Tal Día como Hoy

Alicia Pietri de Caldera

Política venezolana

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Alicia Antonia Pietri de Montemayor de Caldera (Caracas, 14 de octubre de 1923-Caracas, 9 de febrero de 2011) fue la fundadora y primera directora del Museo de los Niños de Caracas y esposa del presidente de Venezuela Rafael Caldera. Ejerció el cargo protocolar de primera dama en dos oportunidades de 1969 a 1974 y de 1994 hasta 1999, así como de presidenta de la Fundación Festival del Niño y la Fundación del Niño, durante los periodos de gobierno de su esposo. Se reconoce su labor a favor de la niñez en el país.​

Alicia Pietri de Montemayor nació en Caracas el 14 de octubre de 1923, hija de Luisa Teresa de Montemayor Núñez y del médico otorrinolaringólogo Andrés Pietri Méndez, fundador del Instituto Benéfico Simón Rodríguez.​ Sobrina nieta del general Juan Pietri Pietri, médico, militar, diplomático y político, figura clave en el gobierno de Joaquín Crespo​ y sobrina de Luis Gerónimo Pietri Méndez, ministro del Interior y gobernador del Distrito Federal en los gobiernos de Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita. Era prima del escritor y político Arturo Uslar Pietri.

Los tatarabuelos de Alicia, Andrés Antonio Pietri Bonifacio y Catalina Pietri de Franceschi, originarios de la isla de Córcega, se establecieron en Río Caribe, estado Sucre, donde nacieron sus siete hijos y buena parte de sus nietos.

Su madre, educada en Inglaterra, cultivó en sus tres hijas –Corina, Alicia y Andreína– el placer por la lectura, la música y el desarrollo intelectual, al igual que sembró en ellas una fuerte devoción católica. Desde pequeña, Alicia junto con sus hermanas, comparten clases de ballet, piano, violín, equitación e idiomas. Corina se destacará en la pintura y Andreína en el tenis. La señora de Montemayor se caracterizaba por su inusual actualización en materia de educación de los niños, por lo que indujo a sus tres hijas a someterse a constantes sesiones de ejercicio físico, que compartían con clases de equitación, gimnasia, ballet, piano, violín, dibujo e idiomas. Alicia se destacó en la ejecución del arpa clásica, iniciándose gracias a las lecciones de la profesora Ana María Cabrera, quien le aconsejaría inscribirse en los cursos avanzados del arpista Nicanor Zabaleta, llegando a presentarse en el Teatro Municipal.​

La familia Pietri-Montemayor vivía en el centro de Caracas, entre las esquinas de Pepe Alemán y Delicias, en la parroquia San Juan. Posteriormente se mudarían al Country Club. A causa de problemas de anemia por parte de Alicia, su padre decide alquilar una casa en Los Teques para atemperar. El día 19 de marzo de 1939, las hijas del gobernador Ramón Ayala invitan a Corina Pietri a un almuerzo en su casa. Estando ella indispuesta, la señora Pietri decide enviar en representación a la segunda hija, Alicia, de quince años, ocurriendo el encuentro por primera vez con quien se convertiría en su único novio y esposo, el joven abogado Rafael Caldera, quien empezaba a sobresalir como figura política. Milagros Socorro, en un reportaje publicado en la revista Exceso, narra la escena: «Es del conocimiento público que cuando Rafael la vio, muy canchoso le espetó: "y tú, ¿dónde estabas metida? ¿acaso Corina te tenía escondida?"».​

Se casaron el 6 de agosto de 1941, Alicia de 17 y Rafael de 25 años de edad, en la Basílica de Santa Teresa y comenzaron su vida matrimonial en la quinta Puntofijo, en Sabana Grande, la cual adquirió renombre años más tarde por la firma del pacto, el cual conduciría al periodo democrático. Tuvieron y educaron seis hijos: Mireya, Rafael Tomás, Juan José, Alicia Helena, Cecilia y Andrés.

