Alfred Rosenberg (Reval, hoy Tallin, Imperio ruso, 12 de enero de 1893 - Núremberg, Alemania, 16 de octubre de 1946) fue un ingeniero arquitectónico y constructor[cita requerida] de profesión y posteriormente un político, escritor y criminal de guerra alemán báltico, ideólogo principal del nazismo y responsable político de los territorios ocupados por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial en Europa Oriental.
Está considerado uno de los autores principales claves en propagar los conceptos ideológicos nazis, específicamente su filosofía racista supremacista, el antisemitismo militante, la idea del Lebensraum, la derogación del Tratado de Versalles y la oposición al arte moderno, llamado «degenerado». También es conocido por su tenaz rechazo a las religiones en particular el rechazo al cristianismo, y por el rol central que desempeñó en la promoción de lo que él llamaba «cristianismo positivo», una ideología sectaria que pretendía una transición del cristianismo a una nueva fe nazi que negaba las raíces hebreas de las creencias cristianas.
Fue procesado en Núremberg, sentenciado a muerte y ahorcado como criminal de guerra.
Proveniente de una familia de germanos bálticos, empezó la carrera de Arquitectura en 1910 en la Escuela Politécnica de Riga (que más tarde sería la Universidad de Letonia). A consecuencia de la evolución de la Primera Guerra Mundial, las autoridades rusas decidieron evacuar en 1915 la Escuela Politécnica, incluidos los profesores, a Moscú, donde siguió estudios de Ingeniería en la Escuela Superior Técnica de Moscú, los cuales culminó en 1917 graduándose como ingeniero arquitecto-constructor.
Desde su juventud defendió la idea de la "pureza racial" de los alemanes étnicos. Este pensamiento le llevó a rechazar a los bolcheviques; por ello, durante la Revolución de Octubre, Rosenberg apoyó a los contrarrevolucionarios rusos en las costas del Báltico. Tras el fracaso de estos y el triunfo de los nacionalistas estonios y letones, emigró a Alemania en 1918, junto con Max Scheubner-Richter, quien se convirtió en una suerte de mentor de Rosenberg y de su ideología. Llegó a Múnich y contribuyó con Dietrich Eckart a la publicación del Völkischer Beobachter (Observador del Pueblo). Para esta época, Rosenberg era un convencido antisemita muy influido por el libro de Houston Stewart Chamberlain, Las bases del siglo XIX, uno de los libros claves protonazis de la "teoría racial" del nazismo. Asimismo, era un antibolchevique, como resultado del exilio de su familia.
Rosenberg fue uno de los primeros miembros del Partido de los Trabajadores Alemanes (Deutsche Arbeiterpartei o DAP, posteriormente Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, el Partido nazi), al hacerse miembro en enero de 1919 con el número de ficha 625; Adolf Hitler no se inscribiría hasta septiembre de 1919. Rosenberg también había sido un miembro de la Sociedad Thule, junto con Dietrich Eckart. Después de que el Völkischer Beobachter se convirtiera en el periódico oficial del Partido Nazi en 1923, Rosenberg fue su redactor, actividad que realizó hasta 1938. Rosenberg fue un miembro destacado de la Aufbau-Vereinigung (Organización de Construcción, una organización germana-rusa que tuvo una influencia crítica en la política nazi temprana). Rosenberg fue en su juventud muy influido por Houston Stewart Chamberlain, en las doctrinas racistas reformuladas del concepto de Übermensch (el "superhombre", de Friedrich Nietzsche) y en Joseph Arthur de Gobineau.
En 1929, Rosenberg fundó el Kampfbund für deutsche Kultur (Alianza de Lucha para la Cultura Alemana), como entidad promotora del racismo en favor de su "teoría racial", donde por influencias de Houston Stewart Chamberlain y Joseph Arthur de Gobineau exaltó la "superioridad racial" de los pueblos de la llamada raza aria, a quienes Rosenberg atribuía haber sido un pueblo indoeuropeo que generó las grandes culturas de la Antigüedad clásica (Grecia, Roma, Persia) y cuyos "descendientes superiores" serían los pueblos de la Europa nórdica. Para entonces Rosenberg era ya antimaterialista y antimarxista, conceptos que con gran sapiencia dominaba y a la vez odiaba. Comenzó en años posteriores a interesarse por el ocultismo, doctrina de la cual ya no se separaría jamás. En esta época viaja a Francia, Bélgica y los Países Bajos.
