Alexander von Humboldt, de nombre completo Friedrich Karl Wilhelm Heinrich Alexander y también conocido en español como Alejandro de Humbold, barón von Humboldt (Berlín, 14 de septiembre de 1769-Berlín, 6 de mayo de 1859) fue un naturalista, geógrafo y explorador alemán.
Fue miembro asociado de la Academia de Ciencias francesa y presidente de la Sociedad Geográfica de París. Gracias a la calidad de los levantamientos topográficos y las muestras de fauna y flora recogidas durante sus expediciones, sentó las bases de las exploraciones científicas. Era el hermano menor del ministro prusiano, filósofo y lingüista Wilhelm von Humboldt (1767–1835). El trabajo cuantitativo de Humboldt sobre la geografía botánica sentó las bases del campo de la biogeografía, mientras que su defensa de la medición geofísica sistemática a largo plazo fue pionera en el monitoreo geomagnético y meteorológico moderno. Humboldt y Carl Ritter son considerados los fundadores de la geografía moderna, ya que establecieron esta disciplina como una ciencia independiente.
Entre 1799 y 1804, Humboldt viajó extensamente por América, explorando y describiéndola por primera vez desde un punto de vista científico. Su descripción del viaje fue recopilada y publicada en varios volúmenes a lo largo de veintiún años. Humboldt fue uno de los primeros en proponer que las tierras que bordean el océano Atlántico alguna vez estuvieron unidas (en particular, América del Sur y África).
Humboldt resucitó el uso de la palabra cosmos del griego antiguo y la asignó a su tratado en múltiples volúmenes, Kosmos, en el cual buscó relacionar diversas ramas del conocimiento científico y la cultura. Este importante trabajo también promovió una percepción holística del universo como una entidad interactiva, lo que introdujo conceptos de ecología que llevaron a ideas ambientalistas. En 1800, y nuevamente en 1831, describió científicamente, basándose en observaciones generadas durante sus viajes, los impactos locales del desarrollo que causaban el cambio climático local inducido por el ser humano.
Humboldt ha disfrutado de una difusión extraordinariamente elogiosa y, por ejemplo, ha sido considerado «padre de la ecología» y «padre del ambientalismo».
De los hermanos Humboldt, y especialmente de Alexander, ha sido referido el aprovechamiento por parte de ambos en sus obras de materiales ajenos, particularmente españoles o hispánicos, sin dar la referencia debida. Una importante acusación que ha recibido Alexander consiste en que, gracias a disfrutar de salvoconducto especial de la Corona española para viajar por la América hispánica, consultó con toda facilidad los archivos oficiales, cuando algunos de estos materiales, cartográficos, por intermediación suya podrían haber sido aprovechados por naciones extranjeras (Estados Unidos respecto de México).
El padre de Alexander, originario de Pomerania (territorio alemán de Prusia por entonces y hoy en la actual Polonia) fue oficial del ejército de Federico II el Grande de Prusia, y lo nombraron capellán de la Princesa de Prusia por sus méritos durante la guerra de los Siete Años. La madre, Marie Elisabeth von Holwede, procedía de una familia bien situada de raíces hugonotes, que además había heredado una fortuna tras enviudar de su matrimonio anterior.
Junto con su hermano Wilhelm, dos años mayor que él, Alexander fue educado en su hogar, el castillo de Tegel, por tutores particulares que estimularon su afición por la naturaleza. Su padre, quien murió cuando Alexander tenía diez años, había elegido educadores de pensamiento ilustrado; uno de ellos, inspirado por Rousseau, Joachim Heinrich Campe, ejerció una importante influencia sobre él y su hermano. Alexander se interesó ya de niño por la naturaleza, y concretamente por los insectos, las plantas y las piedras. Entre otras enseñanzas, recibió clases de dibujo y pintura, y a los 17 años expuso sus obras en la Academia de Berlín. Su talento artístico quedaría patente en las ilustraciones que acompañan sus libros de viajes.
