Alexandru Averescu (3 de abril de 1859 - 2 de octubre de 1938) fue un mariscal y político populista rumano. Comandante de ejércitos rumanos durante la Primera Guerra Mundial, fue primer ministro de su país en tres ocasiones, además de servir como ministro de Asuntos Exteriores interino de enero a marzo de 1918 y ministro sin cartera. Comenzó su carrera pública con el aplastamiento de la revuelta campesina de 1907. Considerado artífice de la defensa de Moldavia durante la campaña de 1916-1917, aprovechó su popularidad para crear y dirigir el Partido Popular rumano, que alcanzó el poder en 1920-1921, con el apoyo del rey Fernando y del Partido Liberal Nacional (PNL), en el que participaron Constantin Argetoianu y Take Ionescu.
Su primer mandato, controvertido, que se caracterizó por el apoyo intermitente del dirigente del PNL Ion I. C. Brătianu, incluyó la aprobación de una reforma agraria y de medidas contra los comunistas, antes de que el gabinete fuese derrotado por los opositores. Durante su segundo mandato en 1926-1927 se firmó un tratado con la Italia fascista y acabó cuando se conoció el apoyo que Aeverescu había brindado en secreto al desterrado Carol II. Ante el declive de su Partido Popular, Averescu forjó alianzas con distintas fuerzas de derecha y fue crucial en lograr el regreso de Carol en 1930. La relación entre ambos, sin embargo, empeoró en los años siguientes y Averescu se enfrentó a su antiguo compañero de partido, el poeta Octavian Goga, por su postura favorable al rey. Poco antes de morir, sin embargo, Averescu se reconcilió con el monarca e ingresó en el Consejo Real.
Avrescu, que escribió unas doce obras sobre diversos temas militares (incluyendo sus memorias sobre el frente en la Primera Guerra Mundial), fue miembro honorario de la Academia Rumana y recibió la Orden de Miguel el Valiente. Fue nombrado mariscal de Rumanía en 1930.
Averescu nació en Ozerne (anteriormente llamada Babele y más tarde Alexandru Averescu), un pueblo al noroeste de Izmail, en la actualidad parte de Ucrania. Hijo de Constantin Averescu, que contaba con el título de sluger, Averescu estudió en el seminario ortodoxo de Izmail y, más tarde, en la Escuela de Artes y Oficios de Bucarest, con la intención de convertirse en ingeniero. En 1876 se alistó en la Gendarmería de Izmail.
Participó como sargento de caballería en la guerra ruso-turca de 1877-1878, en la que fue condecorado varias veces. Pasó más tarde a la reserva tras unas pruebas médicas, debido a los efectos de una hipotermia sufrida. En 1878 volvió al servicio activo, cursando estudios militares en la academia militar rumana de Târgovişte y en la italiana de Turín. Averescu se casó con una cantante de ópera italiana, que había sido prima donna del teatro milanés de La Scala. Su futuro colaborador y luego adversario, Constantin Argetoianu, declaró que «eligió a la señora Clotilda al azar».
Tras su regreso, Averescu ascendió en el escalafón militar. Director de la Academia Militar de Bucarest (1894-1895), fue más tarde (1895-1898) agregado militar de Rumanía en Alemania. Coronel en 1901, fue ascendido a general de brigada y recibió el mando del Ejército Central con sede en Tecuci en 1906.
Antes del estallido de la guerra mundial, dirigió las tropas que aplastaron la revuelta campesina de 1907, en la que utilizó métodos draconianos, especialmente ante los soldados que se negaron a combatir a los campesinos alzados. Más tarde desempeñó el cargo de ministro de Guerra en el gabinete del Partido Nacional Liberal dirigido por Dimitrie Sturdza (1907-1909). Según recuerda Eliza Brătianu, Averescu se distanció del PNL tras intentar defender ciertos objetivos políticos que chocaban con los del partido y decidió buscar el apoyo del monarca rumano Carol y más tarde el de las Potencias Centrales, a las que Rumanía se hallaba aliada contra la opinión del PNL.
Posteriormente mandó la Primera División de Infantería, destinada en Turnu Severin y más adelante el Segundo Cuerpo de Ejércitos en Craiova. En 1912 fue ascendido a general de división y sirvió de jefe del Estado Mayor entre 1911 y 1913. Como tal dirigió las tropas que operaron al sur del Danubio durante la segunda guerra balcánica (contra Bulgaria, en la que el ejército rumano no encontró resistencia en su avance).
