Tal Día como Hoy

Alexander Dubček

Político checoslovaco, líder de este país entre 1968 y 1969

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Alexander Dubček (Uhrovec; 27 de noviembre de 1921–Praga; 7 de noviembre de 1992) fue un político checoslovaco, líder de este país entre 1968 y 1969 y conocido por su intento de reformar el sistema comunista de la República Socialista Checoslovaca (Primavera de Praga).​​​​

Durante la Revolución de Terciopelo en 1989, Dubček fue nombrado presidente del parlamento federal checoslovaco y compitió por la presidencia con Václav Havel. El Parlamento Europeo concedió a Dubček el Premio Sájarov el mismo año.​

Más conocido por el lema "Socialismo con rostro humano", Dubček lideró un proceso que aceleró la liberalización cultural y económica en Checoslovaquia. A las reformas se opusieron conservadores dentro del partido que se beneficiaban de la economía estalinista, así como intereses del vecino bloque soviético que temían el contagio, la subversión occidental, la vulnerabilidad estratégica y la pérdida de poder institucional. Por razones de intereses institucionales en la Unión Soviética, como los del ejército y el KGB, informes falsos y la creciente preocupación entre los dirigentes soviéticos de que Dubček ya no era capaz de mantener el control del país, Checoslovaquia fue invadida por medio millón de tropas del Pacto de Varsovia dirigidas por los soviéticos en la noche del 20 al 21 de agosto de 1968. Con ello se pretendía posibilitar un golpe de Estado de las fuerzas conservadoras. Sin embargo, ese golpe no pudo materializarse debido a la falta de un liderazgo de reemplazo prosoviético viable y a la inesperada y extraordinaria popularidad de Dubček y de los líderes reformistas. La intervención soviética dio paso a un periodo de maniobras entre conservadores y reformistas en el que los conservadores se apoyaron en la influencia soviética para cambiar el equilibrio de poder, revirtiendo las reformas de la Primavera de Praga.

Dubček se vio obligado a dimitir como jefe del partido en abril de 1969, sucediéndole Gustáv Husák, antiguo reformista y víctima del estalinismo que contaba con el ambiguo favor de Moscú. Esto supuso el fin de la Primavera de Praga y el comienzo de la normalización. Dubček fue expulsado del Partido Comunista en 1970, en medio de una purga que acabó expulsando a casi dos tercios de los miembros del partido de 1968. Esto purgó sobre todo a la generación más joven de comunistas post-Stalin a la que él representaba, junto con muchos de los expertos técnicos y gestores más competentes.

Durante la Revolución de Terciopelo de 1989, Dubček fue Presidente de la parlamento federal checoslovaco y compitió por la presidencia con Václav Havel. El Parlamento Europeo concedió a Dubček el Premio Sájarov ese mismo año.​

En el ínterin entre la Primavera de Praga y la Revolución de Terciopelo, Dubček se retiró de la alta política, pero sirvió como principal inspiración y líder simbólico del eurocomunismo, manteniendo contactos intermitentes con los reformistas comunistas europeos, especialmente en Italia y la Unión Soviética. También en 1989, poco antes de su muerte, Andrei Sájarov escribiría: "Estoy convencido de que el 'soplo de libertad' del que disfrutaron los checos y los eslovacos cuando Dubček era su líder fue un prólogo de las revoluciones pacíficas que están teniendo lugar ahora en Europa del Este y en la propia Checoslovaquia"​ Sájarov se inspiró en Dubček y en la Primavera de Praga.

En el momento de su muerte en accidente de tráfico en 1992, Dubček seguía siendo una importante figura política. Muchos le veían como el futuro Presidente de la recién creada Eslovaquia. Desde entonces, su vida y su obra se han revalorizado considerablemente. Esto se produce después de haber sido eclipsados durante mucho tiempo por narrativas y retóricas simplistas de la Guerra Fría. Según Jan Adamec, historiador residente en Praga: "Creo que hay una tendencia que se hizo evidente alrededor de 2009, y se hizo aún más visible tras la muerte de Václav Havel, que muestra cierta reconsideración del período entre 1968 y 1989. La imagen es cada vez más diversa, y ya no es tan en blanco y negro como en la década de 1990: el mal comunista y la sociedad temerosa y reprimida. La imagen adquiere ahora una variedad de colores". ​

Alexander Dubček nació en Uhrovec, Checoslovaquia (ahora en Eslovaquia), el 27 de noviembre de 1921.​​ Su padre fue un obrero emigrante en la Unión Soviética. Su educación la recibiría en la URSS. La familia regresó a Eslovaquia en 1938. Al año siguiente, Dubček ingresó en el Partido Comunista Checoslovaco. Durante la Segunda Guerra Mundial tomó parte en la resistencia contra la ocupación nazi. Demostró su capacidad de organización al protagonizar el levantamiento nacionalista eslovaco contra las tropas alemanas en el invierno de 1944 a 1945. Resultó herido en repetidas ocasiones.​

