Los Aliados fueron el conjunto de países opuestos política y militarmente a las Potencias del Eje durante la Segunda Guerra Mundial. Más concretamente se suele referir con este término a la coalición militar liderada a partir de 1941 por el Reino Unido, la Unión Soviética, los Estados Unidos, y China (denominados con el término de «Cuatro Policías») contra las Potencias del Eje; la Alemania nazi, el Imperio del Japón y la Italia fascista (hasta su derogación en 1943). Históricamente se suele incluir entre los Aliados principales también a Francia por su significado geopolítico y participación en la partición de Alemania después de la guerra.
Al comenzar la guerra el 1 de septiembre de 1939 tras la invasión a Polonia, la coalición enfrentada a Alemania consistía en la República Francesa, Polonia y el Reino Unido, al cual se unieron poco después algunos dominios del Imperio británico y el resto del Imperio (Canadá, Australia, Nueva Zelanda, el Dominio de Terranova y la Unión Sudafricana), el Raj británico y el Reino de Nepal. En 1940, se unieron la Francia Libre, Dinamarca, Noruega, Bélgica, Luxemburgo, los Países Bajos, el Reino de Grecia y el Reino de Yugoslavia. En junio de 1941, la llamada Operación Barbarroja propició que la URSS se uniera a los Aliados. Estados Unidos, que ya había apoyado a los aliados en los primeros años de la guerra, se unió activamente en diciembre de 1941, tras el ataque japonés a Pearl Harbor, que además propició la incorporación de otros países, incluidos algunos del continente americano como México y Brasil. En el frente asiático, la República de China ya se encontraba en plena guerra sino-japonesa, la cual se convertiría en el frente asiático de la Segunda Guerra Mundial.
Aliados de la Segunda Guerra Mundial
Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, la República de China ya se encontraba luchando contra el Imperio de Japón desde 1937.
Durante la década de 1920 el gobierno del Kuomintang fue asistido por la Unión Soviética, la cual ayudó a reorganizar el partido junto al modelo leninista de la unificación del partido, Estado y ejército. Sin embargo, tras la unificación de China, el generalísimo Chiang Kai-Shek purgó a los izquierdistas de su partido y rehusó aliarse con el Partido Comunista de China para luchar contra los nipones; en su lugar, optó por luchar con ambos a la vez. Siguió siendo así aún después del incidente de Mukden y el régimen títere de Manchukuo establecido por las tropas japonesas en 1931. Las campañas anticomunistas de Chiang continuaron mientras luchaba en conflictos pequeños e incesantes contra Japón a lo largo de los años 1930. China vio perder sus territorios ante Japón pedazo por pedazo en este periodo.
En los primeros años de la década de 1930, Alemania y la República de China se hicieron socios muy cercanos en las áreas del intercambio industrial y militar. La Alemania nazi proveyó la más grande proporción de importaciones de armas y pericia técnica chinas. Después del incidente del Puente de Marco Polo del 7 de julio de 1937, China y Japón se enfrascaron en una guerra a gran escala que duró hasta 1945. En un principio, Alemania no denunció los crímenes de guerra en China, tales como la masacre de Nankín de 1937. No obstante, Alemania reconoció también que Japón era más capaz de luchar contra la Unión Soviética, y la cooperación con China se rompió en mayo de 1938. La Unión Soviética, deseando mantener a China en la lucha contra Japón, apoyó a China con algo de asistencia militar hasta 1941, hasta que cesó la lucha con Japón para así prepararse para la guerra contra Alemania.
A pesar de que China había estado luchando más tiempo que cualquiera de las fuerzas aliadas, sólo se unió a los Aliados, de manera oficial, después del ataque a Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941. Chiang Kai-shek sintió que la victoria aliada estaba asegurada con la entrada de los Estados Unidos en la guerra y declaró la guerra a Alemania y a las otras naciones de las Potencias del Eje. Sin embargo, la ayuda aliada permaneció baja mientras se cerraba el camino a Birmania y sufrieron una serie de derrotas militares contra Japón en el comienzo de la campaña. El grueso de ayuda militar no llegaría hasta la primavera de 1945. Más de 1,5 millones de tropas japonesas fueron atrapadas en el teatro de operaciones de China; las tropas que de otra manera pudieron haber sido desplegadas en otra parte, tenían a China colapsada e hicieron una paz separada con Japón.
