Alfredo Ottaviani (Roma, 29 de octubre de 1890 - Roma, 3 de agosto de 1979) fue un teólogo, canonista, obispo y cardenal católico italiano. Sirvió como secretario de la Sagrada Congregación del Santo Oficio en la curia romana entre 1959 y 1966, y como proprefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe desde 1966 hasta 1968.
Ottaviani fue una figura prominente en la Iglesia de su tiempo y fue la principal voz conservadora durante el Concilio Vaticano II.
Primeros años, estudios y formación
Ottaviani nació en Roma en 1890 en el seno de una humilde familia. Su padre era panadero. Cursó sus primeros estudios con los Hermanos de las Escuelas Cristianas en Transtíber. Al concluirlos, ingresó en el Seminario Mayor del Apolinar –situado junto a la Basílica de Letrán– y, posteriormente, continuó sus estudios en el Pontificio Ateneo de San Apolinar, donde obtuvo el doctorado en Filosofía, el doctorado en Sagrada Teología y el doctorado in utroque iure, es decir, en Derecho y en Derecho canónico.
Docencia en Roma y servicio en la Santa Sede
El 18 de marzo de 1916, fue ordenado sacerdote. En sus primeros cuatro años como sacerdote ejerció como profesor de Derecho público eclesiástico en el Ateneo Jurídico del Pontificio Ateneo Lateranense de Roma, y como profesor de filosofía en el Pontificio Colegio Urbaniano de Propaganda Fide de Roma.
En 1919 comenzó a trabajar como minutante en la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, cargo que ejerció durante dos años.
En 1922 fue trasladado a la sección primera de la Secretaria de Estado de la Santa Sede, recibiendo l título de monseñor. En 1925 publicó su obra Institutiones Iuris Publici Ecclesiastici, en dos volúmenes, que fue un manual de derecho público eclesiástico muy celebrado y del que se hicieron varias rediciones en años posteriores. En 1926 fue nombrado Subsecretario de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios en la misma Secretaría de Estado y rector del Pontificio Colegio Bohemio. En 1928 abandonó su cargo como rector del ya mencionado Pontifico Colegio Bohemio y un año después, en 1929, pasó a ser Sustituto de la Secretaría de Estado.
En 1935 se incorporó a la Sagrada Congregación del Santo Oficio como asesor. En esta congregación llegará a ocupar diversos puestos.
En 1943 Ottaviani conoció al Opus Dei a través de Álvaro del Portillo, durante el primer viaje que realizó el joven ingeniero español a Roma. Tiempo después Ottaviani puso en contacto al obispo de Osaka, Paul Yoshigoro Taguchi, con el Opus Dei, favoreciendo su difusión por Japón.
El 12 de enero de 1953, Ottaviani fue designado prosecretario de la Sagrada Congregación del Santo Oficio y creado cardenal por el papa Pío XII con el título de cardenal diácono de Santa María en Domnica.El 7 de noviembre de 1959 fue nombrado por Juan XXIII principal guardián de la ortodoxia doctrinal al darle el cargo de Secretario del Santo Oficio. El 5 de abril de 1962, el cardenal Ottaviani fue designado arzobispo titular de Berrea, siendo consagrado por el mismo Juan XXIII el 19 de abril. Renunció al título arzobispal en 1963.
Era el líder de los conservadores de la Curia Romana durante el Concilio Vaticano II (1962-1965) y trabajó junto a, entre otros, el arzobispo Marcel Lefebvre, C.S.Sp. Tuvo fuertes discusiones con el cardenal Augustin Bea sobre el tema de la libertad religiosa. Ottaviani se oponía a conceder la misma igualdad de condiciones a la religión católica frente a otras religiones, permitiendo una tolerancia religiosa (como mal menor) en un Estado confesional católico. Su confrontación llegó a ser tan intensa que el cardenal Ernesto Ruffini tuvo que intervenir, observando su decepción en una «discusión tan seria».
Ottaviani intervino en las discusiones sobre la liturgia y sobre las fuentes de la revelación divina, tal y como relata Ralph Wiltgen, S.D.V., testigo de excepción del Concilio, en su obra El Rin desemboca en el Tíber (1966). Respecto de las discusiones sobre las fuentes de la Revelación, el obispo Francisco Barbado Viejo, dijo haber presenciado la siguiente escena en el seno de la Comisión Teológica del Concilio: Karl Rahner estaba exponiendo su posición sobre el particular, opuesta a la de Ottaviani. Éste, en un determinado momento, exclamó en latín: «Loquatur Ramírez» (cuya traducción es: «Que hable Ramírez»). Se refería a Santiago Ramírez, filósofo y teólogo dominico, que hizo una síntesis histórico-doctrinal del problema tratado, dejando zanjada la cuestión en disputa. Ottaviani quedó tan satisfecho que le dijo «¿Por qué no pidió la palabra antes?», a lo que contestó el dominico Ramírez: «Es que hablaba tanto Carlos Rahner que no había modo».
Ottaviani era uno de los electores que participaron en el cónclave de 1963, donde fue elegido el cardenal Montini (había participado anteriormente en el cónclave de 1958, que eligió papa al cardenal Angelo Roncalli) con el nombre de Pablo VI. Ottaviani era el cardenal protodiácono durante el cónclave, y como tal, tuvo el honor de anunciar la elección de Pablo VI y de coronarlo el 30 de junio con la tiara papal.
En declaraciones al periódico italiano Corriere della Sera el 28 de octubre de 1965, en vísperas a la conclusión del Concilio Vaticano II y un día antes de su 75 cumpleaños, Ottaviani hizo la siguiente reflexión acerca de algunos de los posibles cambios que podían experimentar las leyes de la Iglesia:
Al cambiar del nombre del Santo Oficio a la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1966, Ottaviani fue nombrado Pro-Prefecto de la congregación; el Papa conservó para sí el título de Prefecto hasta 1968. Pablo VI lo elevó a cardenal presbítero (con el mismo título) el 26 de junio de 1967, y el 6 de enero de 1968 renunció como Pro-Prefecto de Congregación para la Doctrina de la Fe.
El cardenal Ottaviani aceptó el magisterio del Concilio Vaticano II, y se esforzó desde la Congregación para la Doctrina de la Fe en corregir los errores y abusos que se dieron en la Iglesia durante la etapa postconciliar. Con respecto a esta labor de custodia de la doctrina, cabe resaltar el documento titulado Carta a los Presidentes de las Conferencias Episcopales sobre los abusos en la interpretación de los Decretos del Concilio Vaticano II, de 24 de julio de 1966. En ese documento, Ottaviani afirmaba lo siguiente:
Breve examen crítico del Novus Ordo Missæ