Alfredo Stroessner Matiauda (pronunciación en alemán: /ˈʃtʁœsnɐ/; Encarnación, 3 de noviembre de 1912-Brasilia, 16 de agosto de 2006) fue un militar, político y dictador paraguayo. Lideró su país como presidente de facto desde el 15 de agosto de 1954 hasta el 3 de febrero de 1989, cuando fue derrocado por un golpe de Estado. Su gobierno autoritario de casi treinta y cinco años de duración recibe la denominación de stronismo o stronato.
Con una destacada carrera militar, habiendo participado en la guerra del Chaco contra Bolivia (1932-1935) y la guerra civil paraguaya (1947), y siendo afiliado del Partido Colorado (desde 1951), encabezó un golpe de Estado que depuso al presidente Federico Chaves y tras una breve presidencia provisional de Tomás Romero Pereira, Stroessner resultó elegido sin oposición en las elecciones generales del 11 de julio de 1954 para completar el período de Chaves.
Sería reelegido siete veces como presidente, primero sin oposición en un régimen de partido único y luego mediante elecciones fraudulentas. Durante su larga dictadura, se cometieron masivas violaciones a los derechos humanos, tales como arrestos arbitrarios, torturas y desaparición forzada.
Su gobierno colaboró con los demás gobiernos de facto dictatoriales de América del Sur en el Plan Cóndor en la década de los 70, instigado por los Estados Unidos en el contexto de la Guerra Fría, viéndose esto documentado en los Archivos del Terror, descubiertos en 1992.
Fue derrocado por un golpe de Estado llevado a cabo entre la noche del 2 y la mañana del 3 de febrero de 1989, liderado por el general de división Andrés Rodríguez Pedotti, su consuegro, hombre de mayor confianza y hasta entonces mano derecha. Fue enviado al exilio el 5 de febrero de 1989 a la ciudad de Brasilia en Brasil, donde pasaría sus últimos 17 años de vida hasta que finalmente falleció en el Hospital Santa Lucía de Brasilia a las 11:20 horas de la mañana (hora brasileña) del 16 de agosto de 2006 de un shock séptico por complicaciones con una neumonía, fue velado en una estricta ceremonia privada y sepultado en el cementerio Campo da Esperança en la capital brasileña.
Nació el 3 de noviembre de 1912 en Encarnación, Departamento de Itapúa, Paraguay. En ese momento, el país aún se recuperaba de las profundas heridas de la guerra de la Triple Alianza (1864-1870) y vivía una etapa de relativa estabilidad bajo el gobierno de Eduardo Schaerer, con una economía basada en la agricultura y la incipiente industria. Su padre, Hugo Strößner, era un inmigrante alemán oriundo de Hof, Baviera, que llegó a Paraguay hacia 1895 atraído por las oportunidades de trabajo y las políticas de colonización que promovía el gobierno paraguayo para repoblar el territorio tras la devastadora guerra. Trabajaba en una cervecería local, actividad que representaba el típico aporte técnico y empresarial de la inmigración alemana en Paraguay. Su madre, Heriberta Matiauda, provenía de una familia paraguaya de clase alta, de ascendencia española-criolla, lo que le otorgó a Alfredo importantes conexiones sociales y políticas dentro de la élite tradicional del país.
A los 16 años, en 1929, ingresó al Ejército Paraguayocon la ayuda decisiva de su tío Vicente Matiauda, quien, gracias a su posición social y contactos, facilitó su admisión en la Escuela Militar. [cita requerida] Dos años después, en 1931, alcanzó el grado de teniente y, ya como cadete de artillería, participó activamente en la guerra del Chaco (1932-1935) contra Bolivia. Este conflicto, considerado la guerra más sangrienta del siglo XX en Sudamérica, se libró por el control del Chaco Boreal, una región rica en petróleo y recursos naturales. Stroessner se desempeñó en unidades de artillería en el frente norte y participó en varias operaciones clave, donde destacó por su disciplina, frialdad bajo fuego y capacidad logística.[cita requerida] La experiencia adquirida en el desierto chaqueño —donde el calor extremo, la sed y las enfermedades diezmaban a las tropas— forjó su carácter militar y le valió reconocimientos tempranos que impulsaron su carrera.