El 1 de septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia. El Reino Unido y Francia le dieron dos días a Alemania para retirarse de Polonia. Una vez que pasó la fecha límite, el 3 de septiembre, el Reino Unido, Australia, y Nueva Zelanda le declararon la guerra a Alemania, seguidos rápidamente por Francia, Sudáfrica y Canadá. En la madrugada del 1 de septiembre de 1939, sin previa declaración de guerra, invadió Polonia desde varios puntos del oeste del país. El 17 de septiembre, la Unión Soviética, siguiendo su acuerdo secreto con Alemania, invadió Polonia desde el este, convirtiendo las defensas polacas en un caos mediante la apertura de un segundo frente. Alemania y Unión Soviética ocuparon todo el territorio polaco en tan solo 36 días. Como consecuencia de la Campaña de Septiembre, la Polonia ocupada consiguió crear un poderoso movimiento de resistencia y contribuyó con fuerzas militares significativas al esfuerzo aliado durante el resto de la Segunda Guerra Mundial.
Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte
El Reino Unido fue el principal enemigo de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Luego de la invasión nazi a Polonia, el 1 de septiembre de 1939, los británicos (junto con los franceses), fueron los primeros en declararle la guerra a Hitler el día 3. Posteriormente, Mussolini, el aliado de Hitler, le declaró la guerra a los británicos. El Reino Unido repudiaba las formas de gobierno de la Alemania nazi e Italia fascista y estaba dispuesta a luchar contra ellos.
Tan pronto como Winston Churchill llegó al poder, el Reino Unido se convertiría en una amenaza para Alemania. A causa de esto, los alemanes mantuvieron una cruenta guerra aérea, a consecuencia de esto Reino Unido inicia una campaña de bombardeo sistemático a las zonas industriales y principalmente a la población civil alemana. Los británicos también se enfrentaron con los italianos y alemanes en el norte de África, y al Imperio del Japón, que atacó las colonias británicas en Asia y el océano Pacífico.
Al igual que Reino Unido, Francia declaró la guerra a Alemania después de la invasión a Polonia, luchando contra los alemanes e italianos entre 1939 y los inicios de 1940. Sin embargo, después de la batalla de Francia, los alemanes invadieron y dominaron la nación, convirtiéndola en un aliado obligado, y aunque en el sur del país se estableció un gobierno autónomo conocido como Francia de Vichy, los nazis no permitieron alianza entre este y los británicos. Cabe destacar, que durante la ocupación alemana de Francia, Charles de Gaulle estableció un gobierno en el exilio conocido como Francia Libre, el cual proporcionaba una minoritaria ayuda a los aliados.
Después de la batalla de Normandía y la liberación de Francia, en el año 1944, los alemanes fueron expulsados del territorio y los franceses volvieron en totalidad al lado de los Aliados, quedándose con ellos hasta el final del conflicto.
Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas
El 23 de agosto de 1939, la Alemania nazi y la Unión Soviética firmaron el Pacto Ribbentrop-Mólotov, por el cual se repartía a Polonia en dos partes: una para cada quien. El 1 de septiembre, Hitler invadió Polonia por el oeste y el 17 de septiembre, Stalin invadió Polonia por el este.
El 30 de noviembre de 1939, la Unión Soviética invadió Finlandia, pero los finlandeses lograron frenar el avance, aunque tuvo que cederle territorios a la Unión Soviética. El 14 y 17 de junio de 1940, la Unión Soviética anexó las repúblicas bálticas y el 28 de junio y 4 de julio ocupó Besarabia y el norte de Bukovina.