El alfabeto cirílico es un sistema de escritura utilizado en varias lenguas de Eurasia y se utiliza como escritura nacional en varios países de habla eslava, túrquica, mongólica, urálica e iránica de Europa del Sudeste, Europa Oriental, el Cáucaso, Asia Central, Asia del Norte y Asia Oriental, y que se utiliza en varias lenguas eslavas (ruso, ucraniano, serbio, búlgaro, macedonio, bielorruso) y no eslavas (kazajo, uzbeko, kirguís, tayiko, azerí, gagaúzo, turcomano, mongol).
Está basado en el alfabeto griego, con caracteres del alfabeto glagolítico y con sonidos exclusivamente eslavos. El glagolítico fue inventado por los santos Cirilo y Metodio, misioneros del Imperio bizantino en el siglo IX, quienes lo implementaron para traducir la Biblia en el contexto cultural de los pueblos eslavos. Esta Biblia estaba redactada en antiguo eslavo eclesiástico (basado en un dialecto eslavo aprendido en Tesalónica, Grecia). Este idioma fue usado para la cristianización de la Rus de Kiev entre los siglos IX y XII. En el siglo XIV surgió el eslavo eclesiástico, usado hoy en día en el culto por la Iglesia ortodoxa rusa y otras iglesias ortodoxas eslavas.
En el siglo IX d. C., el zar búlgaro Simeón I el Grande, siguiendo la trayectoria cultural y política de su padre Boris I, encargó la elaboración de una nueva escritura, el alfabeto cirílico arcaico, en la Escuela literaria de Preslav, en el Primer Imperio búlgaro, que sustituiría a la escritura glagolítica, elaborada anteriormente por los santos Cirilo y Metodio y los mismos discípulos que crearon la nueva escritura eslava en Bulgaria. El uso de la escritura cirílica en Bulgaria se hizo oficial en 893. La nueva escritura se convirtió en la base de los alfabetos utilizados en varias lenguas, especialmente las de origen eslavo ortodoxo, y las lenguas no eslavas con influencia del búlgaro. Durante siglos, el cirílico fue utilizado también por los eslavos católicos y musulmanes (véase el cirílico bosnio). En 2019, alrededor de 250 millones de personas en Eurasia lo utilizan como alfabeto oficial para sus lenguas nacionales, de las que Rusia representa aproximadamente la mitad. Con la adhesión de Bulgaria a la Unión Europea el 1 de enero de 2007, el cirílico se convirtió en la tercera escritura oficial de la Unión Europea, tras la latina y la griega.
La escritura cirílica se extendió por todo el territorio eslavo oriental y algunos territorios eslavos del sur, siendo adoptada para escribir las lenguas locales, como el antiguo eslavo oriental. Entre las lenguas que usan este alfabeto se encuentran el abjasio, azerí, bielorruso, bosnio, búlgaro, checheno, kazajo, kirguís, komi, macedonio, mongol, ruso, serbio, tártaro, tayiko, turcomano, ucraniano, uzbeko, yakuto y otras varias. Algunas de estas lenguas se escriben también en alfabeto latino. En el caso de los eslavos, el serbocroata es el único idioma que usa los dos alfabetos de manera oficial, aunque la versión latina es más usada. La composición del alfabeto cirílico original no se conoce. Su adaptación a las lenguas locales dio lugar a una serie de alfabetos cirílicos.
A partir del siglo VII, como resultado de las invasiones islámicas, irrumpen en el territorio imperial de Bizancio, los bulgonos, quienes provenían de la estepa central asiática, y traían con ellos a integrantes de pueblos eslavos que habían adquirido a su paso. En esta época, conseguirán penetrar en comunidades romanas, en las que se establecerán, pero siempre fuera de la administración central. Estos permanecerán en el interior montañoso, es decir, en las zonas más difíciles de controlar por el Imperio bizantino.