Posteriormente, Rosenberg formó el Instituto para el Estudio de la Cuestión Judía o Institut zur Erforschung der Judenfrage (preparado desde 1939 y inaugurado el 26 de marzo de 1941), dedicado a estudiar el judaísmo para legitimar "científicamente" la persecución de los judíos y la política racial nacionalsocialista y también a registrar la historia del judaísmo desde una perspectiva fuertemente antisemita. En 1930, Rosenberg fue nombrado diputado en el Reichstag de la República de Weimar por el Partido Nazi. Tendrá el escaño hasta 1945. También en 1930 publicó su libro sobre teoría racial, El mito del siglo XX (Der Mythus des 20. Jahrhunderts), que trataba sobre temas centrales en la ideología nacionalsocialista, tales como la «cuestión judía». Rosenberg había pretendido que su libro fuera una secuela de la obra de Houston Stewart Chamberlain, exaltando a los alemanes étnicos como una "raza superior" entre los arios, y por extensión, superior en todo el mundo.
A pesar de haber vendido más de un millón de ejemplares hasta 1945, la influencia de El mito del siglo XX dentro del nazismo (fuera de proveer una cubierta intelectual) sigue siendo dudosa. A menudo, se afirma que se trataba de un libro oficialmente venerado en el nazismo, pero que muy pocos lo leyeron en realidad más allá del primer capítulo o incluso muchos militantes nazis lo encontraron incomprensible. Hitler lo calificó como «cosas [que] nadie puede entender» y desaprobó su tono pseudo-religioso mientras que otros líderes nazis como Göring, Himmler, o Goebbels, no ocultaban comentarios despectivos o burlones hacia el texto de Rosenberg. El mismo Hitler declaró que El mito del siglo XX era un texto que "no contenía la ideología oficial del nazismo" y no dio indicios de haberlo leído en su totalidad.
En 1933, tras el ascenso del nazismo al poder, Rosenberg fue ascendido a jefe de la Oficina de Asuntos Exteriores del NSDAP, cargo que tendrá hasta 1945, aunque "en febrero de 1943 [tuvo lugar] la disolución efectiva" de la Oficina. Desde este cargo se apropió de las obras de arte y otros enseres pertenecientes a museos y a colecciones privadas de judíos alemanes.
En 1933 asume el puesto de Reichsleiter del NSDAP, mientras sus ideas moldean las Leyes de Núremberg, que inician la franca persecución de judíos en Alemania. En 1939, Rosenberg puso al fascista noruego Vidkun Quisling en contacto con Hitler para hablar sobre un posible golpe de Estado en Noruega. Quisling era un exoficial del ejército noruego que también sostenía ideas de la "superioridad racial aria" y ansiaba apoyo nazi para un proyecto político similar en su patria.
La actitud de Rosenberg hacia el bolchevismo soviético habría influido en Hitler, a quien convenció de la amenaza comunista y de la supuesta fragilidad de la estructura política soviética. El llamado judeo-bolchevismo era aceptado como un objetivo para el expansionismo alemán desde inicios de los años 1920, pero el declarado odio de Rosenberg hacia las religiones en general (incluido el cristianismo) causó que sus postulados raciales no fueran difundidos masivamente por la propaganda nazi, para no perder el apoyo de los cristianos conservadores de Alemania. Pese a esto, Rosenberg no abandonó sus convicciones anticristianas y las promovió siempre que fuera posible, poniendo especial énfasis en denunciar las "malévolas raíces judaicas y cosmopolitas" de la fe cristiana, atacando al catolicismo como "bastión judaizante" y censurando al protestantismo por no haber creado una "fe nacional alemana" en la época de la Reforma protestante.
Tras la Batalla de Francia y a instancias de Hitler, Rosenberg se encargó de buscar en suelo francés todo tipo de material relacionado con las ideas y teorías políticas que apuntalaran su creencia en la "raza superior".