Alicia se dedicó a las labores del hogar y de formación de los hijos, en medio de la agitada vida política de su esposo. Durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez su casa fue objeto de continuos allanamientos y de un atentado que casi le quita la vida a su hijo menor, de diez meses de edad. Juan José Caldera, hace esta referencia de su madre: «Me impresionó de nuevo la serenidad y el control… Una joven de treinta y dos años que no se amilanaba frente a la adversidad, sino que por el contrario se crecía ante ella».​

Tuvo también que sufrir el secuestro de su marido en manos del régimen militar, detenido arbitrariamente y llevado a los calabozos de la Dirección de Seguridad Nacional sin dar señas de él, ni dejarlo ver, por cuatro meses. Caldera se había convertido en el virtual candidato de unidad de la oposición en las elecciones presidenciales de 1957, que el dictador transforma inconstitucionalmente en plebiscito.​

Durante esos años, Alicia, además de su dedicación a la familia, participa en distintas organizaciones sociales vinculadas a la educación católica y a la Iglesia, como la Organización Social Católica Alumnos San Ignacio (OSCASI) y Caritas.

Al ganar su esposo las elecciones de 1968 y convertirse en primera dama, ella continúa la labor realizada por su antecesora Carmen América «Menca» Fernández en la presidencia de la Fundación Festival del Niño, manteniendo y mejorando programas como el «Día del Niño» y el «Festival de la Canción», pero creando nuevos, como el «Plan Vacacional», que premiaba a los mejores estudiantes de las escuelas públicas en las vacaciones escolares, llevándolos a conocer otras regiones del país; la semana de arte y cultura para los niños; las ediciones «Páginas para Imaginar»; los «Parques de Bolsillo»;​ y el programa educativo de televisión Sopotocientos, entre otros.

Comenta Alicia Pietri en una entrevista publicada por El Universal en 1974:

Al referirse a «Páginas para Imaginar», durante una conferencia ante la Asociación Venezolana de Ejecutivos en 1972, explicará que:«…son las ediciones de la Fundación Festival del Niño, las cuales tienen cuentos escritos para niños venezolanos, obtenidos a través de un concurso para escritores que nos da material inédito de gran calidad literaria. (…) La idea de dar este libro a los niños es llevarlos a iniciarse dentro de la literatura, y para despertar en ellos un mayor entusiasmo hacia la literatura se ha creado un concurso de opinión sobre el libro que es premiado con becas para estudio, bicicletas y otros premios menores».​Alicia Pietri se mostró como ferviente partidaria de la recreación para los niños, la cual asociaba con el derecho del niño a ser niño, que «es aún más perentorio en el niño pobre, porque la recreación ayuda a librar su espíritu de la amargura y el rencor, que serían enemigos no solo de la sociedad sino de su propio ser».​

En sus realizaciones están también los minicampos de béisbol en la categoría infantil; la edición del manual de cuatro de Oscar Delepiani en sistema braile y un extenso programa de donaciones que dirigía desde la Oficina de Previsión Social que tenía en el Palacio Blanco (al frente del Palacio de Miraflores), atendiendo un promedio de dos mil peticiones mensuales.

En esa época fue presidente honoraria de la Fundación Bolivariana, de la Asociación Venezolana de Mujeres, de la Asociación de Protección al Anciano, de la Asociación Guías de Venezuela, del Hogar Americano, de la Asociación Juvenil de Venezuela, del Comité de Damas del Círculo Militar y Raksha honoraria de la Rama Lobatos de la Asociación Scouts de Venezuela, entre otras.

Como primera dama abrirá por primera vez la residencia presidencial La Casona al público. A través de visitas guiadas, miles de personas pertenecientes a instituciones educativas y público en general podían recorrer sus instalaciones y conocer su patrimonio artístico y pictórico.

En su opinión, la significación del cargo protocolar de primera dama se daba por «el reconocimiento a la importancia que el matrimonio y la familia tienen en la vida de la sociedad», acompañando al presidente «en el esfuerzo de servir a su pueblo».​

Al finalizar sus funciones como primera dama en 1974, Alicia Pietri emprende la tarea de fundar y desarrollar el Museo de los Niños de Caracas, cuyo principal objetivo es el de complementar la educación básica, para «aprender jugando». Un espacio donde «está prohibido No tocar», como dice uno de sus lemas. El museo se convertirá en el precursor de América Latina y tutor de otros creados posteriormente en la región, en Colombia, Argentina, México y Puerto Rico. En sus propias palabras:

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