Con la instauración del Reinado de Irene, en el siglo IX, el Imperio intentaría convertir a los eslavos de la periferia, en ciudadanos romanos. Para lograrlo, intenta cristianizarlos fomentando el abandono de sus lenguas, intercambiándolo por el griego (hablado en el Imperio en este periodo, por un cambio de identidad y búsqueda de aquello que los caracterizaba). Además, les impondrán el pago de impuestos y estarán obligados a servir en el ejército, lo que implica integrarse en los themas. De este modo, recuperan las superficies imperiales, no sólo de manera bélica, sino en forma de cambio de identidad, para integrarlas en los territorios.
Un elemento fundamental en la conversión de los pueblos eslavos, serán los textos sagrados del imperio. Para cristianizarlos, inventan un alfabeto nuevo, creado por Cirilo y Metodio, que será reconocido como el alfabeto cirílico en su honor. De este modo, se conforma un nuevo idioma para transcribir y traducir la biblia, donde incluso, se añaden más símbolos de los existentes en el alfabeto griego, pues carecía de variedad suficiente para cubrir sus sonidos. En este contexto, el Imperio búlgaro, un estado independiente al que no se podía obligar a convertirse, acabará evangelizado.
Posteriormente, el nuevo alfabeto será adquirido por otros pueblos como los vikingos o la Rus de Kiev. Estos últimos, se establecían en la actual Ucrania y se convertirán también al cristianismo, con el alfabeto cirílico, que será adoptado más tarde por los rusos.
La conversión de los búlgaros va asociada directamente a la conglomeración de pueblos nómadas o seminómadas. Los líderes del imperio incorporan un nuevo título, que no había sido usado hasta ahora “tsar/zar", derivado de César, haciendo alusión a “emperador”.
La relación entre el Imperio Romano y el Búlgaro se volverá estrecha a partir del siglo X e inician un proceso cultural de identidad similar al de los romanos. Los búlgaros adoptan la lengua eslava con el alfabeto cirílico y el culto de Nicea integrado. Se parecen cada vez más a los romanos, llegando incluso a consolidar ambos imperios en uno mismo, ascendiendo al poder en Roma, por la mano de Basileios II. Para el Imperio búlgaro se complica, pues el plan del mismo, era destruirlos y anexionarlos, mediante el debilitamiento continuado (976-1018).
El emperador, no tenía un motivo más allá de su integración. Basileios II considera que para tener al pueblo coercionado, debían atacar a los búlgaros anualmente y reclutarlos como esclavos. Finalmente se hacen realidad sus aspiraciones y queda anexionado al Imperio Romano de Oriente como unión a las themas.
Cuando este muere en el 1025, el Imperio se encontraba en el mejor momento, algo que desde hace mucho tiempo no se había experimentado. Su posición se había consolidado en la frontera y recuperan el control de Armenia, Creta, Chipre y los Balcanes. Se han reforzado al sur a pesar de perder Sicilia y otros territorios. Y los ejércitos, con capacidad ofensiva, hasta 1073 con la batalla de Manzikert, derrotarán a las tropas bizantinas y se harán con Turquía.
La escritura cirílica se creó en el Primer Imperio búlgaro. Su primera variante, el alfabeto cirílico arcaico, se creó en la Escuela literaria de Preslav. En la escuela trabajaron varios escritores y eruditos búlgaros destacados, como Naum de Preslav hasta el año 893; Constantino de Preslav; Joan Ekzarh (también transcr. Juan el Exarca); y Cernorizec Hrabar, entre otros. La escuela fue también un centro de traducción, sobre todo de autores bizantinos. La escritura cirílica se deriva de las letras de la escritura uncial griega, aumentada con ligaduras y consonantes del antiguo alfabeto glagolítico para los sonidos que no se encuentran en el griego. La tradición sostiene que el glagolítico y el cirílico fueron formalizados por los santos Cirilo y Metodio y sus discípulos, como los santos Naum, Clemente, Angelar y Sava. Ellos difundieron y enseñaron el cristianismo en toda Bulgaria. Paul Cubberley sostiene que, aunque Cirilo puede haber codificado y ampliado el glagolítico, fueron sus alumnos del Primer Imperio búlgaro bajo el zar Simeón el Grande los que desarrollaron el cirílico a partir de las letras griegas en la década de 890 como una escritura más adecuada para los libros de la iglesia. El cirílico se extendió entre otros pueblos eslavos, así como entre los valacos no eslavos.