En 1949 fue nombrado secretario de distrito del Partido en Trenčín y en 1951 fue elegido miembro del Comité Central y diputado de la Asamblea Nacional, lo que motivó su traslado a Bratislava, donde estudió Derecho en la Universidad Comenius de Bratislava.​

Entre 1955 y 1958, Dubček asistió a la Escuela Superior de Mandos del Partido en Moscú. Dos años después ya era miembro del Presidium del Comité Central. En mayo de 1963, Dubček reemplazó a K. Bacílek como primer secretario del Partido en Eslovaquia. Y en enero de 1968, desplazó al mismo presidente de la República, Antonín Novotný, como primer secretario del CC.​

Dirigió el intento de democratización socialista en su país. Su propósito, destinado a democratizar el Estado y las estructuras internas del Partido, y abrir la nación a las potencias occidentales, fue refrendado por gran parte de la población checoslovaca.​ El intento (el socialismo en libertad o de rostro humano) sería abortado en la invasión del Pacto de Varsovia a Checoslovaquia llevada a cabo por la URSS y sus aliados del Pacto de Varsovia (salvo Rumania). Dubček y otros cinco miembros del Presidium fueron secuestrados por la policía soviética de ocupación y llevados a Moscú, donde "se les hizo entrar en razón", firmando el Protocolo de Moscú. Cuando volvió a Praga se lo consideraba un cadáver político.​​​​

Hasta 1969 fue presidente de la Asamblea Federal de Checoslovaquia. Es en ese mismo año cuando resulta expulsado del Partido. Se le nombra embajador en Turquía.​ No tardará en ser destituido: de nuevo en Praga, trabaja como burócrata de una explotación forestal. No volverán a tenerse noticias de su paradero hasta 1974, cuando sale a la luz una carta abierta, firmada por él y dirigida a la Asamblea Federal donde se ratifica en los postulados democráticos de 1968, critica las posiciones políticas del Partido y denuncia los abusos de poder del primer secretario Gustáv Husák.​ Durante casi 20 años vivió en Bratislava vigilado.​

El 26 de noviembre de 1989, Dubček es aclamado en la Plaza de Wenceslao, de Praga, por miles de compatriotas. Inspirador del cambio democrático, se lo designa, por segunda vez, presidente del Parlamento checoslovaco.​ En su intervención Dubček relacionó el socialismo humano de Gorbachov con aquel otro propuesto en 1968.​​

Tras su expulsión del partido, Dubček se convirtió en una persona cuya sola mención estaba prohibida. En 1988 declaró a Voice of America que "lo que había vivido no podía describirse como "vida" en el sentido normal de la palabra, sino más bien como una cuestión de supervivencia." ​ Las interpretaciones al final de la guerra fría lo trataron como un hombre que había perdido relevancia debido a un aislamiento prolongado en una vida privada forzada. De hecho, su vida se convirtió en cualquier cosa menos privada. La vigilancia era constante e intrusiva. Tal vez simplemente sobrevivió a la narrativa que le había confinado tanto como la policía, pero no carecía de importancia política.

Mientras que los primeros reportajes periodísticos del periodo de normalización, 1970-74, muestran a un hombre que evitaba activamente llamar la atención y que se movía con incertidumbre entre empleos inseguros; diciéndole a un fotógrafo de Alemania Occidental: "Por favor, señor. Por favor, señor, si quiere ayudarme no venga a verme". Y a las colegialas riéndose y diciendo que lo único que les decían en el colegio era que había hecho algo malo.​ Otros informes lo veían como un hombre que vivía de forma segura pero anónima con su mujer y sus hijos en una cómoda villa en un bonito barrio de Bratislava. Esta parece haber sido la fábula oficial, ya que ninguna prueba sugiere que esta sea una imagen totalmente exacta. Cuando, en 1975, las autoridades se volcaron en procesar a su esposa, Anna, ésta presentó pruebas de la situación de inseguridad de toda la familia y amigos personales a los que se negaba atención médica adecuada, de sus hijos a los que se les negaban apartamentos, de los guardias armados apostados en su casa que les hacían temer su incautación, y de su propio estado nervioso y problemas de salud derivados de la vigilancia y persecución constantes. Surgió toda una política en torno a la falsa descripción de la estabilidad, seguridad y privilegios de la vida "privada" de Dubcek, en parte para hacer plausible que Alexander estuviera en libertad de participar intensamente en actividades contrarrevolucionarias. Dubcek fue descrito como un maestro espía, o cuando se demostró que no lo era o cuando fue tergiversado por el régimen u otros, como una marioneta egocéntrica y simplona de poderosas fuerzas externas que vivía una vida privada autoindulgente aislada de la participación y la comprensión políticas.​ Las quejas, como que los hijos de Dubček obtuvieran altas calificaciones y fueran admitidos en la universidad, fueron descritas por un escritor como "venganza farisaica de los aduladores soviéticos" dentro del régimen.​

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