Durante la guerra civil de 1947, Stroessner fue uno de los comandantes más destacados que defendió al gobierno del presidente Higinio Morínigo frente a los sectores rebeldes de las Fuerzas Armadas del Paraguay, apoyados por civiles del Partido Liberal, el Partido Comunista Paraguayo y el entonces naciente Partido Revolucionario Febrerista. El conflicto, que estalló en marzo de 1947 y duró hasta agosto de ese año, fue una de las confrontaciones internas más violentas de la historia paraguaya: enfrentó a los leales colorados y militares contra una amplia coalición opositora que buscaba restaurar el liberalismo y derrocar el régimen autoritario de Morínigo. Stroessner comandó tropas leales en operaciones clave en la zona central del país y para la reconquista de Asunción y otras ciudades, su desempeño fue importante, consolidando su imagen como defensor del orden establecido y ganándose la confianza de los altos mandos colorados.
En 1949, a los 36 años, fue ascendido a general de brigada (brigadier general), convirtiéndose en el general más joven de Sudamérica.[cita requerida] Este ascenso meteórico no solo reflejaba su actuación en la guerra del Chaco y en la guerra civil de 1947, sino también su lealtad inquebrantable a la facción dominante del Partido Colorado y su habilidad para navegar las complejas intrigas internas del Ejército Paraguayo.
En octubre de 1948, se vio involucrado en un fallido levantamiento militar contra el entonces presidente guionista, Natalicio González. Tuvo que escapar en la valijera de un auto para llegar a la Embajada brasileña y de allí partió al exilio. Volvió desde Argentina en forma clandestina para colaborar nuevamente con Méndez Fleitas en el golpe del 26 de febrero de 1949 que derrocó al presidente Raimundo Rolón y colocó a Felipe Molas López en la presidencia como líder de un Partido Colorado unido.
En 1951 se afilió formalmente al Partido Colorado [cita requerida] y fue nombrado comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Esta doble responsabilidad —militar y partidaria— le otorgó un poder sin precedentes: control absoluto sobre el Ejército y una influencia decisiva en las estructuras internas del partido gobernante.
En mayo de 1954, ya como general de división, lideró el golpe de Estado que derrocó al presidente Federico Chaves, también colorado. El golpe respondió principalmente a tensiones internas dentro del Partido Colorado: Chaves pretendía extender su mandato y había perdido apoyo entre los militares y las bases partidarias. Stroessner actuó con un importante apoyo del partido y del ejército. La Junta de Gobierno del Partido Colorado lo designó candidato presidencial único. Fue electo sin oposición el 11 de julio de 1954 y asumió la presidencia el 15 de agosto de ese año, iniciando así un régimen que se extendería por más de 34 años.
Stroessner fue reelegido en ocho periodos consecutivos, en elecciones en las que participaron también candidatos del Partido Liberal (PL), el Partido Liberal Radical (PLR) y el Partido Revolucionario Febrerista (PRF), aunque en su mayoría —o totalidad— consideradas fraudulentas. El gobierno controlaba el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), censuraba a la prensa opositora, reprimía manifestaciones y utilizaba recursos estatales para favorecer al candidato oficial. El Partido Colorado y el aparato militar garantizaban el triunfo sistemático de Stroessner, quien se presentaba como garante de la paz, el orden y el progreso económico.
El 31 de mayo de 1951, Stroessner fue designado comandante en jefe interino de las Fuerzas Armadas de la Nación. Este nombramiento, en apariencia una decisión administrativa rutinaria, resultaría decisivo en el reordenamiento del poder político-militar en Paraguay y marcaría el inicio del proceso que culminaría en su acceso a la jefatura del Estado en 1954.
Durante el gobierno de Federico Chaves (1949-1954), Paraguay atravesaba una coyuntura crítica, caracterizada por una profunda inestabilidad institucional, un estancamiento económico persistente, una depreciación sostenida del guaraní, y una fragmentación interna en el seno del Partido Colorado, hegemónico desde la guerra civil de 1947. En este contexto, el presidente del Banco Central del Paraguay, Epifanio Méndez Fleitas, emergía como una figura de gran influencia, generando tensiones tanto dentro del oficialismo como con sectores económicos, en particular con la Asociación Rural del Paraguay, debido a su negativa a convalidar el incremento en el precio del ganado vacuno.