La familia Humbold de Alexander y Wilhelm tenían una relación particular con la casa real, la cual queda patente en el hecho de que el príncipe heredero fuera padrino de Alexander. La señora de Humboldt, viuda por partida doble, optó por una vida relativamente modesta para poder dedicar suficientes medios a la educación de sus hijos. Estos recibieron una sólida formación en lenguas antiguas y modernas, y tuvieron por profesores a especialistas cuyas clases de derecho y filosofía eran prácticamente de nivel universitario. Por medio de uno de ellos, ambos jóvenes entraron en contacto con la "Ilustración berlinesa". Durante su adolescencia, deseaba dedicarse a la carrera militar, pero su familia lo alejó de esta inclinación. Realizó su primer viaje formativo en la primavera de 1790, que lo llevó a lo largo del río Rin hasta los Países Bajos, y de allí al Reino Unido, con lo que empezó a soñar con navegar a otros continentes. El regreso a su país lo hizo en el marco de la Revolución francesa, lo que contribuyó al fortalecimiento de sus ideas liberales.
Estudió en la Escuela de Minas de Freiberg y trabajó en un departamento del Gobierno, pero tras la muerte de su madre, a finales de 1796, renunció a su carrera de funcionario público prusiano, y se lanzó de lleno a sus ambicionados viajes científicos. Tenía disponibilidad de fondos económicos, fruto de su herencia, y se relacionaba con personalidades como Johann Wolfgang von Goethe y Friedrich Schiller.
Primero, viajó a París y planeó un viaje por África. Sin embargo, este último proyecto se vio truncado, por lo que decidió partir a explorar América del Sur y Centroamérica (en 1799). En compañía del francés Aimé Bonpland, y del novohispano Carlos de Montúfar (desde 1802), recorrió diez mil kilómetros en tres etapas continentales. Las dos primeras, en Sudamérica, partiendo de Cumaná y Caracas, y en el Alto Orinoco, visitando La Esmeralda y el río Casiquiare. La segunda, de Bogotá a Quito, por los Andes, y la tercera, recorriendo la Nueva España, donde obtuvo las autorizaciones necesarias para recorrer el vasto territorio, con la condición de que no revelara esa información al Gobierno de los Estados Unidos. Logró recopilar gran cantidad de datos sobre el clima, los recursos naturales, la orografía, la flora y la fauna de la región. En la Nueva España, se levantó, bajo su dirección, el primer censo nacional, e, impresionado por la riqueza y por la forma del territorio, lo calificó como "el cuerno de la abundancia".
Visitó Bogotá con el principal objetivo de entrevistarse con el botánico José Celestino Mutis, lo que le representó tener que remontar el río Magdalena y ascender por los caminos de los Andes. Realizó importantes estudios de los volcanes del Ecuador, donde fue recibido en Quito por los aristócratas locales.[cita requerida] Humboldt terminó sus viajes por América con una visita a Estados Unidos, donde fue huésped del presidente Thomas Jefferson, un aficionado de los estudios geográficos.
Finalmente, Humboldt, Bonpland y Montúfar regresaron a Europa desde Filadelfia, y llegaron el 30 de junio de 1804 a Francia. En París conoció a Simón Bolívar, quien solía decir que Humboldt era «el descubridor científico del Nuevo Mundo, cuyo estudio ha dado a América algo mejor que todos los conquistadores juntos». Humboldt conoció en París, en 1818, al joven científico peruano Mariano Eduardo de Rivero y Ustáriz, estudiante en la École Royale de Mines de París, de quien fue años después gran amigo y mentor, como fue del ecuatoriano Montúfar, quien volvió al Ecuador a luchar por la secesión de ese país.[cita requerida] Actualmente, se está revisando la valoración (en ocasiones, extrema) acrítica de la obra humboldtiana, así como su importante deuda intelectual con los universalistas españoles de la época (Lorenzo Hervás, José Celestino Mutis, Francisco Javier Clavijero, Juan Andrés y otros).
Viaje de Humboldt y Bonpland por Venezuela
Viajó con Aimé Bonpland a España, recorriendo a pie la costa mediterránea desde Marsella hasta las ciudades españolas de Barcelona, Valencia y Alicante. Al llegar a Madrid, gracias a que a lo largo del camino fueron tomando medidas de altitud, elaboraron el primer esquema seccional preciso del relieve de la península ibérica. En Madrid obtuvo dos salvoconductos, uno otorgado por Mariano Luis de Urquijo y el otro extendido por el Consejo de Indias, para realizar la expedición a tierras americanas.