La guerra mundial y el primer gabinete
Durante la guerra mundial (en la que Rumanía participó a partir de 1916), mandó el Segundo Ejército rumano que defendía los Cárpatos meridionales hasta que fue trasladado al mando del Tercer Ejército (que guardaba el frente meridional) tras ser éste derrotado en la batalla de Turtucaia. Participó en el crucial consejo del 15 de septiembre de 1916 en el que Rumanía decidió abandonar su plan original de combate que exigía un ataque decidido en Transilvania y una defensa en el sur hasta la llegada de refuerzos rusos que permitiesen una segunda ofensiva en este sector. Abogó entonces por un cambio radical de planes, centrando los combates en el sur, en contra de otros jefes de ejército presentes, logrando que su postura fuese respaldada, cometiéndose lo que se ha considerado un error militar que precipitó la derrota rumana. Su postura, sin embargo, contaba con el apoyo de la Entente.
Dirigió entonces el nuevo Grupo de Ejércitos del Sur en la ofensiva de Flămânda contra el Tercer Ejército búlgaro y otras fuerzas de las Potencias Centrales, que fue detenida por el mal tiempo y la flota fluvial austrohúngara, que impidió el cruce del Danubio. Las fuerzas de Averescu no sufrieron bajas significativas y consiguieron retirarse ordenadamente hacia Moldavia, donde se había refugiado el ejército.
Averescu dirigió nuevamente a la victoria al Segundo Ejército en las batallas de Mărăşti y Mărăşeşti (en agosto de 1917). Sus hazañas, incluyendo su breve avance en Mărăşti, impresionaron a la opinión pública y a sus oficiales. Varios historiadores militares, sin embargo, consideran su dirección de la campaña y la de sus colegas del mando rumano como deplorable, considerando que «no pudo ser peor». A pesar de contar con un ejército de medio millón de hombres, reforzado por otros cien mil soldados rusos, fueron completamente derrotados en menos de cuatro meses de combates por un adversario muy inferior en número.
Se consideró a Averescu, no obstante, como el responsable de la resistencia relativamente afortunada a las ofensivas de las Potencias Centrales contra Moldavia en 1917, la única región bajo el control del gobierno rumano tras la retirada de Valaquia en el invierno de 1916. Se le consideraba además una excepción a la corrupción e incompetencia endémicas del país. En 1917 se encontraba al frente del único ejército rumano que quedaba en condiciones de combatir, el 2.º Ejército, durante la época en que el ejército rumano sufrió una profunda remodelación, incluyendo a sus mandos superiores. A diferencia del nuevo jefe del Ejército, el general Constantin Prezan, Averescu era hostil a los franceses y mantenía malas relaciones con el primer ministro Ion Brătianu.
La situación del frente y el estallido de la Revolución de Octubre en Rusia forzaron a Rumanía a solicitar la rendición. Averescu fue uno de los jefes militares que aceptó la necesidad de solicitar el armisticio al enemigo, que se firmó el Focșani el 9 de diciembre. Pese a ello, trató de que no se le asociase a este, para lo que renunció al mando del 2.º Ejército tras la firma de la tregua. Nombrado primer ministro por el rey Fernando en febrero de 1918, comenzó las conversaciones de paz con August von Mackensen en Buftea y Focşani, pero dimitió ante las condiciones propuestas por las potencias enemigas al mes. Alexandru Marghiloman hubo de firmar el Tratado de Bucarest (1918) y Averescu abandonó el gabinete de éste al firmarse el tratado. A pesar de que sus conversaciones de paz fracasaron, sus adversarios políticos no dejaron de usarlas para desacreditarle, acusándole simplemente por haberlas iniciado.
Durante esa misma época, Averescu hubo de enfrentarse a una ofensiva soviética: mientras León Trotski negociaba la paz con las Potencias Centrales en Brest-Litovsk, el Rumcherod de Odesa, al mando de Christian Rakovsky, ordenó una ofensiva contra Rumanía. Para evitar mayores bajas, Averescu firmó con el Rumcherod una tregua, muy criticada. Su oponente Rakovsky, sin embargo, tuvo que desistir de su ataque al ser expulsado de Odesa por una ofensiva alemana desencadenada ante el estancamiento de las negociaciones en Brest-Litovsk.