinería y la carpintería. Victoria y Alberto promovieron una monarquía cuya base eran los valores familiares, por lo que Alicia y sus hermanos usaban ropa de clase media todos los días, dormían en cuartos modestamente amueblados y con poca calefacción. Alicia estaba fascinada por el mundo de fuera de la Casa Real y cuando estaba en Balmoral, donde parecía ser más feliz, solía visitar a las personas que vivían y trabajaban en su propiedad. Una vez, de hecho, se escapó de su gobernanta en la capilla del castillo de Windsor y se sentó en un banco público para poder comprender mejor a las personas que no seguían el protocolo real. En 1854, durante la Guerra de Crimea, Alicia, con solo 11 años, visitó junto a su madre y a su hermana mayor los hospitales de Londres para ver a los soldados heridos. Era más sensible que el resto de sus hermanos y más empática con la tristeza de las personas. Estas características de su personalidad eran contrarrestadas por una lengua afilada y un temperamento que se alteraba con facilidad.
Desde su infancia, Alicia tenía una relación íntima con su hermano Eduardo (príncipe de Gales) y, sobre todo, con su hermana Victoria. A pesar de esa relación tan cercana con su hermana, se enfadó con ella cuando esta se casó con el príncipe Federico de Prusia en 1858. A partir de ahí, empezó a sentirse más unida al príncipe de Gales.
La compasión de Alicia hacia el sufrimiento de los otros hizo que se convirtiera en una figura popular. Su abuela Victoria, la madre de la reina Victoria, falleció en Frogmore House el 16 de marzo de 1861. Alicia había pasado mucho tiempo al lado de su abuela; iba a tocar el piano en la sala de visitas de su casa y cuidó de ella en las últimas fases de su enfermedad. La reina se sintió muy triste tras la muerte de su madre y descargó mucho de su dolor con Alicia, a quien su padre, Alberto, le había pedido que la consolara. Victoria le escribió a su tío Leopoldo, el rey de Bélgica, que «Alicia ha sido muy cariñosa y afectuosa conmigo y se ha preocupado mucho por mí».
Algunos meses después, el 14 de diciembre de 1861, Alberto murió en el castillo de Windsor. En sus últimos días, Alicia se mantuvo a su lado y avisó al príncipe de Gales por telegrama del empeoramiento en el estado de su padre sin que lo supiera la reina, ya que le acusaba de ser la causa de la enfermedad de Alberto. La reina quedó destrozada tras la muerte de su marido y la corte entró en un periodo de luto profundo. Alicia se convirtió en la secretaria no oficial de su madre, pues por ella pasaban los papeles oficiales de la reina antes de que llegaran a los ministros del gobierno. Para realizar esta tarea tuvo la ayuda de su hermana menor, Luisa, pues si bien en un primer momento escogió a su hermana Elena, el hecho de que no pudiera cumplir sus obligaciones sin llorar hizo que fuera apartada de este trabajo.
Los planes de matrimonio para Alicia fueron iniciados por su madre en 1860. La reina había dicho que quería ver a sus hijos casarse por amor, aunque eso no significaba que pudieran escoger a alguien de fuera de los círculos de las casas reales europeas. La cuestión de elevar un súbdito británico a miembro de la realeza, por muy alto que fuera el título que ostentara, provocaba problemas políticos y, además, haría que se perdiese una oportunidad para formar una alianza política con un país extranjero. La reina le pidió a su hija Victoria, que se había casado recientemente con el heredero al trono alemán, que le escribiera una lista con los príncipes disponibles en Europa. En su búsqueda encontró solo a dos candidatos: Guillermo de Orange y el príncipe Alberto de Prusia. Guillermo fue descartado en cuanto se supo que estaba enamorado de una archiduquesa católica y que no mostraba ningún interés por Alicia, a pesar de la presión de su madre, la reina Sofía de los Países Bajos, que era probritánica. Aun así, viajó hasta el castillo de Windsor para que la reina Victoria pudiera verlo personalmente, pero a Alicia no le gustó. El príncipe Alberto también fue descartado después de afirmar que Alicia no era lo suficientemente buena para «alguien que se merece lo mejor de lo mejor». La reina Victoria era fuertemente anticatólica y no eligió a su primo, el rey Pedro V de Portugal, solo por sus creencias religiosas.